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| Nº 691 - 17 de abril de 2006 |
y ‘American Vertigo’ de Bernard-Henry
Lévy Norteamérica vista desde Francia
El filósofo francés Bernard-Henri Lévy ofrece en su último ensayo, ‘American Vertigo’, un conjunto de reflexiones acumuladas durante los nueve meses en que recorrió geográfica y socialmente Estados Unidos. Que la crítica estadounidense no haya tratado esta obra con la misma benevolencia que han mostrado la mayoría de los comentaristas literarios franceses confirma, dicen los periodistas Oliver Toscer y Nicolas Beau, “la tesis de nuestro libro”, ‘Une imposture française’.
Por Luis Marchal (Paris) Oliver Toscer y Nicolas Beau, periodistas de los semanarios Le Nouvel Observateur y Le Canard Enchaîné respectivamente, presentaron a finales de febrero su particular denuncia de la sobredimensionada importancia en la escena mediática francesa de Bernard-Henri Lévy, el filósofo y escritor conocido también en Francia por sus iniciales, BHL. De hecho, Une imposture française (Ed. Arènes 2006) da cuenta de cómo en Francia los medios de comunicación tienen un efecto de “lupa que aumenta todo lo que hace BHL”, según asegura Nicolas Beau. El libro, cuya traducción al español aún no está prevista, es el producto de una investigación periodística que ha durado aproximadamente dos años. Según Olivier Toscer, Une imposture française podría tener más del doble de las doscientas páginas con las que cuenta la edición final. En última instancia, los autores decidieron dar a conocer sólo las revelaciones más impactantes que han resultado de sus indagaciones. Por esa razón, se recogen en Une imposture française, entre otros contenidos mediáticos sobre Bernard-Henri Lévy jamás leídos hasta ahora, los fragmentos de una entrevista no publicada de la revista Elle a BHL en la que se cuestionaba que el filósofo pudiera reírse de sí mismo. El Bernard-Henri Lévy que describen Toscer y Beau, no pudiendo tolerar esa imagen de sí mismo en una publicación aparentemente tan significativa para el intelectual, se quejó al entonces redactor jefe de Elle, Olivier Péretié, exigiendo que no publicara la entrevista. “¡Cómo osa usa usted hacerme esto a mí! ¡Un amigo de Jean-Luc Lagardère, su patrón!”, citan los autores a Péreité recordando las protestas del filósofo. Tras el enfado, en el que BHL hizo explícita su amistad con el fundador del grupo multimedia que detenta varios periódicos y 47 revistas, entre las que se encuentra, por supuesto, Elle, el entrevistado pudo releer y rescribir la entrevista antes de su publicación. El contenido fue “completamente censurado”, se lee en la obra que firman Toscer y Beau. Los autores también han limpiado el polvo de un artículo firmado por el director de la revista Marianne, Jean-François Kahn. En su texto, este periodista caracterizado por dar siempre su opinión sin reparo alguno, criticaba abiertamente que Bernard Henri-Lévy tenga la capacidad de decidir quién escribe las críticas de sus obras en las secciones de literatura de las publicaciones francesas más relevantes, incluyendo la de su propia revista. El texto no se publicó, dicen Toscer y Beau, porque BHL lo habría solicitado. La petición del damnificado por el texto de Kahn se hizo realidad porque el director de Marianne sabe bien que su publicación salió de sus apuros financieros de 1999 gracias a una inyección de capital realizada por otro amigo influyente de BHL, François Pinault, el presidente del conglomerado empresarial PPR (que incluye el tercer actor mundial de Lujo, Gucci Group y la distribuidora de productos culturales FNAC, entre otros). Lagardère y Pinault no son los únicos vínculos con la élite gala que mantiene el intelectual que analizan Beau y Toscer en su obra, bautizada como la “primera biografía mediática de BHL” por el escritor y periodista del semanario Le Monde 2, Pierre Assouline. Las influencias del filósofo también son políticas y, según Nicolas Beau, BHL mantiene contactos con políticos de la talla del primer ministro francés, Dominique de Villepin, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy e, incluso, con el socialista Dominique Strauss-Khan. Éste último, según se lee en Une imposture française, ha llegado a estar de asueto con su mujer en el palacio del que es propietario Bernard-Henry Lévy en Marrakech tras recibir la exclusiva invitación del filósofo. Según los autores de Une imposture française, Bernard-Henri Lévy se sitúa en el centro de una red compuesta por los individuos más relevantes de las altas instancias de la vida francesa. Como consecuencia, los medios de comunicación “están fascinados” por BHL, dice Beau. Según él, los medios de comunicación franceses están en gran medida seducidos por “la manera de vivir, la fortuna y la capacidad de hablar de cualquier cosa” del filósofo francés. Ésta es, en gran medida, la causa última de lo que Beau y Toscer consideran “la insoportable autoridad mediática” de BHL. También es la seducción la que puede explicar, en parte, la aparición de American Vertigo, el último libro de Bernard-Henry Lévy. Fue la investigación novelada sobre la muerte del periodista del Wall Street Journal, Daniel Pearl (¿Quién mató a Daniel Pearl? Ed. Tusquets 2003) lo que atrajo la atención sobre BHL de los editores norteamericanos. “Los intelectuales estadounidenses son grises, polvorientos y sin voz. Bernard aporta su estilo, su audacia y, dado que es anti-antiestadounidense a la vez que francés, ofrece una mirada progresista y positiva sobre nuestro país”, declaraba William Murphy, el editor de American Vertigo en Estados Unidos durante la promoción del último libro de BHL a principios de 2006. La última obra del intelectual francés, que no tardará en aparecer en España pues las negociaciones de la venta de los derechos de autor tienen lugar en la actualidad, es la primera que se edita en Estados Unidos antes que en Francia. Un hecho que se explica porque American Vertigo reúne los artículos que Bernard-Henri Lévy realizó para la publicación mensual estadounidense The Atlantic Monthly durante los nueve meses en los que la revista puso al francés a seguir los pasos de Alexis de Tocqueville, el pensador político, historiador y escritor francés que en la primera mitad del siglo XIX, en 1835 y 1840, produjera los dos tomos de la obra mayor de la sociología política, De la democracia en América. Glyn Morgan, profesor de ciencia política en la universidad de Harvard, criticaba al autor de American Vertigo de no haber emprendido “una misión política seria” comparable a la desarrollada por Tocqueville. Sin embargo, el esfuerzo intelectual del autor, que ha recorrido como copiloto -BHL no conduce- más de 20.000 kilómetros en coche por las carreteras estadounidenses, se concentra en la consecución de un retrato de Estados Unidos, de sus ciudades, de las gentes que las habitan y de las ideas del ser americano. “Mi libro es un libro de amistad por un país y por un pueblo con el que me siento en deuda”, declaraba el intelectual francés al diario le Parisien el día en que apareció a la venta American Vertigo a principios del mes pasado. Pero el ensayo de BHL sobre la realidad americana ha sido “masacrado” por la crítica estadounidense, según Olivier Toscer. Aunque en Grasset, la editora del libro de BHL en Francia, aseguren que la obra “ha tenido críticas malas pero también muy buenas” al otro lado del atlántico, a cualquiera quien le llegue a las manos una de las escasas 11.000 copias editadas por el momento de Une imposture française y lea la revista de prensa americana que han realizado Toscer y Beau, apreciará que “BHL ha puesto el listón demasiado alto enfrentándose a la crítica Americana”, como asegura Nicola Beau. De las críticas recogidas, la peor de todas es la del New York Times, uno de los diarios estadounidenses más importantes, sino el que más. De su crítica, los periodistas reveladores de las imposturas de BHL recogen frases tipo: “Todo estadounidense que quisiera escribir un libro para explicar Francia a los franceses tendría que leer esta obra para saber las trampas a evitar”. El propio Beau reconoce que el Times “ha sido muy cruel” al afirmar: Él [BHL, ndlr] escribe como si fuera un estudiante que busca rellenar su hoja de examen”. El contraste entre este tipo de apreciaciones de la crítica de Estados Unidos y las de la prensa de Francia, que ha preferido pronunciarse unánime y muy positivamente en general sobre American Vertigo sin apenas hacerse eco de la crítica estadounidense, pone de manifiesto que “la impostura francesa” es, para Beau y Toscer, un mal que afecta a BHL y al conjunto de medios de comunicación franceses. |