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Julio Villarrubia, nuevo secretario general del Grupo Parlamentario Socialista
"NO HABÍA CRISIS
POLÍTICA, EN EL GOBIERNO
SOLO NA HABIDO AJUSTES"
Apenas lleva unos días al frente de la Secretaría General del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes Generales, en sustitución de Diego López Garrido, que ahora ha pasado a ser el portavoz parlamentario. Llegado al Congreso en 1996, procedente de la política municipal —fue concejal y primer teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Palencia—, es miembro del Comité Federal del PSOE. En su nuevo despacho, en el que todavía no ha tenido tiempo ni para ubicar sus papeles, confiesa su ilusión ante su recién adquirida responsabilidad, mientras transmite una convicción honesta por los cuatro costados en el proyecto de gobierno de su partido y en la labor parlamentaria de su grupo.
Por P. A. N.
— ¿Cómo se han vivido los recientes cambios en el seno de su grupo parlamentario?
— Con suma tranquilidad y de una manera positiva. No hemos hecho muchos cambios. En definitiva, ha sido la sustitución de Alfredo Pérez Rubalcaba por Diego López Garrido, y yo he ocupado el puesto de Diego.
— ¿Qué tal le ha sentado el "ascenso"?
— La verdad es que muy bien. En un principio estuve un poquito sorprendido, y luego muy contento, aunque sintiendo una enorme carga de responsabilidad.
— Más allá de los ajustes técnicos, ¿se esperan nuevos cambios?
— No. Tal vez, por razones de preferencias, aprovechemos para efectuar algunos cambios en determinadas comisiones, pero casi a solicitud de los propios interesados para hacer el encaje de que la gente esté lo más a gusto posible. Promoveremos una mayor participación, si cabe, de la mayoría del grupo. Es decir, un mayor grado de implicación y, por tanto, un mayor reparto del trabajo en el conjunto de las áreas. Tenemos ese objetivo en el grupo, y yo personalmente.
— ¿Cuáles han sido las causas de la crisis de Gobierno?
— Se llama crisis de Gobierno a cualquier cambio que se produce en su seno, pero no había una crisis política. Se han dado los movimientos ya conocidos. Han sido unos ajustes muy acertados, porque en el Ministerio del Interior, la personalidad y la talla y relevancia política de Alfredo Pérez Rubalcaba es innegable, y en un momento tan interesante, con este reto tan ilusionante de poder conseguir la paz, él es una de las personas más indicadas para poder ayudar a conseguir que este reto se convierta en una realidad. También la sustitución del ministro de Defensa, pasando a ocupar su puesto José Antonio Alonso, parece bastante acertada por el perfil político y profesional del ex ministro del Interior. Y la elección de la ministra de Educación nueva, después de la culminación de un trabajo por parte de la anterior, es también muy acertada. Mercedes Cabrera es muy brillante, una gran persona y una magnífica profesional. No han sido muchos cambios y, de alguna forma, si no queda mal decirlo, se ha fortalecido el propio esqueleto del Gobierno en estos ámbitos, sin demérito de los sustituidos.
— ¿Cuáles van a ser las iniciativas funda-mentales para lo que resta de legislatura?
— Creo que van a estar centrados en la actividad diaria de aumento de derechos y libertades, que ha sido un de las claves de esta legislatura, y de la mejora de las condiciones sociales. Se está cumpliendo el programa lectoral del Partido Socialista. Va a haber una continuación de unos aspectos que ya se han empezado a ver; prioridades en educación, políticas de becas, incrementó del Salario Mínimo Interprofesional, lucha por el empleo, incremento de las pensiones. Es un trabajo que se ha iniciado recortando unos diferenciales que eran auténticamente injustos, pero queda mucho camino por recorrer. Y no sólo en lo que queda de legislatura; en mi opinión, por supuesto, lo que queda de legislatura, y las legislaturas que vienen. Hay que ir profundizando en esos temas, que nos creemos y que llevamos en nuestro programa. Ahora bien, hay un tema que yo destacaría de manera esencial, que es la puesta en marcha del cuarto pilar del estado de bienestar. Los gobiernos de Felipe González pusieron en marcha los tres pilares anteriores: educación generalizada, pública y gratuita, sanidad universal y pensiones también universales, incluidas las no contributivas. Parece que hace mucho que tenemos esto en nuestro país, pero ese tiempo ha sido sólo un soplo en la historia nacional. Todo esto que parece básico y esencial -y afortunadamente se ha convertido en eso-, no lo teníamos. Pues bien, seguimos hoy sin tener, pese al desarrollo de nuestro país, lo que denominamos el cuarto pilar del estado de bienestar que, con carácter general, son los servicios sociales. La pasada semana entró en la Cámara el Proyecto de Ley de Promoción de Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, lo que popularmente se conoce como la Ley de Dependencia.
— Existen muchas expectativas sobre ella
— Va a constituir una revolución. Todas las administraciones, sin excepción, debemos tirar de ella. Tenemos que creérnoslo; es una cuestión de vergüenza torera, de calidad democrática, de calidad social y humana, para poder atender todas estas necesidades que hay que atender en la medida en que seamos capaces. Esta ley va a ir con una financiación concreta. Se intentará llegar al límite en cuanto a los fondos aportados, pero
siempre serán insuficientes. Habrá que hacer un esfuerzo real y lo tendremos que hacer de modo progresivo, y manteniendo el principio de igualdad entre todos los ciudadanos de todas las comunidades autónomas. Por eso, desde el Estado hay que hacer dos cosas; una, la generalización de esos derechos básicos, y dos, impulsar que otras administraciones también desarrollen algunos derechos añadidos a éstos básicos. De ahí la necesidad de que nos lo creamos todos. En paralelo va a ir la que se conoce como Ley de Igualdad, que es otro auténtico reto, para crear el marco legal para que esa igualdad formal entre sexos que existe en el marco jurídico, se convierta en realidad con medidas concretas. También tenemos pendientes reformas procesales importantes: la Ley Orgánica del Poder Judicial, el Código Penal, la reforma del IRPF.
También queda pendiente la reforma de muchos estatutos de autonomía.
Se ha acordado en la Junta de Portavoces, dejar un hueco en las próximas semanas para el debate de la Toma en Consideración del Estatuto andaluz. Después vendrán otros más.
— Ley de la Memoria Histórica.
— Una ley magnífica y necesaria.
— ¿Esta democracia no ha esperado demasiado tiempo para hacer un reconocimiento de este tipo?
— Si tengo que ser honesto y sincero, creo que bastante.
— Para este segundo tramo legislativo, ¿se van a mantener las actuales alianzas parlamentarias?
— La tendencia, con carácter general, es mantener las alianzas naturales, entre comillas, que veníamos sosteniendo, pero además, en casi todos los temas, salvo algunas excepciones, los apoyos parlamentarios son generalizados, casi unánimes, excepto por parte del Partido Popular, que por estrategia está absolutamente en contra de todo. A pesar de ello, seguiremos haciendo esfuerzos –y ésa es una de las orientaciones de mi grupo parlamentario-, tendiendo la mano y puentes al PP para que, al menos en los temas de Estado fundamentales se acerque y, aunque con discrepancias, podamos tenerun diálogo más fluido. Pero la estabilidad parlamentaria es cada vez mayor, porque los apoyos son más generalizados. Desde hace unos meses, todos los grupos tienen una falta de sintonía con el Grupo Popular, y nosotros hemos hecho un esfuerzo por acercar posiciones con todos. En todos los Proyectos de Ley que estamos aprobando, estamos aceptando e incorporando cantidad de sugerencias de la totalidad de grupos políticos, incluido el PP, aún cuando votan en contra. De este modo se recogen frutos.
— En las actuales condiciones, ¿sería posible reconstruir un consenso con el Partido Popular sobre asuntos de Estado o de interés general?
— Posible, debemos pensar que lo sea, porque si pensamos que es imposible, tendríamos que dejar de trabajar en esa dirección, porque sería inútil. Pero es difícil con la postura que viene manteniendo el PP en los dos últimos años. Es muy difícil. Aunque vamos a seguir haciendo esfuerzos. Pero en asuntos tan delicados como el fin de la violencia de ETA, a veces parece –y yo creo que no es posible- que algunos dirigentes del PP no se alegran de que la paz pueda estar al alcance de la mano. Yo creo que no pueden pensar así, pero lo disimulan mucho, porque la apariencia, a veces delata que, por lo menos no hay ilusión en algunos miembros de esa formación, pero estoy convencido de que la mayoría de sus votantes, como del conjunto de los españoles, apoyan a presidente del Gobierno, con independencia del color político, para conseguir este objetivo tan importante.
— La reforma constitucional que figuraba en su programa electoral requiere del apoyo parlamentario del PP. — Si no se da un cambio de actitud en el principal partido de la oposición, ¿desistirían de proponerla?
El intento se va a mantener, pero si no hay votos suficientes, no lo puedes culminar, ni siquiera tramitar. Pero creo que las negociaciones tienen que seguir y vamos a ver si se consigue hacer un esfuerzo de síntesis y, en esos temas que son comúnmente aceptados, al menos poder llevar a cabo esas reformas. Después, si hay otros asuntos en los que no estemos de acuerdo, no se podrá. Pero los cuatro cambios que hemos planteado parecen tan razonables y de sentido común, que creo que con un pequeño esfuerzo se podrían conseguir. Supongo que a medio plazo se lograrán.
— De mantenerse el ritmo ¿Va a ser esta legislatura una de las más productivas de la democracia?
— No quisiera equivocarme, pero por lo que yo siento, más que por los datos objetivos, me da la impresión de que, desde luego es rica desde el punto de vista político. No sé si cuantitativamente, que creo que también. Por supuesto que cualitativamente sí. Lo digo con todo el respeto para el Partido Popular, pero después de ocho años de parón en los avances sociales –en los más delicados, no en la tramitación ordinaria de algunos de ellos-, hemos recuperado dos temas fundamentales: el desarrollo de derechos y libertades individuales, y ahí están leyes importantes, como la Ley Orgánica contra la Violencia de Género, la reforma de la Ley de Matrimonio y Divorcio que ha permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo, y también los esfuerzos en la orientación social. Ahora está también el desarrollo y puesta en marcha del cuarto pilar del estado del bienestar. Cualitativamente estamos intentando recuperar un tiempo perdido para la perspectiva progresista de lo que debe ser la sociedad. •
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