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La marcha de Mario Loreto da un vuelco a la ONCE |
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La marcha el próximo octubre de quien ha sido el poder en la sombra de la ONCE durante casi veinte años, Mario Loreto Sanz, está removiendo el mapa de su cuartel general como nunca antes había ocurrido. El gran líder que se despide promueve un reparto de cargos que tiene a Miguel Carballeda, actual presidente de la institución, como principal protagonista ya que pasaría a ocupar, también, la presidencia de Unidad Progresista, la asociacion que controla la ONCE desde hace décadas. Sin embargo, y rompiendo la tradición de relevos ordenados y pactados de la organización de ciegos, uno de sus más jóvenes dirigentes ha roto la baraja, ha dicho que no está de acuerdo y se le ha obligado a dimitir. Se trata de Carlos Rubén Fernández, hasta la semana pasada presidente de la poderosa Fundación ONCE. Aunque su posición es claramente minoritaria, su edad –35 años– y formación incorporan un elemento inédito en la cultura tradicional de la ONCE. Por Inmaculada Sánchez Una escueta nota oficial informaba el pasado miércoles del nombramiento de un nuevo presidente para la Fundación ONCE, Alberto Durán, su hasta entonces vicepresidente. Sin embargo, tras tan discreto relevo se encontraba un inesperado terremoto en la hasta el momento unida cúpula directiva. El sustituído, Carlos Rubén Fernández, el más joven de la misma, había enviado un par de días antes una carta abierta a los afiliados de Unidad Progresista en la que “soltaba” críticas muy severas: “He podido comprobar, en primera persona, cómo no se está dispuesto a escuchar ninguna reflexión de futuro que pueda contradecir el rumbo ya fijado para, al menos, los próximos cuatro años (...) Quizá debamos aprovechar toda esta situación para realizar una profunda revisión de nuestra forma de hacer política desde el seno de nuestra organización (...) He levantado una bandera. Estoy dispuesto a compartirla (...)¡Porque hay otra forma de hacer política!”. ¿A qué venía semejante discurso en quien hasta ahora mismo ha sido considerado como el “niño mimado” por el mismísimo Mario Loreto Sanz, el gran líder de la ONCE que el próximo octubre abandona su cargo de presidente de Unidad Progresista, el partido abrumadoramente mayoritario entre los afiliados a la organización y que ha regido sus destinos desde la transición democrática?. “A nivel personal también ha sido una gran sorpresa”, reconoce a El Siglo el propio Mario Loreto. “Pero en política no te puede sorprender nada”, añade. El “viejo zorro” de la ONCE, líder indiscutido de la organización desde que adquirió su condición democrática, a comienzos de los años 80, admite haber dirigido el proceso de “relevo generacional” en la organización y de haber abierto la puerta a los jóvenes, entre los que destacó desde el primer momento Carlos Rubén Fernández, cuando hace ya ocho años decidió que había llegado la hora de retirarse de la primera línea. “De los que luchamos en los 70 para convertir a la ONCE en una organización democrática sólo quedaba yo, así que, hace ocho años decidí que debía marcharme y trabajé para hacer un relevo normalizado”, señala orgulloso de reconocerse también líder de la estrategia de su propio relevo. Todo había ido sobre lo previsto. Miguel Carballeda, amigo personal suyo, con quien coincidió en los tiempos duros vendiendo el cupón en Baleares, diez años más joven que él, fue escalando puestos pausadamente –delegado en Baleares, luego en Valencia, después en Cataluña, a continuación director general de la ONCE y, finalmente, presidente del Consejo General– hasta irse ganando el reconocimiento de la organización y ser aceptado con la confianza política de un dirigente de trayectoria indiscutible, aunque falto del verbo y el liderazgo interno de Mario Loreto. Esta autoridad, siempre protegida por el segundo plano y la distancia de los focos de los medios, sin embargo, parece haberle fallado a Loreto en una de las piezas del armazón de poder tan largamente construído: uno de sus “niños” se le ha sublevado. El ya citado Carlos Rubén Fernández, quien entró en contacto con la ONCE con 18 años cumplidos cuando un accidente le privó de la visión, se licenció en Ciencias Económicas ya con el apoyo de la organización de ciegos. Hizo un master en Gestión y Dirección de Empresas y un curso de alta dirección en el IESE. Con 20 años era adjunto a la dirección financiera de la cadena Rato, entonces en la órbita de la organización de ciegos, y con 30, director adjunto en la mismísima dirección general de la ONCE. Los siguientes cinco años fueron de una escalada fulgurante hasta ocupar la presidencia de la Fundación ONCE, principal instrumento de la institución en su estrategia de integración y creación de puestos de trabajo que consume el 20 por ciento del margen operativo global de la organización. Estamos hablando de 84,7 millones de euros de ingresos previstos para 2006 (63 de los cuales son aportación directa de la ONCE por la venta del cupón), y de 34 empresas filiales en el grupo Fundosa, que facturan 163 millones de euros y dan empleo a más de 5.100 trabajadores, el 71 por ciento de los cuales son discapacitados. No es poca cosa. “Le ha dado un ataque de ambición”, señalan los críticos con el díscolo. “Ha tenido la valentía de liderar una bandera crítica, a costa del puesto”, dicen quienes miran con simpatía su decisión. En realidad, lo llamativo del cese-dimisión de Carlos Rubén Fernández, radica en que se trata de un astillamiento (pocos le conceden la categoría de fractura) entre la actual clase dirigente de la ONCE en un momento clave para la organización, justo cuando la carismática figura de Mario Loreto Sanz se retira. El hueco que podía dejar su silueta ha sido el objeto de disputa. Sanz y su gente dibujaron el mapa de cómo debían quedar las cosas tras la renuncia del líder a la presidencia de UP en el congreso del próximo octubre. En él figuraba que Miguel Carballeda asumiera, como presidente de la ONCE, las presidencias de las distintas ramas de la organización, desde la Fundación hasta la Corporación Empresarial (CEOSA). Y no sólo eso, sino que también debía ocupar la presidencia de Unidad Progresista que dejará libre Sanz en el congreso. El objetivo: unificar la dirección y dotarla de mayor operatividad y coherencia. En el esquema, al pujante Carlos Rubén Fernández se le reservaba nada menos que el segundo puesto: a cambio de “ceder” la presidencia de la Fundación pasaba a ser el vicepresidente primero del Consejo General (actualmente es vicepresidente tercero) y de UP . Para sorpresa de Mario Loreto y su equipo Carlos Rubén dijo “no”. Este “suicidio político”, como lo interpretan algunas voces dentro de la ONCE, está agitando el debate interno como hacía tiempo no ocurría. El aparato está seguro de los pasos que da. El pasado 26 de mayo la Ejecutiva estatal de UP apoyó por unanimidad la candidatura propuesta por Sanz para el próximo congreso con Carballeda como presidente y Andrés Ramos como secretario general. “Cuando no se tiene a nadie detrás hay decisiones que no se explican ni en política”, señala el propio Sanz. Además, explica el propio Carballeda a El Siglo, no se trata de ninguna acumulación de poder sino de volver al esquema de los tiempos en que José María Arroyo presidía la ONCE, en los que el número uno, “como ocurre en cualquier empresa o entidad financiera importante, por otra parte”, añade, “también preside la fundación y otras cabezas del grupo”. Otra cosa es el nivel ejecutivo de cada sitio, que para eso están los “números dos”. Desde las escasas huestes del ya ex presidente de la Fundación, sin embargo, las cosas se ven de otra manera. “No puedo estar de acuerdo con que esa misma persona (Carballeda), además, ocupe el máximo puesto en el órgano que debe de controlar políticamente si la gestión y el gobierno de la institución responden a los compromisos que con los afiliados hemos contraído desde Unidad Progresista”, señala textualmente Fernández en la citada carta remitida a los afiliados desde el circuito interno de la organización y a la que ha tenido acceso El Siglo. “Esto conducirá a nuestra organizacion a un sistema en el que discrepar (...) supondrá siempre ir en contra de la opinión de tu jefe en el plano ejecutivo, en el plano de la representación y, también, en el plano político, por lo que todos nos estaremos condenando a guardar silencio”, añade. Tales argumentos son contestados desde el aparato con un sencillo “lo que él pretendía era ser presidente de UP, y es demasiado pronto”. También desde quienes se sienten identificados con la postura de los críticos se confirma que la postura del ex presidente de la Fundación está condenada al fracaso porque “le han precipitado los tiempos, y no ha podido elegir “su” momento”. Los más optimistas de entre sus seguidores, conscientes de su condición de minoritarios, hablan, sin embargo, con cierta esperanza, del 20 por ciento de votos que los estatutos de UP contemplan como límite para que una candidatura sea tenida en cuenta en la confección de la futura ejecutiva. Pero también hay quien duda de que su candidatura llegue siquiera a presentarse. Aunque todas las fuentes consultadas confirman que no existe transfondo político alguno en la pelea por el poder desatada, ambos bandos parecen disfrutar haciendo uso de personajes y escenas de la lucha entre partidos para atacarse mutuamente. “Sanz, igual que Aznar en su día, ha señalado con el dedo a su sucesor, Carballeda-Rajoy, y nosotros queremos ser Rato”, dicen desde las cercanías de Fernández en tono jocoso. En los despachos cercanos a Carballeda, por el contrario, se acusa al hasta hace unos días responsable de la Fundación ONCE de jactarse en exceso de sus supuestas relaciones con el PSOE de Zapatero y de sentirse atraído por los focos de los medios, y señalan a este respecto, con dedo acusador, el patrocinio que, desde hace cerca de un año, lleva realizando la Fundación que presidía Fernández del “Foro de la Nueva Sociedad”, donde varias veces al mes comparecían ante los medios destacadas figuras de la vida política, social y económica del país. En el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, sin embargo, se cuidan muy mucho de “mojarse” en el proceso. “Las relaciones con la ONCE son muy buenas con la actual dirección, tanto con el Consejo General, como con la Fundación o con cualquiera de sus empresas”, aseguran cautos desde el departamento que dirige Jesús Caldera. Todos los consultados, dentro y fuera de la organización de ciegos, confirman esta hipótesis, al margen de las relaciones personales del joven Fernández, a cuyos fieles les gusta hablar de la cercanía de la edad de éste con la de Zapatero y del “tránsito generacional” que “también” necesita la ONCE. Para la organización de ciegos, sin embargo, no ha sido ninguna “lotería” la llegada de los socialistas al poder. El final de la legislatura pasada ya se perfilaba como un momento difícil para la ONCE que asistía desde hacía tiempo a la bajada del antiguo tirón en ventas de su famoso cupón. Los dirigentes de la organización reclamaban al anterior gobierno de José María Aznar la autorización de nuevos juegos con los que paliar el descenso de los ingresos del tradicional cupón diario pero tanto el Ejecutivo del PP, como posteriormente hizo también el PSOE, se resistió a concederla parte de la nueva lotería, Euromillones, que gestiona el Estado. Al final del mandato del PP (en febrero de 2004) la ONCE arrancó al Gobierno un principio de acuerdo que contemplaba, por primera vez en su historia, que las arcas estatales subvencionaran a la organización si se producía un déficit en su presupuesto. “Nosotros preferimos mil veces no tener subvención del Estado y que acepten que entremos en nuevos juegos o nos autoricen un sorteo extraordinario de Navidad”, asegura hoy Carballeda, “Pero para el Gobierno ha primado su estrategia recaudatoria”, añade para explicar que la organización que preside recibiese el año pasado 22 millones de euros de ayuda estatal dentro del acuerdo que contempla esta posibilidad hasta 2011. No en vano el Estado obtiene cada año unos 3.000 millones de euros gracias a los juegos de azar que gestiona, a los que se añade la recaudación de las comunidades autónomas, competentes en materia de tragaperras y bingos, que se han opuesto siempre radicalmente a que la ONCE ampliara su campo en materia de juego. Caldera asumió lo acordado por Zaplana aunque endureció, en cierta medida, las condiciones y el destino del gasto de la subvención de Hacienda. Pero, sobre todo, durante la legislatura socialista el Gobierno ha concedido a la ONCE dos nuevos juegos con los que intentar complementar el cupón: el Combo, que lleva un año funcionando, y la lotería instantánea conocida como el Rasca, que acaba de salir a la venta hace apenas un par de semanas y en la que el actual equipo de la ONCE tiene puestas la mayor parte de sus esperanzas. No en vano, entre las previsiones de presupuesto del año en curso (Ver cuadro “Principales magnitudes de la ONCE”) si el cupón debe aportar 1.985 millones de euros, al Combo corresponderían 78 millones y a la nueva lotería instantánea nada menos que 152 millones. Por el momento las cifras parecen acompañar esta esperanza. Según datos a los que ha tenido acceso El Siglo, entre el 15 y el 31 de mayo, primeros 15 días de venta del conocido Rasca se han vendido 70 millones de boletos y han ingresado unos 35 millones de euros, cifras que “superan las previsiones más optimistas”, según fuentes oficiales de la organización de ciegos. “Este es otro de los motivos del momento de la retirada de Sanz”, explican desde su entorno. “El hecho de que ahora aparecen despejadas muchas incógnitas y la situación está tranquila”, una apreciación de la que discrepan desde el sector crítico, donde se habla de un agotamiento del modelo organizativo, con un partido único, y con una necesidad de recambio de dirigentes. A pesar de la convulsión interna que está generando la ruptura entre la dirección y el ya ex presidente de la Fundación, que ambas partes intentan mantener de puertas adentro, el futuro inmediato parece presentarse con escasas incertidumbres. Tras el congreso de UP de octubre y, a falta de saber si la candidatura de Fernández se materializa y de qué porcentaje de votos pueda conseguir, las elecciones al Consejo General de la ONCE, previstas para febrero de 2007, colocarán a Carballeda como el hombre del momento, al frente de UP, de la ONCE y de algunas de sus otras patas, aunque la presidencia de la Fundación, tras la salida de Fernández, haya recaído, por el momento, en Alberto Durán, un hombre de perfil técnico y de lal confianza del aparato. Algunas incógnitas, sin embargo, aún están por despejar. Entre ellas, la principal: ¿qué papel se reserva Mario Loreto en el futuro? El veterano líder de la ONCE, quien sucediera al histórico fundador, Antonio Vicente Mosquete, muerto prematuramente en accidente en 1987, sólo tiene 57 años y “todavía estoy en condiciones para seguir y estar al lado de a los que doy el relevo para ayudar”, según reconoce él mismo a esta revista. Aunque irá “adonde me digan”, no duda en señalar que a él le gustaría “seguir en el Consejo General”. Desde allí, donde todos perciben que seguirá, Sanz mantendrá una atalaya privilegiada para seguir de cerca lo que ocurra en la ONCE aunque será, a partir de 2007, Carballeda quien deberá transformarse en el líder indiscutido. Junto a él, un nombre se perfila como relevante en el futuro inmediato. Se trata de Andrés Ramos Vázquez, actual secretario general de UP, de poco más de 40 años, y que repetirá en el cargo como segundo de la candidatura de Carballeda. “A él corresponde suceder a Sanz como hombre clave del partido”, señalan desde la candidatura oficial. Al “díscolo” Fernández y la gente que consiga aglutinar se les mantendrá en la organización en un puesto técnico y, quizá, su tiempo llegue más tarde. “Ahora ha sido pronto, pero estoy seguro que, después de esto, en el siguiente congreso nada será igual”, afirma un simpatizante de los críticos. Llega el juicio por el ‘caso Durán-Telecinco’ Si la ONCE ha tenido a lo largo de su historia un dirigente conocido popularmente por una mayoría de españoles ése ha sido Miguel Durán, director general de la institución en los tiempos en que ésta se lanzó a una carrera expansiva a nivel empresarial y, en particular, en medios de comunicación. Al debate interno que estos días vive lal ONCE se le vendrá a sumar la semana que viene, para disgusto de sus dirigentes, el inicio de juicio contra el citado Durán. Este mismo lunes dará comienzo en la Audiencia Nacional la vista oral contra el ex directivo de la organización de ciegos y ex presidente de Telecinco y otros siete ex accionistas de la cadena, acusados de diversos delitos fiscales. Para Durán el fiscal solicita 14 años de cárcel y para el resto de acusado penas de entre uno y diez años de prisión. La vista estará presidida por el ya conocido magistrado Fernando Grande-Marlaska y tiene todos los ingredientes para convertirse en un proceso polémico y mediático, conocido, sobre todo, el interés de Durán, por realizar llamativas declaraciones a los medios de comunicación. El juicio, además, cuenta con el ingrediente de la posible “participación” de Silvio Berlusconi, accionista también, en los años objeto del proceso, de la cadena televisiva. Hasta ahora y a pesar de los indicios detectados durante la instrucción, el empresario y político italiano se ha librado de ser encausado dada su condición de aforado en su país tras convertirse en primer ministro. Sin embargo, dado que Berlusconin acaba de perder tal condición después de las elecciones italianas la fiscal Anticorrupción adscrita al caso, Pilar Melero, presentó hace unos días un escrito solicitando el alzamiento de la suspensión del proceso contra el ya ex primer ministro. A la espera de la resolución al respecto, en los despachos de la ONCE tendrán que recordar, al calor del desarrollo del juicio, una de las etapas más polémicas de la organización, cuando se transformó en empresaria de medios de comunicación, condición que sus actuales dirigentes abandonaron hace tiempo. Principales magnitudes de la ONCE Afiliados 64.000 Vendedores 22.000 Trabajadores Corporación Empresarial (CEOSA) 14.000 Datos Económicos: 2004 2005 Previsto 2006 Ingresos de explotación 2.280 2.033 2.226 Resultado de explotación -12,2 -74,8 -33,6 Ventas de juego 2.263 2.020 2.215(*) *Desglose: 1.985 millones en venta de cupón, 78 millones en venta de Combo y 152 millones en venta de lotería instantánea. En millones de euros. Fuente: ONCE
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