F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 698
5/6/2006

MITOS DE AZNAR EN LA
PRENSA DE LOS EE UU

Por Joaquín Roy *

Es útil repasar de vez en cuando las noticias y comentarios sobre la actualidad mundial a través de la edición europea del International Herald Tribune. Sin embargo, frecuentemente uno se pregunta sobre el flaco servicio infligido en lectores con pocos conocimientos en asuntos europeos y menos en la política española. Un ejemplo de esta variante de débil periodismo que es la mezcla de entrevista y artículo de opinión, que no es la norma norteamericana, fue la columna firmada por John Vinocur, corresponsal en París, titulada "Persistente atlantista pregunta: ¿quién mandará en Irán?", publicada el 23 de mayo en la impactante página 2, con una presentación atractiva en portada, acompañada por dos de fotos José María Aznar.

El artículo poco tiene que ver con Irán, y mucho trata de la política exterior e interior de España. De hecho, se inserta en la larga lista de columnas y entrevistas publicadas en la prensa norteamericana (notablemente en The Wall StreetJournal) en los dos últimos años con el único objetivo de distorsionar las razones de la derrota del partido de Aznar en las elecciones de marzo 2004. La clave de los argumentos de Aznar filtrados en el análisis de Vinocur, sin citas directas, se ubica en la mitad del artículo: "Su partido liberal-conservador perdió a causa de haber elegido estar al lado de los Estados Unidos en Iraq."

Aparte de que Vinocur no menciona en absoluto el hecho democrático de que el 90% de los españoles se oponía a la guerra y a la participación española, Vinocur añade: "Cuando las bombas de los radicales islamistas mataron a casi 200 personas días antes del voto, se revertió una mayoría sustancial disfrutada en las encuestas, y los socialistas de Zapatero ganaron, predominantemente sobre el entendido de que sin la presencia española en Iraq la matanza nunca se hubiera producido".

Estas aseveraciones son una simple codificación textual de los argumentos emitidos por el partido de Aznar cuando se debió enfrentar a la realidad de la derrota. Esta estrategia, inventada entonces, está sólidamente anclada en la mitología del Partido Popular y en la traumatizada mente de Aznar. Soslaya varios aspectos clave.

En primer lugar, es plenamente incierto que el PP disfrutara de una substancial mayoría en las encuestas anteriores a las elecciones. Mientras los sondeos señalaban que el PP tenía una leve ventaja, el empate técnico sujeto al tradicional margen de error del 3-4% convertían la posibilidad de un triunfo del PSOE en una alternativa. De hecho, solamente una semana antes del voto, una encuesta independiente llevada a cabo por la firma de Julián Santamaría, catedrático de la Complutense, ex embajador en Washington y también ex director del Centro de Investigaciones Sociológicas, la institución que generalmente no falla en las predicciones políticas, confirmaba esta pauta.

En segundo término, la política interior jugó un papel mucho más amplio que la crisis de Iraq. Esto se confirma por el hecho de quela abstención fue más reducida en regiones como Cataluña, donde los nuevos votantes doblaron en número al de otros lugares de España. Estos noveles castigaron al partido de Aznar por sus tácticas anticatalanas, no muy diferentes a las usadas por sus sucesores en el PP con respecto a la polémica por la reforma del Estatuto de autonomía.

Y, finalmente, lo que causó la pérdida del PP no fueron las bombas de los radicales islamistas, sino la manipulación de la evidencia acerca de la autoría. Durante tres días, Aznar insistió en que la masacre no fue ejecutada por los radicales del islam, sino por los terroristas vascos de ETA. Incluso llamó personalmente a directores de diarios insistiendo en esta tesis, al igual que ordenó a la diplomacia española que difundiera esa mentira en el exterior. Cansados de todo ello, muchos votantes que en principio se quedaban en casa decidieron causar la caída del PP.

Con respecto a la peregrina explicación del resultado de las elecciones, pareciera que solamente Aznar, Bush y un puñado de reporteros norteamericanos creen ahora en la bondad de la aventura de Iraq. La mayor parte de la opinión pública del planeta cree lo contrario. Sin embargo, esto nada tiene que ver con la caída del PP y Aznar.

Paradójicamente, el International Herald Tribune contribuiría de esta manera a una nueva derrota del PP, con gran satisfacción del gobierno de Zapatero. Medio siglo atrás, Herbert Mathews, corresponsal del New York Times (socio del consorcio del IHT), contribuyó al prestigio romántico de Fidel Castro en la Sierra Maestra. Todavía se pueden comprar posters en Nueva York: "Yo conseguí mi trabajo a través de los anuncios de New York Times," dice Castro con una amplia sonrisa. Zapatero lo podría firmar.

*Catedrático 'Jean Monnet' y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.

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