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Lista Al trasluz

Nº 701
26/6/2006

¿Y si Aznar vuelve, con Murdoch de primo Zumosol'?

Ahora Rupert Murdoch le ha agradecido a José María Aznar que le invitara a la boda imperial de su hija Ana con Alejandro Agag, aquel 5 de septiembre de 2002. El magnate australiano es, sin duda, muy poderoso –uno de los hombres más poderosos del mundo–, pero sucede que en Australia no disponen de monasterios como el de El Escorial. Ni tan sólo cuentan con un cardenal como Antonio María Rouco Varela, que fue el oficiante de tan solemne ceremonia.

Murdoch, en efecto, acaba de fichar al ex presidente y parece ser que Agag ha sido el intermediario. Agag, como yerno, es una mina. La prensa conservadora lo ha celebrado por todo lo alto. Los triunfos de Aznar son los suyos. Ejercerá de asesor de Murdoch, que es un ferviente defensor de las ideas conservadoras. Será un trabajo más bien liviano y, desde luego, remunerado espléndidamente, como corresponde a un miembro del Consejo de Administración de News Corporation, el grupo mediático más importante del planeta.
Cada mes o mes y medio, Aznar viajará a una capital distinta donde participará en la definición de estrategias del citado grupo. El presidente de FAES tiene acreditada experiencia en diseñar estrategias mediáticas, aunque no siempre consiguió sus objetivos y hasta cosechó sonoros fracasos. Este trabajo lo hizo desde Moncloa. Nada más llegar al palacio presidencial, puso en marcha la trama destinada a cargarse el grupo Prisa. Estuvo a punto de culminar su hazaña, pero felizmente se tuvo que contentar con las ganas.

En paralelo vertebró –con la valiosa colaboración de su ex amigo de pupitre Juan Villalonga, a la sazón presidente de Telefónica, nombrado a dedo por él– la creación de otro grupo, integrado por Antena-3, Onda Cero y una plataforma digital. Fue un fiasco económico, con el que se encontró Alierta, el sucesor de Villalonga, otro amigo de Aznar. Alierta tuvo la habilidad de deshacerse del muerto. Lo adquirió, finalmente y gracias a Aznar, José Manuel Lara, dueño de Planeta, de La Razón y, en parte, del Avui, el diario nacionalista catalán, lo que no deja de ser paradójico. La plataforma digital fue asimilada por Sogecable. En este caso, más que una paradoja el episodio resultó un sarcasmo.

Que Murdoch se ande, pues, con cuidado. Lo cierto es que Aznar tiene un currículum escasamente brillante como estratega mediático. Pero, en fin, el magnate se puede permitir ese lujo y otros más. Habrá que ver, por otra parte, si Murdoch acaba actuando empresarialmente también en España. En varias ocasiones pareció que iba a invertir en el mercado televisivo, aunque sólo se trató de meras especulaciones. ¿Le montará Murdoch a Aznar una pista periodística de aterrizaje por si decide regresar a la política?

Suena Aznar de nuevo como solución a los problemas irresolubles que se acumulan en el despacho de Rajoy. La crisis de la derecha es perceptible y el futuro del actual presidente del PP, tenebroso. El diagnóstico del resucitado Antonio Hernández Mancha en El País lo confirma: "O Mariano Rajoy reacciona anticipándose o dudo que le dejen ni siquiera comparecer como candidato a las próximas elecciones legislativas."

El PP se hunde. Mientras, su orquesta mediática sigue tocando y Rajoy ni se entera. En el bote salvavidas navega a la máxima velocidad posible Esperanza Aguirre. Rato contempla la catástrofe desde la comodidad del FMI y deshoja la margarita. Gallardón anda solitario y perdido por algún puerto cercano. ¿Y si Aznar vuelve, con Murdoch de primo Zumosol?

Enric Sopena

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