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Retrasos y adelantos
por Miguel Ángel Aguilar
Andamos de celebraciones del segundo aniversario del. gobierno del presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Es decir, cunden los balances propensos al triunfalismo y se multiplican las declaraciones del protagonista a los medios de comunicación sin acepción de afinidades políticas. Buen momento para confirmar el adagio de que por sus entrevistas los conoceréis, tanto a los entrevistados como a los entrevistadores.
Porque con lucidez admirable y aceptación de los límites Heisenberg ya formuló aquello de que "no conocemos la realidad, sino tan sólo la realidad sometida a nuestro modo de interrogarla". Y ahora mismo Jorge Wagensberg en su último volumen A más cómo, menos por qué (Tusquets editores, Barcelona 2006) ha vuelto sobre la cuestión para sostener que "no hay observación que no altere lo observado" y aceptar que "hay miradas inocentes, pero no observaciones inocentes".
Veamos, por ejemplo, las doce páginas, doce, que ocupan las conversaciones serializadas del presidente Zapatero con Jotapedro en el diario El mundo. lncluyen profusión de fotografías de ambos protagonistas, en el interior del despacho y al aire libre de los jardines de Moncloa. Todas las imágenes tienen un denominador común: Jotapedro aparece hablando con la boca, con los ojos y con las manos mientras el presidente permanece atento a la escucha, sin acompañarse de gesto alguno.
Interesa observar que pese al espacio consagrado por Jotapedro en la primera entrega de las conversaciones a insistir sobre la famosa mochila de Rubalcaba quevincula al 14-M y pese a las respuestas contundentes de ZP, al que se otorga en esta cuestión la última palabra, bastaba seguir la lectura del periódico para encontrar seis páginas más adelante dos planas insistiendo en la tesis conspirativa del diario esta vez bajo la firma de un ignoto Luis del Pino, nombre de madera del vicedirector Casimiro García-Abadillo.
El incombustible director de El mundo ha tenido confirmación de que tendrá su televisión digital y también resolverá a su favor la cuestión de la piscina en terreno público por la que le incordian los ecologistas. De manera que al final se impuso el guante blanco, aunque
no faltara la cáscara de plátano en forma de dos fotografías en contraste. En la primera, una dirigente del PSE, Genma Zabaleta, posa junto a la de Batasuna, Jone Goiricelaia, y en la segunda, la eurodiputada del PSOE, Rosa Díez, aparece al lado de Pilar Elías, viuda de un asesinado por ETA y ella misma concejal del PP.
Preguntado con cuál de las dos instantáneas se sentía más identificado el presidente respondió que "quizá una foto se adelantaba a su tiempo y que quizás la otra era una foto un poco retrasada en relación a su tiempo". Adelanto, porque el final de ETA acabaría dejando sin base la ilegalización de Batasuna. Y retraso, porque con la renuncia definitiva a la violencia las víctimas acabarían siendo numerus clausus y en adelante nadie más ingresaría en esas filas, que sólo tendrían la vigencia de la honra permanente merecida por su sacrificio. Pero los términos de adelanto y retraso parecían supurar también adhesión y despego y han bastado a nuestro Acebes para montar el cirio a la salida de Semana Santa.
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