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 Nº 697 - 29 de mayo de 2006

Revoluciones tecnológicas y capital financiero

por Carlos Berzosa

L eo un anuncio en El País del día 23 de mayo acerca de una conferencia- debate sobre ¿Hacia dónde va el mundo de hoy? Un análisis sobre la Globalización desde la tecnología y la historia". La conferenciante es Carlota Pérez, consultora internacional e investigadora de las Universidades de Cambridge y Sussex. Me hubiera gustado ir, pues he leído artículos, así como un libro de la autora, y realmente me parecen muy interesantes, significativos y relevantes sus análisis. Pero no pude. Son los costes inevitables de ser Rector. Me queda el consuelo de releer su libro Revoluciones tecnológicas y capital financiero (Siglo XXI, México, 2004), libro que recomiendo encarecidamente a los que se encuentran interesados por estos temas.

La razón de esta recomendación la señala muy bien en el prólogo Christopher Freeman: "Carlota Pérez ha hecho numerosas contribuciones particularmente originales para la comprensión de las transformaciones tecnológicas de largo plazo y la manera como esos cambios interactúan con otros cambios económicos, sociales y políticos más vastos. Este libro es quizás su contribución más original.

En él examina la interacción entre la parte de la economía conocida como capital financiero y las oleadas de nuevas tecnologías, desde sus comienzos hasta el momento en que predominan en la estructura y comportamiento de la economía. Joseph Schumpeter, en su gran obra Business Cycles (1939) al interpretar las grandes ondas de crecimiento económico y transformaciones tecnológicas como "revoluciones tecnológicas sucesivas", insistía en que estas constelaciones de innovaciones radicales también dependían del capital financiero. De hecho, dedica más espacio en su libro a las finanzas que a la tecnología pero, cosa extraña, sus seguidores –con frecuencia conocidos como "neo-schumpeterianos"descuidaron este aspecto de su obra. Con su agudeza característica, Carlota Pérez intenta colmar esta brecha. La burbuja de Internet la hizo especialmente visible, pero ella había comenzado su trabajo mucho antes".

La influencia de las grandes oleadas tecnológicas, cuya difusión ha transformado al mundo cinco veces en los últimos dos siglos, llega cada vez con más fuerza a todos los rincones del planeta. Ello conduce a pensar que cualquier esfuerzo de crecimiento y desarrollo, tanto de países como de empresas, tendrá una mayor probabilidad de éxito si parte de una clara comprensión de la evolución tecnológica en los países-núcleo del sistema mundial.

La caracterización actual y prospectiva de obstáculos y oportunidades, unida a una comprensión profunda de las especificidades y del potencial de cada país, es lo que, en mi opinión, permitirá dibujar caminos adecuados para el crecimiento de empresas exitosas y para incrementar el ritmo general de desarrollo de nuestros países.

El último cuarto del siglo XX fue testigo del surgimiento de dos fuerzas en apariencia ilimitadas: la revolución informática y los mercados financieros. Muchos elogiaron las virtudes de la una para incrementar la productividad y de los otros paradesencadenar el afán de riqueza que impulsa la economía. De hecho, a inicios del siglo XXI ya se había propagado la idea del surgimiento de una "nueva economía", caracterizada por el florecimiento de estas dos fuerzas y capaz de producir un crecimiento sostenido.

El colapso de la burbuja de Internet y la consiguiente recesión quebrantaron esas creencias, conduciendo a la duda y a la confusión.

Este libro sostiene que ya antes habían ocurrido explosiones similares de productividad junto con estallidos de agitación financiera, que llevaron a la euforia económica y a subsiguientes colapsos de la confianza. Éstos son fenómenos interrelacionados e interdependientes; tienen la misma causa y están en la naturaleza y funcionamiento del sistema. Se originan en la manera como las tecnologías evolucionan por medio de revoluciones, en la forma peculiar en que estas oleadas de crecimiento del potencial de generación de riqueza son asimiladas por el sistema económico y social, y en la separación funcional entre el capital financiero y el capital productivo.

El principal argumento sostenido aquí es que los frutos de las revoluciones tecnológicas que ocurren cada cincuenta años se cosechan con retraso. Desde el momento en que las nuevas tecnologías, productos, industrias e infraestructuras producen su primer impacto, hasta el comienzo de la "época de oro" o de bonanza fundada en ellos, transcurren dos o tres décadas de turbulenta adaptación y asimilación. •
*Rector de la Universidad Complutense de Madrid.



*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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