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Oskar Lafontaine, ex dirigente del SPD y actual líder
del grupo Las Izquierdas de Alemania
"EN LA UE PODÍAMOS
APRENDER ALGO
DE CHÁVEZ Y MORALES"
"Hay que poner límites al capitalismo", comenta Oskar Lafontaine, miembro
fundador del partido Elección Alternativa, Trabajo y Justicia Social, WASG, que
provocó la escisión del Partido Socialista Alemán la pasada primavera, y presidente
del Grupo Parlamentario Las Izquierdas. Católico, casado y padre de dos hijos, el
líder más carismático de la izquierda alemana nació en 1943, estudió Ciencias
Físicas y se afilió al Partido Socialista Alemán, SPD, en 1966. Desde entonces
ocupó distintos cargos públicos, entre ellos, presidente del Estado Federal de
Saarland, entre 1985-98, y ministro de Finanzas del Gobierno Federal entre octubre de 1998 y marzo de 1999, puesto desde el que quiso subir los impuestos a las empresas. Desde septiembre de 2005 se sitúa al frente del Grupo Parlamentario Las Izquierdas y hace unos días presentó en Berlín el manifiesto en base al que unificará y fundará antes de un año un nuevo partido de izquierdas en Alemania.
Por Juana Vera (Berlín)
Qué piensa usted de la situación de la izquierda en España y qué influencias puede tener en la misma el manifiesto que acaban ustedes de presentar?
—Pienso que algunos países de la Unión Europea y sus izquierdas, entre ellos España, se hallan en una situación muy parecida a la que vive hoy la izquierda alemana. Durante los años recientes la política ha estado demasiado influida por la ideología neoliberal. Esta influencia no ha sido la misma ni lo es en los países de la Unión y tampoco han sido ni son los mismos los procesos de introducción de esta política en estos países. En Alemania, por ejemplo, ha sido más fuerte que en los demás. Por ello, la respuesta de nuestra izquierda ha sido también más fuerte. Por otro lado, podemos trababajar siempre con la izquierda de otros países pero no queremos dar consejos o mostrar un modo a seguir. Nos interesa más debatir y consensuar. Queremos trabajar internacionalmente.
De hecho, cada documento que elaboramos se trabaja de esta manera. La izquierda es siempre internacional.
—Durante la presentación del manifiesto mencionó usted su reciente viaje a Colombia. ¿Cómo fue su experiencia en este país y cuál es la posición de la izquierda alemana respecto al movimiento social de Latinoamérica?
—Con respecto a Colombia, me parece terrible que la política se venda. La izquierda no quiere formar parte de esto. En lo que se refiere al movimiento social en Latinoamérica, somos los únicos en Alemania que apoyamos abiertamente el movimiento social de este continente. Estamos de acuerdo con el hecho de que estos países traten de defender sus fuentes de riqueza.
— ¿ Cómo podrían Europa y Latinoamérica realizar algo en el mundo globlalizado de hoy?
— Poniendo límites al capitalismo. Esto lo están haciendo ya, por ejemplo, y de modo especial el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y también el presidente de Bolivia, Evo Morales. Desde la Unión Europea podemos mirar este proceso y aprender algo del mismo. Es decir, tenerlo en cuenta. Si lo hacemos, nos ayudará a avanzar en los programas internacionales de la izquierda que se debaten en las asambleas y en las reuniones. Nos ayudará a atraer al Banco Mundial y a otras organizaciones internacionales hacia posiciones más democráticas y sociales. Por otro lado, como europeos podemos decir, en el ámbito de estas Organizaciones Internacionales, en el de la discusión y del debate político internacional, que no existe sólo una corriente neoliberal, sino también una política alternativa y real, que ya está actuando, sobre todo en los países más débiles, y que tiene grandes oportunidades en estos países.
— ¿Podría, esta nueva izquierda que surge ahora en el mundo ser una nueva Tercera Vía?
— No. Ahora ya no podemos hablar más sobre la Tercera Vía porque ésta fue el resultado del antagonismo Este-Oeste. Ahora necesitamos un camino nuevo. Una senda que no sea la del neoliberalismo.
— ¿Cuál?
— Un camino en el que el Estado se ocupe del aspecto social y fiscal de la sociedad. Un camino que incluya a todo el mundo, a otros países, no sólo a Alemania. Hoy el reparto injusto de los bienes comunes es cada día mayor. Este camino, por ello, puede equilibrar la falta de justicia social y también el sistema democrático, en cuyo seno se está produciendo esta barbaridad. El punto esencial de mi discurso y el de mi partido se basa en la responsabilidad social y también en las obligaciones, en la obligación total del mundo, es decir, de la izquierda del mundo
—¿Piensa usted que el texto del manifiesto es realista en este sentido?
—Desde la oposición se nos acusa de ser poco realistas. De prometer cosas que no podemos cumplir. Esto no es cierto. Atendemos a las necesidades de nuestros ciudadanos. Tratamos de resolver los problemas de los mismos y también miramos hacia nuestro alrededor, por ejmplo hacia Escandinavia, para aprender algo en inversión en redes sociales y en Estado del Bienestar. De lo que no me cabe duda, es de que la política salarial del Gobierno de Coalición tiene poco sentido de la realidad. A diferencia de otras fuerzas políticas, nuestra idea es crear un sistema seguro de Protección Social. Hay cinco millones de parados en Alemania y queremos acercarnos al modelo escandinavo. Todos lo queremos, también el Gobierno de Coalición, pero hace todo lo contrario. Por otro lado, el sistema impositivo tiene que gravar a las empresas y a aquellos que ganan más, y la pequeña y mediana empresa tiene que ser apoyada. Esto es esencial en nuestro programa
— El Gobierno de Coalición utiliza campañas gubernamentales para subir la moral de los ciudadanos. La ilusión es parte de su estrategia y se refleja en todas sus acciones ¿Utilizan ustedes menos la ilusión que el actual gobierno?
— En el debate de nuestro programa existe siempre la idea de proponer una visión. Los fundamentos de la misma, pienso que son más realistas que los de nuestros programas anteriores. Por otro lado, la cocial democracia ha propuesto una visión que pienso que es falsa. Lo más curioso es que en Alemania se ha ido acabando la ilusión durante los años recientes y hoy, al mismo tiempo, vivimos de nuevo en ella. Pero es una ilusión mediatizada e irreal.
— ¿Qué propone la nueva izquierda alemana?
— La tendencia actual es poner en las espaldas de los ciudadanos todo el peso. No estoy de acuerdo. El precio de la energía es y será cada día más injusto. Los monopolios lo quieren así. Ahí está, por otro lado, China. Hay que atraer a este país al camino del debate sobre las miles de empresas que producen allí y sobre cómo producen. También hay que atraer a Rusia. Por otro lado, en Alemania se está produciendo una privatización que no va acompañada de una mayor seguridad para los trabajadores. Estamos en contra. Somos la única fuerza política que se manifiesta abiertamente en contra.
—¿Y con respecto al uso de la energía nuclear?
No apoyamos el uso de la energía nuclear como alternativa, algo que se está haciendo en algunos países de la Unión Europea. Asimismo, no estamos de acuerdo con la invasión de otros países con la excusa del terrorismo. Ni con la invasión en la vida privada, con la misma excusa, pues ambas no respetan los derechos básicos de las personas ni su dignidad. Hay que desarrollar controles democráticos al respecto. Por ello proponemos alternativas a las actuales y nos hallamos, en este sentido, cercanos a la tradición de Billy Brandt.
— Durante la presentación del manifiesto mencionó usted la cita de Rosa Luxemburgo "Ningun socialismo sin democracia, ninguna democracia sin socialismo" ¿Quiso decir que el actual socialismo alemán no se basa en la democracia?
—Hay personas que se sientan hoy en el Parlamento alemán pero no son representantes de la democracia sino lobbystas o representantes de lobbys. No quiero una Democracia enmascarada en un sistema lobbysta. Esto no es democracia es lobbysmo. La izquierda quiere poner esta situación sobre la mesa.
Usted fue ministro de Finanzas con el Partido Socialista Alemán, en la primera legislatura de Gerhard Schróder
— ¿Qué influencias hay de su pensamiento socialista en el programa y estatutos del futuro Partido Unificado de la Izquierda Alemana?
— Trabajo desde hace décadas en la misma dirección. He luchado por mis ideas y éstas se hallan hoy en el manifiesto y en la base del programa que estamos elaborando para el partido así como en sus estatutos.
—"Alemania necesita una izquierda fuerte", comentó usted durante la presentación del manifiesto. ¿Qué les diría a los que no piensan de este modo?
— Que no se puede conseguir el éxito en la política alemana sin una izquierda fuerte.
— Podría ser más concreto
— En la política alemana de los últimos años hemos presenciado un aplazamiento de acciones correctas y justas como consecuecia de la influencia brutal del neoliberalismo en la esfera política y de la expansión del capitalismo. Asimismo, cuando contemplamos la política internacional vemos las intervenciones en Afganistán, en Chechenia, en Siria, en Arabia Saudí, en Iraq, Irán, etcétera. En nuestra opinión, estas intervenciones no tienen nada que ver con la democracia ni con la libertad sino con el robo de recursos naturales que se hallan en estos países y con el hecho de conducir a todo el oriente hacia este sistema de capitalismo en expansión, no hacia la democracia y la libertad. En este sentido, queremos dejar constancia de nuestra posición.
— ¿Cómo piensan dirigir la política familiar?
La política femenina es un punto central de nuestro programa. La extrema flexibilidad laboral propuesta por el Gobierno de Coalición, exige extrema movilidad. Esto trae consigo nuevas reglas que destruyen puestos de trabajo y producen la desestabilización familiar y su destrucción. Pensamos, también, que la política familiar se halla íntimamente unida a la política laboral y al mercado de trabajo, y éste a la política educativa. La familia es una comunidad relacionada con la escuela, con el trabajo, con todos los ámbitos de la política. Como consecuencia, su destrucción actual causa, entre otras realidades, el aumento del número de afiliados a la extrema derecha.
Realidad ante la que el actual gobierno está realizando una
política débil.
—¿Cuáles son sus ambiciones de cara a las próximas elecciones legislativas de 2009?
Tanto Lothar Bisky, como Gregor Gysi y yo queremos llevar a cabo este proyecto, mejorar el programa, debatirlo en el seno del nuevo partido. Luego, pensamos que tendrán que llegar nuevas personas a tomar el relevo. Cuando eso suceda nos gustaría quedarnos en un segundo plano.
—En una ocasión comentó usted que la FIFA debería pagar impuestos ¿Sigue pensando lo mismo?
Siempre pensé que sería más positivo que el aumento del IVA, llevado a cabo recientemente. De todos modos, lo de la FIFA es muy problemático. Pero hay muchas empresas que participan en el Mundial y que sí podrían pagar impuestos.
—¿Qué opinión le merece el Mundial de Fútbol que comienza en breve en Alemania?
Se habla mucho de fútbol en la actualidad. De fútbol en el arte, en la sociedad, del equipo de fútbol... Pero ni siquiera se puede conseguir el éxito en el fútbol sin una izquierda fuerte como tampoco se puede conseguir el éxito en la política alemana sin una izquierda fuerte. •
LA IZQUIERDA
ALEMANA SE
REORGANIZA
AL MARGEN
DEL SPD
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