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Hemeroteca Esta semana
 
Nº 695 - 15/5/2006

Maragall cesa a los consejeros de ERC y convoca elecciones anticipadas

EL TRIPARTITO SE ROMPE


Pasqual Maragall ha decidido prescindir de ERC en el Gobierno del tripartito por la decisión de los republicanos de apoyar el no en el referéndum del Estatuto, que se celebrará, como estaba previsto, el próximo 18 de junio, y convocará elecciones autonómicas anticipadas. Dos años y medio después de su constitución, el Gobierno del tripartito se rompe estrepitosamente.
Por Paco Soto (Barcelona)
El presidente de la Generalitat, que mantuvo en suspenso el futuro del tripartito hasta el final, anunció su
decisión tras reunirse con los líderes del PSC, ERC e ICV-EUiA, Manuela de Madre, Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Saura, y comunicarla después al máximo dirigente de CiU, Artur Mas. La exclusión del líder del PP catalán, Josep Piqué, de esta ronda de conversaciones causó un profundo malestar en las filas de los populares. Pasqual Maragall propuso a los líderes del tripartito el cese inmediato de los seis consejeros independentistas a cambio de mantener a sus equipos técnicos y cargos de confianza en cada una de sus consejerías, una fórmula que ERC rechazó tajantemente. Además, el 'president' ha anunciado que convocará las elecciones autonómicas antes de que acabe el año 2006 y ha confirmado la convocatoria del referéndum del Estatut para el próximo 18 de junio. Una vez configurado el nuevo 'Govern', habrá que ver más adelante si el 'president' repetirá como candidato a la Generalitat, una posibilidad que cuestionan algunos sectores de su propio partido, sobre todo la corriente controlada por los dirigentes territoriales y con más base social trabajadora, que de puertas para adentro acusa a Maragall de haber abandonado los principios del socialismo y de abrazar las tesis del nacionalismo.

Maragall, que antes de reunirse con los jefes del tripartito y de la oposición, comunicó su decisión al 'conseller primer' de la Generalitat, el republicano Josep Bargalló, cumplió escrupulosamente con su compromiso adquirido el pasado lunes 8 de mayo ante el popular del 18 de junio. Practicamente nadie, ni siquiera los propios afectados, duda ba de que Maragall pediría a ERC que aban donase el tripartito y convocaría comicios anticipados. La decisión del presidente de la Generalitat, aunque no cuenta con el res paldo de la cúpula del PSOE, era una exi gencia de los dirigentes del PSC, según ase guran fuentes socialistas catalanas, porque "no podía seguir en el Gobierno un partido que es desleal y rechaza el Estatuto y le ha ce el juego al PP". La Ejecutiva del PSC, de cidió en su reunión del 8 de mayo no espe rar hasta después del referéndum para ex pulsar a ERC del tripartito.

Socialistas y republicanos no consiguieron, como se había barajado en un principio, negociar una salida pactada de ERC pa ra no cerrar la puerta definitivamente a una reedición del tripartito en la próxima legislatura, entre otros motivos porque "ambos Parlamento catalán, donde anunció la convocatoria de la ronda de conversaciones para consensuar las medidas necesarias para garantizar la aprobación del nuevo Estatuto de autonomía y zanjar la crisis abierta en el Ejecutivo por el "no" de ERC en la consulta partidos nunca confiaron realmente el uno del otro y ahora se miran no con recelo, sino con abierta animosidad. El PSC sostiene que ERC es un partido desleal a Maragall y al tripartito, y ERC afirma que el PSC no tiene autonomía y está sometido al PSOE, que ha pactado el Estatuto con CiU", señalan fuentes bien informadas del entorno del 'Govern'. Así las cosas, el presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, que ha quedado en franca minoría frente a las bases del partido que reclamaban el "no" en el referéndum, tras confirmar el cese de los consejeros republicanos, y anunció la marcha de los más de 200 cargos de confianza designados por Esquerra, puso abiertamente en cuestión la reedición del tripartito. En todo caso, advirtió Carod-Rovira, "no será en las condiciones actuales". Es más, según el dirigente republicano, el 'Govern' queda "en manos" del PSC e ICV-EUiA, que han puesto fin "a la experiencia de un gobierno catalanista y de izquierda por primera vez desde 1939", y Maragall, si se presenta a las elecciones, no podrá contar con el apoyo de ERC para su investidura. Fuentes de Esquerra Republicana recalcaron que, mientras dure la actual legislatura, "parece poco probable" que Maragall pueda contar con el apoyo parlamentario de los independentistas.

¿Pensar en el país o en el partido? Dichas fuentes republicanas afirman que el PSC "piensa en sus propios intereses, en seguir gobernando la Generalitat y en tener contento al PSOE, y no le interesan los intereses de Cataluña. Por eso acepta un Estatuto rebajado, que es un pálido reflejo de lo que aprobó el Parlamento catalán el 30 de septiembre de 2005. Nosotros no hemos cambiado de posición, ha cambiado el PSC". En un tono más conciliador, el presidente de la Cámara catalana, el republicano Ernest Benach, señaló el pasado jueves que Maragall "sabrá lo que tiene que hacer" al expulsar a los consejeros de ERC del 'Govern', y pidió "a todo el mundo que piense en el país en primera instancia". El PSC, por boca de su vicepresidenta, Manuela de Madre, manifestó su apoyo a la decisión de Maragall, y afirmó que "después de la salida de ERC del Gobierno comenzamos muy firmemente a trabajar por la victoria del sí" en el referéndum. Esto es así, según De Madre, porque "ningún miembro del Consejo Ejecutivo [Gobierno] puede tener una posición diferente" a la que el 'Govern' considera "que es mejor: sí al Estatuto".

El único que sigue teniendo más moral que el alcoyano es el presidente de ICV y consejero de Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat, Joan Saura, quien todavía confía en repetir el tripartito en aras de "la estabilidad, la responsabilidad y la seriedad". Quizá también porque el futuro político de ICV y de su socio menor, EUiA, está seriamente comprometido si el PSC y ERC no consiguen reeditar el acuerdo de hace dos años y medio. Saura no consideró conveniente la salida de ERC, pero apoyó el adelanto electoral. En este contexto tremendamente tenso y complejo, el presidente de CiU, Artur Mas, que llevaba meses denunciado "el agotamiento" del tripartito y elecciones anticipadas, garantizó a Maragall "la estabilidad" del 'Govern', pero a cambio de que "tome las decisiones adecuadas" antes de la celebración de la consulta ciudadana sobre el Estatuto. Mas pidió "no prolongar una situación agónica" y que Maragall "tome las decisiones que tiene que tomar" para solucionar la crisis y conseguir que Cataluña tenga "un Gobierno fuerte y cohesionado". Por su parte, Josep Piqué se posicionó a favor de la convocatoria de elecciones antes de que se celebre el referéndum, para dar "una oportunidad" al Ejecutivo que salga de las autonómicas y sea "él el que decida qué hace con este proyecto" de Estatuto.


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