Hemeroteca Esta semana
Nº 699 - 12 de junio de 2006

El ‘sí’ o el ‘no’ definirán el futuro de Cataluñama

La hora de la verdad del Estatut

Ha sido un largo proceso político. Meses en los que la reforma del Estatuto de Cataluña ha protagonizado buena parte de los debates diarios en todo el país, un asunto que ha servido tanto para enfrentar a partidos, hasta el momento amigos, como para encontrar puntos de sintonía entre formaciones políticas contrarias. Las discusiones han sido sesudas y delicadas, sin embargo no será hasta el próximo 18 de junio cuando sepamos de verdad si el nuevo Estatuto levanta entre los ciudadanos catalanes la misma pasión  que parece producir entre sus representantes políticos. Tres formaciones –CiU, PSC e ICV-EU– están haciendo campaña por el ‘sí’, mientras que los dos partidos más distantes ideológicamente, ERC y PP, solicitan el voto negativo en el referéndum convocado.

Por Vera Castelló

El accidentado camino que ha recorrido el proyecto de reforma del Estatut toca a su fin y entra estos días en la recta final. Hasta ahora han sido los representantes políticos los que han hablado, pero ahora le toca  pronunciarse en las urnas a los catalanes, quienes decidirán el próximo 18 de junio si aprueban o rechazan el discutido y accidentado texto.

La campaña comenzó en la madrugada del pasado 2 de junio con cinco formaciones políticas postulándose por dos únicas papeletas, la del ‘sí’ o la del ‘no’ y buscando diferenciarse muy bien del resto de partidos. No hay que olvidar que la costosa negociación de este texto ha valido la abrupta ruptura del Gobierno tripartito y la salida de los consejeros de ERC, una circunstancia que sobrevuela en todos y cada uno de los actos que están teniendo lugar estos días.

Y es que, hasta llegar al referéndum del 18 de junio, cita en la que el catalán de a pie podrá pronunciarse sobre el texto que han elaborado los políticos, han pasado muchas cosas tanto en la propia autonomía como en el país. La reforma de este Estatuto ha sido de todo, menos tranquila.

Desde el año 2002 los partidos políticos catalanes, excepto el Partido Popular de Cataluña (PPC), comenzaron a pedir una reforma estatutaria que permitiera aumentar el poder político, profundizara en el autogobierno, y se adaptara a la nueva realidad económica, social y política, como el ingreso de España en la Unión Europea. Cuando Pasqual Maragall asumió la presidencia de la Generalitat en 2003 lo hizo con una idea bien clara en mente, reformar el Estatuto catalán. Para ello, contó con el apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero, que se comprometió, estando todavía en la oposición, a aprobar el texto que saliera del Parlament, una promesa que le ha costado sudor y lágrimas mantener dada la diversidad de opiniones que han aparecido dentro del PSOE.

Lo cierto, es que desde comenzó a elaborarse a finales de 2003, el debate sobre la reforma del Estatuto ha estado marcado por la polémica, por largas negociaciones y por las dudas sobre su posible inconstitucionalidad.

La reforma estatutaria actual se puso en marcha el 9 de febrero de 2004 cuando el Parlamento catalán aprobó la ponencia para redactar la reforma del Estatuto, en la que participaron todos los grupos parlamentarios (CiU, PSC, ERC e ICV-EU), incluido el PPC que se incorporó tras las elecciones generales del 14 de marzo.

Tras 19 meses de discusiones parlamentarias y unas horas después de que la Generalitat y CiU pactaran el modelo de financiación y la educación, el Parlamento aprobó el 30 de septiembre de 2005, con los votos a favor de todos los partidos, excepto del PPC -es decir, el respaldo de casi el 90 por ciento de los parlamentarios catalanes-, la proposición de ley orgánica del proyecto de reforma del Estatuto de Cataluña. Fue ahí cuando Maragall comenzó a ver posible la reforma del texto.

Su tramitación en las Cortes se inició el 2 de noviembre cuando el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó su toma en consideración con el apoyo de todos los partidos excepto el PP, que ese mismo día presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional por tramitar el texto como reforma estatutaria y no constitucional. En marzo de 2006 el Tribunal acordó la no admisión a trámite de este recurso.

El 21 de enero de 2006 el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de CiU, Artur Mas, llegaron a un acuerdo, que preveía incluir el término “nación” en el preámbulo y definir Cataluña como “nacionalidad” en el articulado. Además pactaron la Agencia Tributaria Catalana y la cesión del 50% de los impuestos.

Este pacto fue aceptado por ICV-EU, pero no por ERC, que manifestó su rechazo a la fórmula sobre la definición de Cataluña y su voluntad de seguir negociando. Por su parte, el PP mostró su oposición a lo acordado y anunció, tres días después, una campaña de recogida de firmas para solicitar la convocatoria de un referéndum sobre el estatuto catalán a nivel nacional y no solo en Cataluña.

La tramitación en el Congreso continuó con la constitución de una comisión encargada de elaborar un dictamen y su posterior discusión en la Comisión Constitucional. El 21 de marzo la Comisión, junto a una delegación de parlamentarios catalanes, aprobó un texto en el que se introdujeron cambios significativos sobre lo aprobado por la cámara autonómica en septiembre de 2005.

Las principales modificaciones se produjeron en materia de financiación, competencias, poder judicial, derechos y deberes, y en la definición de Cataluña. Respecto a este último apartado, se suprimió el término “nación” del artículo 1 para reproducir en el articulado una definición de Cataluña idéntica a la del estatuto de 1979 y para recordar en el preámbulo que el Parlamento catalán definió a esa comunidad como “nación”.

La Comisión no logró cerrar acuerdos en cuatro asuntos que quedaron fuera del texto.- las selecciones deportivas catalanas y su papel internacional, la circunscripción catalana a las elecciones europeas, el régimen de gestión de puertos y aeropuertos -entre ellos el aeropuerto de El Prat- y su cesión por la vía del artículo 150.2 de la Constitución.

El 30 de marzo de 2006 el pleno del Congreso aprobó la reforma del Estatuto con 189 votos a favor (PSOE, CIU, PNV, IU-ICV, CC y BNG), 154 en contra (PP, ERC y EA) y dos abstenciones (CHA y Nafarroa-Bai). Mientras que el PP se opuso por considerar el texto inconstitucional, ERC votó ‘no’ por creer que el documento es “exiguo” en comparación con la propuesta original del Parlamento catalán.

El nuevo Estatuto de Cataluña fue definitivamente aprobado el 10 de mayo de 2006 por el Senado, sin incluir modificaciones respecto a lo aprobado en el Congreso, con 128 votos a favor (PSOE, CiU, PSC, ICV PNV, CC, IU y BNG), 125 en contra (PP) y seis abstenciones (ERC, PAR y EA).

Tras la luz verde de las Cortes, ahora le toca a los ciudadanos dar su opinión.

En el caso de recabarse el ‘sí’ en el próximo referéndum, el nuevo Estatuto sustituirá al de Sau, que fue aprobado por los catalanes el 25 de octubre de 1979 en una consulta que contó con el 88,14% de votos afirmativos y una participación del 59,7%. Son pocos los que estos días creen que se van a conseguir unos resultados similares. Si bien el ‘sí’ al Estatut gana posiciones a medida que se acerca la fecha del referéndum y las expectativas de participación también han mejorado respecto a hace unas semanas, según un sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia, se estima que el 70% de los votantes lo harán de forma positiva, mientras que el ‘no’ recabará el 23% de las papeletas. En cuanto a las expectativas de participación en la consulta, éstas pasan del 51% que se registraba en mayo a un 57% al comienzo de la campaña.

El periódico destaca que en febrero un 53% de los consultados anunciaba que votaría a favor del Estatut; en mayo esa tasa se situó en el 58%, y ahora se ha colocado en el 62%. Sin embargo, la progresión del voto de rechazo ha sufrido un parón: pasó del 12% al 19% de los consultados entre febrero y mayo, y se ha quedado en el 19% en el sondeo de efectuado este mes de junio.  Además, la encuesta desvela que los electores más partidarios de apoyar el Estatut son los votantes socialistas: más del 80% de quienes respaldaron al PSC en las autonómicas del 2003 expresa su intención de votar ‘sí’ el 18 de junio. A continuación se sitúan los votantes de CiU - con una tasa de apoyo al texto del 76%-, seguidos de los de ICV- EU, un 67% de los cuáles afirma que votará ‘sí’. En el caso de los electores de Esquerra, las posiciones están más divididas, aunque con un claro predominio del voto afirmativo. Un 45% de los votantes de ERC asegura que votará ‘sí’, frente a un 35% que rechazará el texto tal y como pide la formación nacionalista. Por lo que respecta a los electores del PP, en las últimas tres semanas se ha incrementado en nueve puntos el porcentaje de quienes anuncian un voto negativo - que alcanza ahora al 69%-, aunque la tasa de quienes votarán ‘sí’ sigue anclada en torno al 20%, idéntica a la de quienes prefieren que sea aprobado.

Otro dato clave de la encuesta de La vanguardia es que se ha reducido en cinco puntos el elevado porcentaje de quienes creen que el nuevo Estatut supone una mejora con respecto al anterior. En mayo, quienes compartían esa opinión suponían el 68%, mientras que ahora representan un 63%. En cambio, ha aumentado en nueve puntos la proporción de quienes creen que el proyecto es satisfactorio tanto para España como para Cataluña. En mayo eran un 44%; ahora llegan al 53%. Paralelamente, un 18% cree que el texto sólo es bueno para Cataluña, y un porcentaje similar piensa que no lo es ni para Cataluña ni para España.

Pero muchos coinciden en que en realidad el referéndum se puede convertir en una consulta sobre el gobierno de la Generalitat, Ejecutivo con fecha de caducidad desde que Pasqual Maragall optó por despedir a ERC del Govern. El socialista no consideraba apropiado que Esquerra Republicana se mantuviera en la Generalitat después de que la formación nacionalista decidiera apostar por el ‘no’ al Estatut.

Así las cosas, una vez que se conozcan los resultados de la consulta popular, el President comenzará los trámites para disolver el Parlament y convocar nuevas elecciones. De hecho, CiU ha presentado una moción en la cámara catalana en la que insta al presidente catalán a que “disuelva el Parlament antes del 1 de septiembre”. Los de Convergencia i Unió son conscientes de las posibilidades de victoria electoral de su líder Artur Mas en estos nuevos comicios, máxime cuando aún no se sabe quien será el candidato del PSC, un asunto que aunque el partido quiera apartar de la campaña del referéndum está siendo utilizado por unos y otros.

Precisamente la mencionada encuesta publicada por La Vanguardia concluye que una abrumadora mayoría de la opinión pública catalana respalda la decisión del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, de anunciar la convocatoria de elecciones autonómicas para el próximo otoño. Un 73% de los ciudadanos se muestra de acuerdo con el adelanto electoral, frente a un 16% que está en desacuerdo. De hecho, las opiniones favorables a anticipar los comicios son mayoritarias en todos los grupos de electores, con ligeros matices. Mientras un 71% de los votantes socialistas respaldan el anticipo electoral, ese porcentaje supera el 80% entre los electores de CiU, ERC y el PP.

Las razones del ‘sí’ y del ‘no’

Le hemos pedido a todas las formaciones que componen el parlamento catalán que expusieran sus ideas sobre el texto que los ciudadanos catalanes votarán en referéndum el próximo 18 de junio. Estas son las contestaciones -o un resumen de los argumentos- de los representantes de los grupos políticos del Parlament, por orden de representatividad.

Artur Mas (CiU)

“España y Cataluña van a tratarse de tú a tú”

—¿Por qué defienden el ‘sí’ en el referéndum?

—Por muchas razones. Le cito algunas. Porque el nuevo Estatut convierte a Cataluña en la nación sin estado de toda Europa que más cotas de autogobierno poseerá. Porque es una oportunidad que Cataluña no puede dejar escapar. Porque el ‘no’ supone el fracaso a más de 2 años de trabajo y de negociación por el cual hemos apostado des del principio. Y porque con el ‘no’ ganan aquellos que no quieren que Cataluña consiga su ambición de futuro.

—¿Qué va a cambiar en Cataluña si el Estatuto es aprobado? ¿Y en España?

—Al día siguiente no cambiará nada. A medida que se concrete el Estatut pactado, el gobierno de la Generalitat tendrá más recursos financieros para atajar los problemas que más afectan a los ciudadanos de Cataluña. Podremos controlar y regular la inmigración extranjera, asumiremos la gestión de los trenes de cercanías, habrá más dinero para financiar políticas de apoyo a las familias, a la gente mayor, y habrá que empezar las obras en infraestructuras pendientes financiadas con la nueva inversión pactada. Y con el nuevo Estatut aprobado, España y Cataluña van a tratarse de tú a tú.

—¿El referéndum es sobre el Estatuto o un examen al Gobierno tripartito?

—Única y exclusivamente contra el Estatut. Tengo mucho interés en ello. El 18 de junio no es el momento de echar a Maragall y al tripartito del gobierno. Para eso los catalanes, si lo quieren, ya saben que la cita va a ser en otoño. Ahora toca votar sólo pensando en Cataluña y su futuro.

—¿La aprobación del Estatuto colma las aspiraciones de CiU?

—La aprobación de este Estatuto no colma las aspiraciones de CiU. Nuestras aspiraciones son las del texto aprobado en el Parlament de Cataluña el pasado 30 de setiembre. Y no vamos a renunciar a ello. Verdad que siempre se nos dice a los catalanes que nunca se sabe dónde quieren llegar? Pues ahora todo el mundo ya lo sabe. Cataluña quiere lo que votaron el 90% de los diputados en el Parlament. ‘sí’ que le reconozco que la negociación con el gobierno del PSOE y con Zapatero finalmente fructificó y, conscientes que no hemos conseguido el 100% de lo que pedíamos, creemos que el pacto es bueno para Cataluña y su futuro. Todo el mundo sabía que la estrategia del Estatuto pasaba por un pacto entre una mayoría de partidos catalanes y una mayoría de partidos del Congreso de los Diputados.

—¿Se ven gobernando con ERC?

—Me veo gobernando con CiU. ¿Por qué pensar que Convergència i Unió no puede llegar a gobernar sola, aunque no sea con mayoría? Creo que a Cataluña lo que le conviene después de la experiencia del tripartito es un gobierno fuerte, sólido, con un presidente con capacidad de liderazgo y recuperar así el prestigio, la buena imagen y el buen gobierno. El único partido al que ya renuncio de entrada a pactar es con el PP. Mientras mantenga su actual estrategia de utilizar Cataluña como elemento de desgaste político y partidista, con CiU no tiene ninguna posibilidad de pacto.

—¿Tendrá a Maragall como rival en las próximas elecciones?

—No lo voy a decidir yo, ni la dirección de Convergència i Unió. A juzgar por buena parte de sus correligionarios de partido, parece que no le van a dejar presentarse… pero con Maragall todo son sorpresas…

Manuela de Madre (PSC)

“Tendremos  más bienestar y progreso”

—Por qué defienden el ‘sí’ en el referéndum?

—Porque este Estatut representa un gran adelanto que proporcionará a los catalanes y catalanas los recursos e instrumentos para conseguir más bienestar y progreso. Además, supone dar cumplimiento a nuestro programa electoral, coherente con nuestra ambición social que también comparten los socialistas españoles.

—¿Qué va a cambiar en Cataluña si el Estatuto es aprobado? ¿Y en España?

-El Estatut dota al pueblo de Cataluña de los recursos suficientes para afrontar los grandes retos de ambición social y nacional, para afrontar mejor, con más eficacia y profundidad, el ejercicio del autogobierno consistente en administrar los intereses de los catalanes y la catalanas. Permitirá aprovechar las oportunidades de mejorar las infraestructuras, ayudará al fortalecimiento de la economía y, en definitiva, conllevará la consolidación del proyecto de Cataluña como motor de la España de las autonomías, así como su proyección al exterior. Sin lugar a dudas, el Estatut contribuye a la modernización y profundización del modelo autonómico.

—¿El referéndum es sobre el Estatut o un examen al Gobierno?

—El referéndum es solamente sobre el Estatuto y creo que los ciudadanos no se van a equivocar. El president Maragall ya ha anunciado que habrá elecciones antes de fin de año y esto ha despejado cualquier posibilidad de confusión.

—¿Cómo cree que les puede afectar la incógnita sobre si Maragall repetirá como candidato?

—No tiene ningún efecto directo sobre el referéndum. El pueblo de Cataluña puede y quiere votar aquello que contribuye a la mejora del autogobierno.

—¿Maragall pasará a la historia como el padre de este Estatuto?

—Sí. El Estatut pasará a la historia y la historia recordará que Maragall fue el presidente que impulsó y consiguió que se aprobara la reforma. Pero no olvidemos que el Estatut es de todos los catalanes.

—Con el ‘no’ de ERC ¿nace cojo este Estatuto?

—A nosotros nos hubiera gustado contar con el apoyo de ERC, y también con el del PP, pero la dinámica de los partidos es la que es y tanto unos como otros han considerado que no podían dar apoyo a este texto, por motivos diferentes. No obstante, este es un magnífico estatuto que supone el reflejo de las aspiraciones de autogobierno de Cataluña.

—¿Se juega algo Zapatero el 18 de junio?

—Somos los catalanes los que nos jugamos el futuro el 18 de junio. Quien intenta instrumentalizar la consulta con objetivos partidistas ha sido y es Mariano Rajoy, y esto le ha conducido a la soledad política y a buscar la confrontación permanente.

Josep Lluis Carod-Rovira (ERC)

“No es el Estatuto del Parlament”

—¿Por qué defienden el ‘no’ en el referéndum?

—Porque no es el Estatuto que se aprobó en el Parlament de Cataluña, se desvirtuó y quedó desnaturalizado de sus principales competencias. La principal virtud del Estatuto trataba de garantizar un nuevo sistema de financiación que pudiera aportar para Cataluña los recursos necesarios para autofinanciarse, autogobernarse de forma autónoma. Con el texto actual, aún nadie ha sido capaz de aportar cifras de cuanto va a ganar en recursos Cataluña para hacer frente a los principales retos del país: la cohesión social, la igualdad de oportunidades, la inimigración, la inversión en educación y universidades, en infraestructuras, en políticas sociales...

—¿Qué va a cambiar en Cataluña si el Estatuto es aprobado? ¿Y en España?

—No va a cambiar nada. Cataluña tendrá que seguir pidiéndole a Madrid recursos económicos para todo. Sin recaudar nuestros impuestos ni poderlos administrar, Cataluña no es una autonomía financiera,  como el País Vasco o Navarra, sino que sigue dependiendo de las decisiones que se tomen en Madrid. Además con este Estatuto se pone fin a la idea de la España plural que propugnaba Zapatero porque Cataluña no se reconoce como nación.

En España tampoco va a cambiar nada, mas que se aplicarán según que condiciones aprobadas en el Estatuto para el resto de Comunidades Autónomas. Después de haber sufrido una dura y larga campaña anticatalana...

—¿El referéndum es sobre el Estatuto o un examen al Gobierno tripartito?

—El referéndum tendría que ser solo sobre el Estatuto porque Gobierno tripartito no hay desde que el President Maragall expulsó a Esquerra del Govern. Pero a nadie se le escapa que en Cataluña existe una cierta fatiga de España, del trato recibido después de una larga campaña catalanofóbica de estos últimos meses y la sensación que con el Estatuto cambian muy pocas cosas. Va a votarse más que el Estatuto...

—¿Quién ha tenido la culpa de que ustedes hayan salido de la Generalitat y que finalmente pidan el ‘no’?

—Nos echaron del Govern por defender lo que aprobó unánimemente el Parlament de Cataluña y por ser coherentes con nuestros principios y con nuestras ideas. Se nos ha castigado por un delito de opinión.

Que finalmente pidamos el ‘no’ es una evolución lógica  en Esquerra. Desde el día después que Mas y Zapatero pactaran el Estatuto, ya nos pronunciamos en contra del acuerdo, por insuficiente. No hemos virado nunca de la oposición al texto que se tramitó en Madrid.

—¿Se adjudicarán como votos de ERC los nulos o abstenciones?

—El voto nulo y la abstención es una forma de oponerse al texto del Estatuto que se refrendará y, a parte del ‘no’, ERC también los ha recomendado, por tanto, los da por buenos.

—Si ganara el ‘no’, ¿qué harían?

—Plantearíamos al Gobierno español una relación bilateral que reconociera nuestra realidad singular y distinta con la misma naturalidad con que España admite la diferencia del País Vasco y Navarra, y sin tener que empezar necesariamente obra carrera de obstáculos de negociación estatutaria.

Josep Piqué (PPC)

“Es un pésimo negocio”

Pese a que en un primer momento el presidente del Partido Popular de Cataluña, Josep Piqué, defendió la existencia de coincidencias entre sus tesis y algunas partes del pacto alcanzado, la Ejecutiva nacional del PP convenció al líder catalán para que desarrollara la feroz oposición que finalmente han demostrado los populares al texto.

Piqué comenzó la precampaña anunciando que rompería “cualquier canal de comunicación” con el PSC por su eslogan “El PP utilizará tu ‘no’ contra Cataluña”. De hecho, el líder popular está basando buena parte de sus intervenciones en arremeter contra los socialistas y el gobierno de Pasqual Maragall al que ha pedido que “diga que no se presenta” y “se vaya a descansar a casa” teniendo en cuenta el “déficit de autoridad y liderazgo” del presidente de la Generalitat en los últimos dos años y medio. Ha criticado a Zapatero al considerar “contradictorio” que justificara el rechazo al Plan Ibarretxe porque “no se podían cambiar las instituciones con el apoyo del 51%” de los vascos y, en cambio, “sí se pueda hacer con el Estatut”, que recibió los votos favorables de un 53% y un 49% en el Congreso y en el Senado, respectivamente. En lo que respecta al referéndum del próximo día 18, el popular está observando que “los partidarios del ‘sí’ empiezan a ver posible que salga un ‘no’”.  Frente al Estatut del año 1979 en el que votó un 69% del censo y un 88% expresó su apoyo al texto, Piqué considera que el nuevo Estatut cuenta “con dos partidos en contra”, por lo que “no es el Estatut de todos”. En su opinión, “es un pésimo negocio”.

Asimismo, el líder popular ha arremetido contra el “monolingüismo” que pretende “imponer” el nuevo Estatut, porque quiere establecer una “todavía más clara diferenciación” entre la “Cataluña real”, en la que se hablan las dos lenguas “con total normalidad”, y “la Cataluña de la administración”.

Además, Piqué ha criticado a los partidos que están aprovechando la campaña del referéndum como unas “primarias para las próximas elecciones autonómicas” porque están “devaluando” el Estatut y aseguró que con esta actitud, demuestran que “lo que les importa, es el poder político”, sobre todo en el caso de ERC y CiU.

Otro mensaje que se está repitiendo a lo largo de la campaña es la petición a sus votantes para que no tengan “complejos” para votar lo mismo que ERC.   Según el argumentario del Partido, disponible en su página web, la formación sí apoya, después de 27 años de vigencia del actual Estatuto, una “reforma de los instrumentos jurídicos y financieros” para adaptarse a los nuevos retos de un mundo globalizado con el objetivo de “hacerse más competitivos en el ámbito económico y más eficaces en el ámbito político”. Sin embargo, argumentan, “no podemos aprovechar esta necesidad para hacer un cambio de sistema político en todo el Estado: cambiando las instituciones, reformando de arriba abajo el Estado y rompiendo el espíritu constitucional rehaciendo de nuevo nuestro Estatuto”.

Pero el grueso de sus argumentos se centran en que algunos puntos del texto “son ajenos e, incluso, contrarios a los principios que inspiraron el orden constitucional”. Niegan que el proyecto tenga un planteamiento federal, denuncian que establece un modelo de “desigualdad entre derechos y deberes de los españoles, basado en el territorio, que no en la ciudadanía, imponiendo a Cataluña un modelo ideológico nacionalista y de izquierdas” y el PP asegura que el modelo que establece el Estatuto “va contra el principio del necesario equilibrio territorial”. En definitiva, “nos aleja de España”.

Asimismo, los populares hacen notar que “El modelo de derechos, deberes y libertades estatutario tiene un notable sesgo ideológico de izquierdas”, poniendo como ejemplo que el Estatuto impulsa el reconocimiento de la eutanasia como derecho de los ciudadanos, contempla el derecho al aborto libre, introduce el laicismo en la educación y olvida el derecho a la libertad de enseñanza.

Por último, el PPC basa su solicitud del ‘no’ al Estatuto en el referéndum en que “supone impulsar un modelo económico obsoleto, extremadamente intervencionista y sin las garantías que precisa una economía moderna en un contexto globalizado”, y añaden que el Estatuto “pone en peligro la unidad de mercado de nuestra economía, tanto desde un punto de vista español, como desde un punto de vista europeo”.

Joan Saura (ICV-EA)

“Nuestra coalición es la que más a gusto se encuentra con este Estatuto”

—¿Por qué defienden el ‘sí’ en el referéndum?

—Defendemos el ‘sí’ porque consideramos que este Estatuto significa un gran progreso social, ecológico y nacional que reúne todas las condiciones que desde ICV-EUiA establecimos como necesarias para apoyar la reforma del Estatuto. El nuevo Estatuto reconoce Cataluña como nación, ofrece mayores competencias a la Generalitat, mejora la financiación, define una justicia más próxima a la ciudadanía, otorga mayor poder a los municipios, da voz propia a la Generalitat en la Unión Europea y a nivel internacional… 

Pero además el nuevo Estatuto incorpora más derechos sociales y ecológicos. Y este es un aspecto especialmente importante para el conjunto de la ciudadanía y en concreto para los trabajadores y trabajadoras. El Título de Derechos, Deberes y Principios Rectores significa un instrumento esencial para ampliar el bienestar de las personas. La ampliación e incorporación de estos derechos al Estatuto ha sido posible gracias al papel de ICV-EUiA y por ello nuestra coalición es la que más a gusto se encuentra con este Estatuto.

—¿Qué va a cambiar en Cataluña si el Estatuto es aprobado? ¿Y en España?

—Muchas cosas. Este es un Estatuto hecho para dar respuesta a los problemas cotidianos de las personas y su objetivo primordial no es otro que mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.  

Por ello esencialmente lo que cambiará en Cataluña es que contaremos con más y mejores instrumentos para hacer frente a los retos del siglo XXI y para mejorar el bienestar de la ciudadanía. Queremos que nuestra economía crezca y sea competitiva, y queremos hacerlo garantizando y ampliando los derechos sociales y respetando el medio ambiente. Y esta es la finalidad de contar con más competencias y más poder político o con una mejor financiación y, en general, de toda la reforma del Estatuto.

Y en España se seguirá un proceso de reformas de los estatutos de autonomía en la línea del camino abierto por el Estatuto de Cataluña, lo que implica que el Estado avanzará en un sentido federal.

—¿El referéndum es sobre el Estatuto o un examen al Gobierno tripartito?

—El referéndum es exclusivamente sobre el Estatuto y el que pretende vincular una cosa y la otra está despreciando y desprestigiando un proceso tan trascendente para el futuro de Cataluña por su propio interés electoral.

—¿Volvería a formar parte de un Gobierno Tripartito?

—Considero que el Gobierno Tripartito ha hecho una tarea muy valiosa desde un punto de vista de izquierdas y ecologista, una tarea que es aún absolutamente necesaria y a la que le queda mucho recorrido todavía. Por ello creo que es necesaria una reedición del Gobierno de izquierdas, para seguir transformando el país en un sentido socialmente más justo y más sostenible. Sin embargo el nuevo gobierno deberá asentarse sobre nuevas bases más sólidas, sobre un mayor compromiso y responsabilidad y una consolidada cultura de coalición que evite conflictos estériles que tapan la verdadera acción de gobierno. De esta manera nuestra acción podrá multiplicarse y podrá valorarse realmente la importancia de un gobierno progresista en Cataluña.

—¿Qué se ha perdido con la expulsión de ERC de la Generalitat?

—Se ha perdido un socio importante y una parte de la izquierda plural que integraba el gobierno. Sin embargo esperamos que tras las próximas elecciones autonómicas pueda volver a incorporarse a un Gobierno de izquierdas mostrando una mayor responsabilidad de gobierno y con una cultura de coalición más interiorizada.

—¿Ve motivados a los catalanes para acudir a votar? ¿Con que participación se conformaría?

—Estoy convencido de que existe una intensa motivación. De hecho las encuestas no dejan de aumentar, progresivamente, el porcentaje de participación que se prevé, cifrándola alrededor de un 50-60%, lo que sería un buen porcentaje. A pesar de los intentos de algunos por evitar que la gente pueda decidir estoy seguro que la ciudadanía de Cataluña participará activamente en el referéndum porque lo que nos jugamos es seguir avanzando.

 

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