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| Nº 699 - 12 dejunio de 2006 |
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Rajoy, ¿entre dos fuegos?
por Santiago Carrillo Rajoy sufre una crisis de nervios que no dice nada a favor de su equilibrio psíquico, ni de su inteligencia de líder político. Algunos comentaristas han escrito que el origen de este trastorno es una declaración del líder de PSE, Patxi López. Error. El origen verdadero está en la contrariedad que le produjo su fracaso en el debate parlamentario sobre el estado de la Nación. En este ganó claramente el presidente Rodríguez Zapatero y los dirigentes del Grupo Popular no pudieron disimular su irritación por el resultado. Gravemente ofendido, el Sr. Rajoy ha dado un paso más allá en el tremendismo político, agarrándose como a un clavo ardiendo al anuncio de Patxi para amenazar con la ruptura si el PSE se reúne con Batasuna. Con esta actitud, Rajoy incurre en una contradicción demasiado espectacular. Lo que había anunciado Patxi López, con muy buen sentido, es que se reunirá con Batasuna "cuando el jefe del Gobierno obtenga el aval del Parlamento para dialogar con ETA". Rajoy había dado su acuerdo aunque de forma algo ambigua para dialogar con ETA a fin de obtener el término definitivo de la violencia. Una vez que se está de acuerdo en dialogar directamente con los terroristas, ¿qué razón hay para negarse a dialogar con Batasuna que públicamente lanzó en Ano-eta la propuesta de paz que ha abierto el camino a la negociación? El sentido común de los ciudadanos difícilmente entenderá que cuando se acepta hablar con los que manejan las pistolas y matan directamente se rechace hablar con una fuerza política que ya ha intervenido a favor del 2 abandono de las armas. Aquí se plantea una duda: cuando Rajoy aceptó que se dialogara con ETA, ¿tenía la aprobación de la dirección del PP o carecía de ella? ¿Se ha visto cogido entre dos fuegos? En cualquier caso y a juzgar por las declaraciones de Acebes, lo que en realidad sucede es que el PP está dividido ante el tema de la paz en Euskadi. Hay un sector de su dirección que se opone a la negociación de la paz, porque piensa que eso va a favorecer electoralmente al Gobierno de Rodríguez Zapatero, aunque hubiera aceptado en su tiempo que lo hubiera hecho José María Aznar. Son los mismos que insistían contra toda evidencia queel 11-M era obra de ETA, porque pensaban que así iban a conservar el Gobierno. Ahora preferirían que el conflicto armado continuase, que no hubiera paz, si ellos no pueden apuntársela en primera persona como un éxito propio exclusivo del PP. Pero la importancia de obtener la paz se debe también a que una fracción considerable del pueblo vasco está detrás de Batasuna y atraer a esa masa a la legalidad democrática se parece –guardando las debidas distancias– a lo que se consiguió en la transición democrática cuando AP logró atraer al juego democrático al sector derechista más ligado al franquismo. Además de lograr el fin del terrorismo se trata de conseguir que todos los vascos acepten unas reglas de juego comunes, que permitan asegurar la convivencia superando el doloroso pasado. Y sería un disparate que Batasuna, con ese nombre o con otro, no sea un participante de la vida pública vasca, como lo sería negar que la posición de dos partidos, el PSE y PNV va a ser clave en el futuro de Euskadi. |
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