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| Nº 692 - 24 de abril de 2006 |
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Irán: la encrucijada peligrosa
por Juan Antonio Barrio No deberíamos llamarnos a engaño sobre la gravedad de lo que está en juego, aunque las noticias sobre lrán, hace muy poco todavía estaban en las páginas interiores de los periódicos. En mi opinión, la resolución del Consejo de Seguridad del 29 de marzo constituye el punto de partida de una deriva muy peligrosa. Esta resolución posterga la discusión para adoptar medidas extremas en contra de lrán pero no las extirpa de la agenda de este año. Su contenido exige de lrán una suspensión de su programa tal y como está definido. Esto no deja de ser ambiguo, pues tal definición correspondería a la Agencia Internacional de Energía Atómica, cuyo director, Elbaradei, tras reciente conversación con nuestro ministro de Asuntos Exteriores Moratinos, declaró que no había ninguna evidencia de que el programa nuclear iraní tenga una finalidad militar, lo que repitió tras su visita aTeherán. Aún así, John Bolton –embajador de EEUU en la ONU– parece decidido a acelerar la presión para conseguir resoluciones más y más apremiantes y, siguiendo instrucciones de la secretaría de Estado, Condoleeza Rice, va a solicitar al Consejo de Seguridad que adopte una resolución sobre lrán a partir del capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas que prevé específicamente el uso de la fuerza, con el objetivo final del cambio de régimen en lrán. En este caso, la versión más probable del uso de la fuerza serán bombardeos selectivos sobre las ins-talaciones nucleares y no una invasión, al menos mientras dure el despliegue en lraq –y éste, desde luego, va para largo–. Los viajeros que vuelven de lrán siguen hablando de una sociedad pujante y una juventud que los ayatolá ya apenas controlan. Pues bien: cualquier injerencia y más si es violenta puede dar al traste con la evolución a medio plazo de esa sociedad. Otro aspecto preocupante es la cuestión de las alianzas. Excepto Rusia y China, no estamos en una situación similar respecto a la posible oposición en el Consejo de Seguridad y/o en la escena internacional en su conjunto. Dicho de otra manera: Europa, y Francia en concreto, parecen bastante dispuestos a dejarse convencer por la "hábil" dinámica que introduce Bolton y por una escalada, diplomática en su origen, pero posteriormente similar a la descrita. Chirac y Villepin, absortos por la situación interna (final de mandato del primero en 2007, retirada del "contrato primer empleo" que disminuye tremendamente la posibilidad de la candidatura deVillepin a la sucesión) no parecen poder –y quizás tampoco querer– actuar de forma similar a la crisis de lraq. En estas condiciones, la revisión de la composición del Consejo de Seguridad para 2006 resulta altamente favorable también para resoluciones mas drásticas patrocinadas por EEUU y el Reino Unido. Japón, Dinamarca y Eslovaquia, respaldarán probablemente esta actitud. Los tres países africanos (Ghana, Tanzania y Republica del Congo), por su dependencia del Fondo Monetario lnternacional y del Banco Mundial, tendrán serias dificultades para oponerse, como en su momento hicieron Chile o Méjico. Los cuatro países restantes: Grecia, Perú, Qatar y Argentina –que lo preside en la actualidad– pueden ser mas dudosos. Pero por ejemplo, el presidente argentino Kischner, mantiene una actitud mucho menos contraria a la de EEUU que en el caso de Iraq. En definitiva, las condiciones objetivas para una deriva hacia una acción militar están ahí. Las subjetivas podrían darse en función de si es conveniente –las encuestas lo dirán–para las elecciones mid term en EEUU en noviembre de 2006 o no. ¿Qué eso es atribuir un mezquino cálculo a Bush y sus ad lateres o un comportamiento irresponsable respecto a la Comunidad lnternacional? En realidad, ¿es extraño pensar así, de quien nos aseguró la existencia de armas de destrucción masiva o intentó que nos creyéramos la patraña del enriquecimiento de uranio en Níger por el régimen iraquí? No. No lo es y menos si escuchamos a Joseph Cirincione, experto en no proliferación nuclear, quien asegura que "no hay duda que el Pentágono está realizando ejercicios sobre un ataque a lrán". Pero esto, según él, sólo puede conducir a encender el nacionalismo iraní y fortalecer el régimen de la república islámica: justo lo contrario del objetivo final pretendido. ¿Estaremos a tiempo de frenar esta peligrosísima deriva? |
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