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| Nº 698 - 5 dejunio de 2006 |
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¿Por qué?
por Santiago Carrillo Estamos viviendo tiempos en que se oyen a menudo cosas asombrosas. Y no me refiero a los extraordinarios progresos de la biología y otras ciencias y técnicas que tanto contribuyen a mejorar la suerte de los humanos, sino a los comentarios de personajes mundiales que gozan de poder e influencia sobre nuestras vidas. ¿Acaso no han sorprendido las palabras del Papa Benedicto XVI en Auschwitz? "¿Por qué, Señor, has tolerado esto?" puede ser un simple lamento humano ante un espectáculo cuyo horror clama al cielo. Pero en boca del Papa suena a reproche nada menos que a la divinidad y podría incluso generar dudas sobre la existencia de un ser superior todopoderoso y justo en los todavía numerosos creyentes. O bien podría parecer una imputación a Dios de la responsabilidad del Papa Pío XII por el silencio oficial de la Iglesia Católica ante crímenes del fascismo. En cualquier caso, esa frase en boca del Papa alemán es asombrosa, tanto como las palabras que siguieron a la pregunta negando la posibilidad de juzgar a Dios y a la Historia. En que es imposible juzgar a Dios podemos estar de acuerdo, por razones distintas, creyentes y ateos; pero la Historia no posee igual inmunidad. A la Historia sí podemos juzgarla, incluyendo en la crítica la conducta oscura del Vaticano en aquel ominoso período. Pero no sólo es el Papa Benedicto el que nos causa sombro con sus palabras. En otro orden de cosas puede sorprendernos, en este caso por su cinismo, otro personaje que, sin estar investido de ninguna autoridad religiosa, posee un poder real indiscutible: Mister Cheney, el poderosovicepresidente de los EE UU. Este discutido personaje que en un tiempo tuvo algo que ver con la poderosa Enron, empresa sepultada hoy en el escándalo, declaró recientemente en un viaje a Lituania que Rusia usa el petróleo y el gas natural como "herramientas de intimidación y chantaje". Luego voló a Kazajastán, en Asia Central, para proponer que en el transporte de productos energéticos se evite el territorio de Rusia. Pero bueno, ¿qué autoridad tiene este Cheney para reprochar a Rusia que utilice la posesión en su territorio de dichos productos a fin de ejercer influencia política, cuando él, conocido negociante petrolero, ha desatado la guerra contra Iraq para apoderarse del petróleo de este país y sueña con hacer lo mismo en Irán? Y los desastres producidos a diario por esta guerra nos lo transmiten los medios de comunicación, mostrándonos ristras interminables de cadáveres. Podríamos seguir enumerando declaraciones sorprendentes de personajes de este mundo enloquecido. Pero nos limitaremos a señalar los resultados de la última entrevista de Bush y Blair. La verdad es que a estos dos personajes se les ha acabado el repertorio y no tienen nada nuevo que decir. Se limitan a repetir que la guerra de Iraq, aunque no existían las armas de destrucción masiva que sirvieron de pretexto para provocarla, fue "necesaria", que los iraquíes viven mejor bajo los bombardeos y el terrorismo que cuando gobernaba Sadam Hussein, y que de retirar sus tropas, nada. Bush y Blair están atrapados en la trampa que ellos mismos crearon. Mientras tanto se sabe que en el Ejército inglés el número de desertores alcanza el millar, cifra enorme para un Ejército profesional que sólo tiene en Iraq 8.000 soldados. Y la situación del Ejército norteamericano, cuyas bajas siguen creciendo, debe ser bastante peor. Mientras tanto arde Iraq y arde Afganistán y el odio hacia los invasores crece implacablemente. En definitiva, mientras los ciudadanos, mujeres y hombres, no se unan y organicen para cambiar el mundo, esto no lo arregla ni Dios. |
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