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Lista Al trasluz

Nº 700
19/6/2006

Dios los cría y ellos se juntan

Según El Mundo, el número de asistentes a la concentración de la AVT/PP –a la que se sumaron organizaciones de ultraderecha como Falange Española y otros grupos-apenas rebasó los 200.000. Algo menos que las cifras oficiales, facilitadas desde la Delegación del Gobierno en Madrid.

Movilizar un sábado casi de verano a más o menos 200.000 personas no resulta fácil, sobre todo porque era la cuarta vez –en poco más de dos años- que la asociación de Francisco José Alcaraz, decisivamente reforzada por el PP, dedicaba sus energías exactamente a lo mismo: a cargar contra el Gobierno y a insultar a Zapatero.

Desde esta perspectiva, por tanto, no se puede hablar de fracaso. Pero como los promotores vendieron triunfalismo a granel y el Gobierno de Aguirre fijó la cantidad de participantes en un millón, lo que reiteró la COPE a lo largo de su entusiasta retransmisión –protagonizada por Jiménez Losantos y Nacho Villa-, la verdad es que el pinchazo en esta ocasión ha sido más sobresaliente aún que en anteriores oportunidades.

Y es que uno de los problemas más graves que tiene el PP es el de su dependencia. ¿De quién depende el PP? Teóricamente, de Rajoy y de su equipo, sin desdeñar el papel que desde la FAES continúa ejerciendo Aznar. Pero, en la práctica, la derecha depende en gran medida, y parece que cada vez más, de sus medios de comunicación. El tutelaje de Jiménez Losantos y de Pedro J. Ramírez sobre Rajoy es implacable. No faltan quienes opinan, en el interior del PP, que entre todos han creado uno o dos, según se mire, monstruos de Frankinstein.

El cornetín de órdenes suena a diario a través de los micrófonos episcopales. Noes fácil resistirse a ciertas órdenes. Quien planta cara corre serios peligros. En cualquier momento del programa, Losantos puede castigar duramente al díscolo, sea Rajoy, sea Piqué o sea Gallardón. O el lucero del alba. A Rajoy lo puso a parir a causa de su intervención en el debate sobre el estado de la nación, singularmente por haber ratificado su apoyo al Gobierno en la cuestión vasca. Dos días más tarde, el líder del PP acudía cual corderito a intentar congraciarse con su verdugo. ¡Pobre maricomplejines!

A Piqué lo insulta o lo desdeña como si fuera casi el mismísimo Zapatero. A GaIlardón lo machaca con saña. No le perdona su fama de centrista. Menos aún que mantenga una relación fluida e incluso cordial con Polanco y con Felipe González, por ejemplo. Acerca de El Mundo la situación es parecida, aunque Ramírez sea más florentino y más barroco en su procedimiento. De todos es conocida la suprema habilidad de Ramírez, especialista en poner y quitar reyes. En la época del ocaso de González, el denominado Sindicato del Crimen –ahora desaparecido al menos formalmente- dictaba en buena parte a Aznar la táctica y la estrategia a seguir. Luis María Anson, otro egregio sindicalista, afirmó a menudo, públicamente, tras el apretado triunfo del PP en marzo de 1996, que si Aznar llegó a la Moncloa en buena medida fue gracias a los periodistas que le ayudaron.

La historia reciente de la derecha la han representado sus dirigentes pero la han escrito determinados periodistas, constituidos en poder fáctico dentro de las filas conservadoras. Como está un sector muy importante de la Iglesia de por medio -con la COPE en sus manos- se podría decir también aquello de que Dios los cría y ellos se juntan.

Enric Sopena

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