3
Hemeroteca Esta semana
 
Nº 701 - 26/6/2006

Montilla da un vuelco a la tradicional clase política catalana

¿PUEDE UN CHARNEGO SER 'PRESIDENT'?

Este lunes el PSC designará, con. toda probabilidad, a José Montilla candidato a la presidencia de la Generalitat para las próximas elecciones autonómicas. La forzada marcha de Maragall pone punto final a una larga etapa en la que los catalanes de origen y genealogía han copado la política de Cataluña. Por primera vez un cordobés emigrado tendrá posibilidades de convertirse en president. Su irrupción en tan selecto club se produce justo cuando desde Moncloa se habla de la España plural y se ha apoyado la aprobación de un nuevo Estatut. No en vano, Montilla llegará al cartel electoral del PSC desde su actual cargo de ministro en Madrid. Tan inédito salto viene a confirmar el poderío de quienes ya representan más de los dos tercios de la población de Cataluña.


Por Inmaculada Sánchez

El sueño catalán permite que alguien como yo, de padre castellano, sea candidato a presidente de la Generalitat". No es José Montilla quien lo dice -el ministro es cordobés de nacimiento- sino Josep Lluis Carod-Rovira a las pocas horas de conocerse la renuncia de Maragall a ser candidato de los socialistas en las próximas elecciones.

No sólo el líder independentista quiso manifestarse sobre el profundo significado que alberga la próxima llegada de Montilla al club de los candidatos a President. También el número dos del PSOE, José Blanco, respondía que no podía invalidarse a nadie por origen y que, en su opinión, éste podía con-siderarse un "valor" en cuanto que aglutinados de la Cataluña plural.

El secretario de Organización del PSOE sabía de lo que hablaba. De los actuales siete millones de ciudadanos residentes en Cataluña apenas un tercio puede citar a padres y abuelos nacidos en Cataluña. Según los datos oficiales de la misma Generalitat, Cataluña tenía unos dos millones de habitantes en 1900 y fueron las oleadas migratorias de distintos puntos de España de los años 50 al 70, en un primer momento, y de los 90 hasta ahora, con un fuerte componente de extranjeros, después, las responsables del actual censo.

Reconocidos expertos como el ex senador socialista y actual director del Instituto Internacional de Gobernabilidad de Cataluña, Joan Prats, ya ha seña lado que "la fisonomía de la sociedad catalana ha cambiado: la inmigración procedente de países en desarrollo es una realidad demográfica consolidada y la sociedad catalana se ha hecho pluricultural". Prats eleva nada menos que al 15 por ciento de la población total el reconocido 12 en que el padrón sitúa el nivel de extranjeros residentes.

En el seno del PSC se habían dado cuenta hace tiempo. Es más, su aparato se ha ido transformando dando paso a dirigentes de nombre José, que no Josep, y forzando un relevo tanto de apellidos como de generación que tuvo su máximo exponente en el último congreso de la organización, en julio de 2004.
Ya cuatro años antes, en 2000, el IX congreso del PSC inició un "relevo controlado", tal como lo definían sus propios protagonistas, en la cadena de mando. Fue entonces cuando José Montilla, que llegaba avalado por sus éxitos electorales como alcalde de Cornellá de Llobregat, se alzaba con el cargo de Primer Secretario, el equivalente a secretario general del PSOE, en el PSC aunque teniendo que pactar su ejecutiva con Maragall y
otros apellidos ilustres en la historia del partido.

En el X congreso, celebrado ya con Maragall en el Palau de la Generalitat y Zapatero en el de la Moncloa, Montilla no tuvo que pactar nada. Se oficializaba el tandem Maragall-presidente y Montilla-Primer Secretario pero éste último controlaba los nombramientos.

Sus hombres clave ocuparon los puestos clave –Miguel (ceta, viceprimer secretario y portavoz, y José, Pepe, Zaragoza, secretario de Organización– y los conocidos como capitanes del partido, los dirigentes más ideologizados hechos en el municipalismo de la periferia frente a la oligarquía más catalanista de Barcelona, se hacían con el poder ya sin ningún asomo de duda. No en vano, en el área metropolitana de la Ciudad Condal, donde cimentan su poder estos alcaldes y ex alcaldes, vive el 60 por ciento de la población total de Cataluña.
Mientras el partido hacía su pequeña revolución, con Montilla a la cabeza, Pasqual Maragall continuaba de President de la Generalitat y sus relaciones con el aparato del PSC se iban deteriorando día a día.

Desde los intentos de remodelación del Govern, que llegaron a provocar una nota formal de protesta del partido contra "su" President, algo nunca visto, hasta las tensiones en torno al Estatut pasando por intempestivas declaraciones, como aquella acusación contra CiU del "3 por ciento"que se volvió también contra los socialistas, la convivencia entre Maragall y la calle Nicaragua, sede central del PSC, ha sido de todo menos plácida.

El último episodio lo han vivido con ocasion del próximo cartel electoral. El actual President, a pesar de conocer que su partido no le apoyaba, se ha resistido hasta el último momento a dejar paso a Montilla. Incluso después de los discretos resultados del referéndum por el Estatut (favorables en cuanto al "sí" pero empañados por la escasa participación) Maragall habría pretendido un acuerdo con el líder del PSC para formar un tandem electoral con él en cabeza y MontiIla de segundo bajo el argumento de la suma "transversal" de los votos de ambos, según informaciones solventes.

Sin embargo, el ministro no aceptó el planteamiento. El PSC, a pesar del carisma de Maragall, teme que una repeticiónde su candidatura se asocie al fracasado tripartito y ha preferido forzar la máquina para que su próximo candidato, a pesar de que su imagen dista mucho de la de un líder capaz de entusiasmar, sea alguien de otra generación que la de los que construyeron Cataluña en la transición y, sobre todo, que goce de autoridad y respeto en el partido.

¿Que es cordobés de nacimiento? ¿Que es ministro de Madrid y que ha ayudado a recortar el Estatut aprobado en el Parlament?

Estos supuestos "problemas" para al candidatura de Montilla están viéndose desde la calle Nicaragua casi como una oportunidad.

"¡Que se atrevan a llamarle charnego desde CiU!" avisan. Determinados ataques pueden volverse a favor de los socialistas si, esta vez sí, funcionan de aquí a las elecciones como una máquina bien engrasada y sin interferencias internas. De ahí que la colaboración de Maragall, una vez descabalgado, siga resultando esencial. Sus palabras en el comunicado de despedida parecen discurrir por ese camino -"La Cataluña del nuevo Estatuto debe ser gobernada por una nueva generación", dijo en referencia a Montilla- pero con el todavía President nunca se sabe.

Por eso en CiU, cuyo líder, Artur Mas, ha salido reforzado tras el difícil parto del Esta-tut, preparan sus armas, convencidos de que esta vez pueden conseguir el Govern y no sólo ganar las elecciones, como ocurrió en el otoño de 2003. ERC lame sus heridas y se enfrenta a una dura crisis de liderazgo –Ca-rod ya está siendo cuestionado por otros dirigentes– y aparece descartada de los futuros pactos.

Montilla, pues, no lo tiene fácil. Puede dejar de ser ministro para sentarse en la oposición en Cataluña. De sucesores a su puesto como ministro ya se habla, y de que el PSC quiere que siga siendo un catalán, también.

De Maciá a Maragall

Los presidentes que ha tenido Cataluña durante los periodos democráticos en el siglo XX y XXI han sido todos catalanes de nacimiento, de padres y abuelos catalanes. Todos ellos sin excepción han sido catalanohablantes, nacionalistas o por lo menos catalanistas y de origen social burgués o pequeñoburgués. Francesc Maciá, Lluís Companys, Josep Irla, Josep Tarradellas, Jordi Pujol y Pasqual Margall conforman un trayectoria de presidentes de la Generalitat 'muy catalanes'.

Francesc Maciá i Llussá fue el primer presidente de la Generalitat en el siglo XX. Maciá estudió la carrera militar y llegó a ser coronel del Ejército español, pero abandonó las armas para abrazar el nacionalismo e integrarse en 'Solidaritat Catalana'.

Tras ser elegido diputado en dos ocasiones, fundó la 'Federació Democrática Nacionalista' en 1919 y 'Es-tat Catalá', tres años después. Tuvo que exiliarse durante la dictadura de Primo de Rivera e intentó liberar a Cataluña con las armas a partir de Prats de Molió (Cataluña francesa) en 1926. Regresó a Cataluña en 1931 y contribuyó a la creación de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Durante la Segunda República española fue presidente de la Generalitat, y ostentó este cargo hasta su muerte, en 1933.

El sucesor de Maciá fue Lluís Companys i Jover. Companys, que fue elpresidente de Cataluña de enero de 1934 a octubre de 1940, desempenb en su juventud una importante actividad en el mundo de las publicaciones nacionalistas yen varios grupos políticos. Con Francesc Lairet, Companys representó el ala izquierdista y obrerista del 'Partit Republicà Catalá'. Fue detenido y encarcelado pero no cesó su actividad política catalanista y de izquierda durante el régimen de Primo de Rivera. Desempeñó un papel importante en la fundación de ERC y en las elecciones municipales del 2 de abril de 1931 fue elegido alcalde de Barcelona. Ocupó el cargo de ministro español de la Marina (junio-noviembre de 1933) y después fue elegido presidente del Parlamento de Cataluña. Tras ser nombrado presidente de la Generalitat, se enfrentó con valentía a la ofensiva de las derechas españolas, pero protagonizó una sublevación contra la legalidad republicana tras la entrada de la CEDA en el Gobierno de España, y proclamó el Estado catalán dentro de la República Federal española. El Gobierno catalán fue detenido en pleno y Companys, encarcelado. Liberado en 1936 tras la victoria del Frente Popular, Companys jugó un papel muy activo durante la Guerra Civil y tuvo que exiliarse en Francia 1939 tras la ocupación de Cataluña por las tropas franquistas. La Gestapo lo detuvo y lo entregó al franquismo, cuyo régimen lo condenó a muerte en1940.

Tras el fusilamliento de Companys aumió la presidencia desde el exilio Josep Irla, último presidente del Parlamento catalán antes de su abolición por Franco y diputado por ERC.

Nombró consejero primero de su Govern a Josep Tarradellas y dimitió de President, pasándole el testigo a éste en 1954.

Después de casi 40 años de dictadura, Josep Tarradellas tuvo el honor de regresar como presidente de la Generalitat provisional en democracia en 1977, cargo en elque se mantuvo hasta 1980. Tarradellas, que desempeñó una gran actividdad en los movimientos nacionalistas en los años 20 del siglo pasado, desarrolló su vida política en ERC durante la Segunda República y la Guerra Civil. Se exilió en Francia y fue detenido por los nazis, pero consiguió escapar a Suiza. A la muerte de Franco, intensificó sus contactos con las fuerzas democráticas y se entrevistó con el rey Juan Carlos I y Suárez para regresar a Barcelona, en octubre de 1977. Fue nombrado presidente de la Generalitat provisional por designación real.

Jordi Pujol i Soley fue presidente de la Generalitat por CiU de 1980 a 2003. Formado política e intelectualmente en el nacionalismo y el antifranquismo, Pujol luchó contra la dictadura de Franco y acabó en la cárcel en mayo de 1960 hasta finales de 1962. Después, desempeñó una intensa labor en el mundo empresarial y financiero, fue un activista cultural catalanista y fundó en 1974 CDC. Fue diputado en el Congreso en 1977 y 1979, pero dimitió en 1980 para poder presentarse en las primeras elecciones autonómicas y convertirse en presidente de la Generalitat. Ha escrito varios libros sobre la problemática catalana y europea.

Pasqual Maragall i Mira es el tercero de una familia de ocho hermanos y nieto del poeta Joan Maragall. Empezó la actividad política durante el franquismo, en el clandestino 'Front Obrer de Catalunya' (FOC, el equivalente catalán del FELIPE). En 1974, fue uno de los impulsores de Convergencia Socialista de Catalunya (CSC) y en las primeras elecciones municipales democráticasde 1979 fue elegido concejal de Reforma Administrativa y más tarde de Hacienda. En 1982, sucedió a Narcís Serra como alcalde de Barcelona por el PSC, cargo que ocupó durante 15 años y que coincide con la más profunda transformación que ha vivido la capital catalana en el siglo XX, sobre todo a raíz de los Juegos Olímpicos de 1992. Abandonó la alcaldía en 1997 para dedicarse a la docencia universitaria en Roma y Nueva York. Un año más tarde volvió a Barcelona y fue elegido candidato del PSC a la Generalitat. Fue elegido presidente del PSC en 2000 y llegó a la presidencia de la Generalitat después de las autonómicas de 2003.

Por Paco Soto (Barcelona)

Hemeroteca Esta semana