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Hemeroteca Esta semana
 
Nº 697 - 29/5/2006

El empresario vuelve a implicar a Don Juan Carlos en la recta final del juicio por el 'caso KIO'

DE LA ROSA INSISTE EN ACUSAR AL REY


El empresario Javier de la Rosa ha vuelto a implicar al rey de España en la "autorización" de unos supuestos "pagos de guerra" por importe de más de 75 millones de euros en 1990 al diplomático e íntimo amigo de Don Juan Carlos de Borbón, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a través de las cuentas de KI0 en España. Ha sido la semana pasada en una de las últimas sesiones del juicio que se desarrolla en la Audiencia Nacional contra él. El objeto de estas entregas sería emplear el dinero en generar una corriente de opinión favorable a la intervención contra Iraq para conseguir la liberación de Kuwait, entonces ocupada por el ejército de Sadam Hussein. El empresario catalán realizó imputaciones similares ya en 1995.

Por P. A. N.

Han pasado muchos años, pero parece que poco han cambiado las posiciones. Javier de la Rosa, condenado en firme por estafa y apropiación indebida a resultas del conocido como "caso K10", se enfrenta a una posible ampliación de su condena en otros 38 años de prisión. La Audiencia Nacional juzga en estos días piezas separadas del sumario, las que hacen referencia a las operaciones Pincinco, Prima-Oakthorn y QuailAcie, nombres de sociedades instrumentales de las que se habría servido para desviar buena parte de los 75 millones de euros desaparecidos.

Como viene haciendo desde el primer juicio, Javier de la Rosa declara su inocencia y explica que todo ese dinero fue empleado en lo que denomina "pagos de guerra". Cantidades entregadas a través de las cuentas de KIO en España, con la finalidad de "convencer" a determinados estamentos para que colaborasen en la "noble tarea" de liberar la entonces ocupada Kuwait de la invasión iraquí. En estas sesiones del juicio, el empresario detallaba que el monto se había utilizado para conseguir apoyo diplomático español para que finalmente fuese permitido el uso de la base de Rota a los aviones norteamericanos que participasen directamente en acciones militares contra Iraq, y para que las autoridades de Arabia Saudí permitiesen el paso por su territorio de las tropas estadounidenses.

Como ya hiciera en 1995, Javier de la Rosa, a preguntas de su abogado, explicaba que estos pagos habían sido autorizados por el rey Juan Carlos, y que incluso éste, llegó a consultar el asunto telefónicamente con el entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush (padre). En su declaración, el empresario condenado explica que los pagos que se efectuaron a través del también empresario y diplomático Manuel Prado y Colón de Carvajal, el más íntimo amigo de Juan Carlos de Borbón, y también condenado en 2004 por apropiación indebida por la "desaparición" de 2.000 millones de pesetas en 1992, fueron expresamente autorizados por el monarca, porque el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, no tenía atribuciones, aunque, personalmente, "no se oponía".

Ante el juez también denunciaba el acoso al que, según él, le habían sometido los servicios de Inteligencia españoles que, supuestamente le habían amenazado para que no hiciese mención de la "personalidades" implicadas.

Parece el cuento de nunca acabar. La defensa de De la Rosa lleva años intentando que testifiquen en el juicio varios funcionarios de La Zarzuela, incluido el Jefe de la Casa Real para que se pueda "acreditar el hecho de ciertas visitas privadas a su Majestad", pero los jueces de la Audiencia Nacional siempre han denegado esta posibilidad alegando la "posición que la Constitución atribuye a la Corona". Del mismo modo, se ha rechazado el requerimiento del testimonio de los entonces embajadores de Kuwait, Emiratos Árabes y Arabia Saudí, puesto que la Audiencia Nacional alega que, por ley "están exentos del deber de declarar los Agentes Diplomáticos acreditados en España".

Manuel Prado y Colón de Carvajal -"un amigo muy íntimo (...) el único en el que podía depositar mi confianza", en palabras del rey Juan Carlos en sus conversaciones con José Luis de Villalonga, recogidas en su libro "El Rey"-, siempre ha sostenido que el dinero que fue a parar a una cuenta suya en un banco suizo, provenía de una serie de negocios que mantenía junto a Javier de la Rosa. A ese dinero se le perdió la pista después de estar depositado en la cuenta de Prado y Colón de Carvajal. De ahí fue a parar a otra cuenta en un paraíso fiscal del que no se ha tenido noticia, aunque el diplomático insistió en que lo había invertido en negocios ruinosos y que lo había perdido en el transcurso de estas operaciones.

Sobre los supuestos negocios que decía mantener con de la Rosa, nunca aportó un solo documento que demostrase la existencia de esa sociedad ni de ninguna aventura empresarial conjunta. A Manuel Prado también se le atribuye haber sido destinatario de otros 8.000 millones a comienzos de los noventa, en una pieza separada del sumario. Él mismo se ha auto-definido como un "perro" del rey: "Yo era, y soy un perro del rey, dicho sea en metafórica expresión de fidelidad y de lealtad", confesaba en sus memorias, en las que también se confiesa el "administrador privado"del monarca.

Manuel Prado y Colón de Carvajal es conocido como "Manolo" en las dependencias del Palacio de la Zarzuela, donde fue algo más que un asiduo visitante, hasta que estalló el escándalo Torras-KIO y comenzó a conocerse su implicación en el asunto. En 1976 fue nombrado presidente de la compañía aérea Iberia, un "nombramiento normalmente reservado a la decisión del Jefe del Estado", según se menciona en el libro de José García Abad, "La soledad del Rey". Un año más tarde fue nombrado senador por designación real –una figura jurídica ya desaparecida del ordenamiento democrático español-. En 1981 también es nombrado presidente de la Comisión del V Centenario y posee una innumerable cantidad de condecoraciones civiles y militares.

Prado integra una larga lista de lo que podríamos llamar "amistades peligrosas" del rey Juan Carlos y del entorno de la Casa Real, en la que también se encuentran otros ilustres visitantes de las prisiones españolas, como el ex banquero Mario Conde, José María Ruiz Mateos, el propio Javier de la Rosa y Alberto Cortina y Alberto Alcocer, pendientes de evitar su ingreso en la cárcel mediante un recurso ante el Tribunal Supremo y una petición de indulto. Demasiadas sombras y demasiadas "malas elecciones" de los amigos, que se suman al oscurantismo que desde siempre ha rodeado la información acerca de la Familia Real, muy especialmente en cuanto a la transparencia en el uso de los fondos públicos destinados a la Casa Real que, de momento, escapan al escrutinio público del Parlamento Nacional.

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