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Nº 695
15/5/2006

ZP y el Barça, por el sendero de la victoria

El Barca empezó su remontada coincidiendo con el triunfo de Rodríguez Zapatero en las urnas del 14 de marzo de 2004. Estaba el equipo de Rijkaard por los suelos en la tabla clasificatoria y acabó con cierta brillantez de segundo en la Liga. El Madrid fue tercero. El optimismo antropológico de Zapatero prendió por lo visto pronto en el vestuario blau-grana. Pronto y con inusitado vigor. La temporada siguiente, y después de una prolongada sequía ganadora, los jugadores del F.C. Barcelona se hicieron con la Liga y demostraron que eran muy sólidos aspirantes a campeones de Europa. Este año, la Liga se ha transformado en un paseo triunfal. Con un partido menos, el que ha de disputarse aún en el campo del Betis, el Barcelona ya ha tocado nuevamente el cielo. Y parte favorito para la final de París.

Los dioses del fútbol han querido que el retorno del Barca a la gloria vaya en paralelo a la presencia de Zapatero en la Moncloa. El primer presidente de Gobierno de esta España democrática es un fervoroso "culé". No había precedentes. Suárez disimulaba sus simpatías futbolísticas, si es que las tenía, pero no era, desde luego, barcelonista. Calvo-Sotelo pasaba de estas cuestiones y, distinto y distante, probablemente cuando quiso darse cuenta ya se le había terminado el mandato. González no era aficionado al deporte rey, aunque aún lo recordemos vestido de guardameta en un partido entre políticos y periodistas parlamentarios antes del 28-0 de 1982. González más bien era bético, pero sin demasiado entusiasmo.

Aznar era del Real Madrid desde pequeñito, desde que iba al Bernabeu a ver a Di Stéfano, Puskas o Gento.. No lo ocultó nunca y ejerció de merengue convencido a lo largo de sus ocho años de presidente. La verdad es que Florentino Pérez, al que tanto ayudó (José María García dixit) en sus polémicos –como mínimo- proyectos urbanísticos vinculados con el Madrid y favorecedores de la economía blanca, le proporcionó profundas satisfacciones. Pero Aznar se fue; Rajoy, su sucesor perdió las elecciones, y la alternancia resultó completa. Él es de derechas; Zapatero, de izquierdas. Él es del Madrid; Zapatero es del Barça. Hasta Florentino ha tenido que irse con su Madrid deportivamente difuminado, mientras Joan Laporta tiene muchos números para entrar por la puerta grande en la historia del F.C. Barcelona.

El Barça hace muchos años que presume de ser más que un club. Sin duda lo es. En la época del franquismo pasó a ser, de modo creciente, un símbolo transversal de Cataluña y una entidad con cierta aureola de oposición al Régimen. Lo contrario de la imagen que proyectaba el Real Madrid o que algunos se esforzaban en proyectar. Esto no son dogmas, ciertamente, y responde más bien a impresiones generales y subjetivas. En la actualidad, por otra parte, es cierto que el Barca ha reforzado su apuesta catalanista e incluso nacionalista gracias al éxito electoral de Laporta y su equipo directivo.

En todo caso, el perfil sociológico y/o político del Barcelona influyó en mucha gente de fuera de Cataluña a la hora de optar entre el Madrid y el Barça. ¿Fue ese factor el que decidió a Zapatero a escoger al Barcelona? Pero también debió de influir la leyenda del leonés César Rodríguez, goleador del Barça de los primeros años cincuenta, cuando aún no había nacido, por cierto, ZP. Hoy, curiosamente, ZP y el Barca caminan juntos por el sendero de la victoria. Por ahora.

Enric Sopena

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