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¿Cómo va la economía mundial?
por Carlos Berzosa
EI jueves día seis de abril
veo en la cadena Cuatro
de televisión una entrevista de lñaki Gabilondo a Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional. Es una buena entrevista, los dos personajes se encuentran distendidos, ríen y están ante las cámaras muy simpáticos. Rodrigo Rato afirma que la economía mundial va bien, se encuentra muy satisfecho por ello, como no podía ser menos, y apuesta por la intensificación de la globalización para que las cosas vayan marchando mejor. En términos de crecimiento económico, aunque los resultados de éste sean desiguales por países y regiones, se puede decir que las cosas van aceptablemente bien y resulta evidente que es así.
Distinto es si contemplamos otros indicadores como el tipo de crecimiento que se está dando, desigual tanto en el mundo rico como en el pobre, los efectos negativos sobre el medio ambiente, así como la cantidad de privaciones que se padecen en el contexto internacional. Pero, aunque todos sabemos que las privaciones y desigualdades no se pueden corregir de un día para otro, lo preocupante es que con el crecimiento económico habido no se perciben mejoras en amplias capas de la población mundial. El trabajo precario aumenta en los países desarrollados y en Francia se produce una gran revuelta estudiantil frente a las pretensiones del gobierno de implantar nuevos contratos, en condiciones realmente indignantes, para los jóvenes universitarios que finalizan sus estudios. No resulta congruente esta aparente buena marcha de la economía con las nuevas condiciones laborales que se están implantando, o se quieren llevar a cabo.
La competencia en el mercado global está provocando progresivas vueltas de tuerca en la liberalización de los diferentes mercados laborales de los distintos países, y ello supone mayores grados de inestabilidad en los trabajadores, pérdida de derechos sociales históricos y aumento de la precariedad en el empleo. Al tiempo, se produce un progresivo protagonismo en el escenario internacional de las empresas multinacionales, lo que está llevando consigo una creciente concentración del poder económico, de la renta y de la riqueza. Muchas medianas y pequeñas empresas se encuentran trabajando para las gran des corporaciones, y, por tanto, supeditadas a ellas. Se intensifica la subcontratación y la segmentación del proceso de trabajo.
Las empresas multinacionales tienen su apogeo en la posguerra. La gran empresa multinacional aparece en el escenario económico hacia finales de los cincuenta y, sobre todo, en los sesenta. Ahora, no obstante, han adquirido una dimensión muy superior, así como el que la multinacionalización ha ido, cada vez más, abarcando a otros sectores económicos. La empresa multinacional cuando surge era fundamentalmente industrial. Sin embargo, progresivamente la gran empresa multinacional se expande también por el sector servicios, a marchas aceleradas, con formas de funcionamiento y de penetración muy distintas, porque la multinacional se acopla y se adapta a las circunstancias de cada lugar y cada sitio en concreto. El régimen de franquicia es una forma de expandirse, lo que está suponiendo el declive, el final de un comercio tradicional y familiar.
En ocasiones hay empresas queaunque su campo de actuación fundamental son los países ricos, operan en los países menos desarrollados. En éstos utilizan los factores de producción que puedan resultar ventajosos y se aprovechan de unas condiciones concretas: largas jornadas laborales, el trabajo de la mujer con un salario muy bajo, así como el trabajo infantil, y se aprovechan de la inexistencia de una legislación que preserve el medio ambiente.
Por su parte, la mundialización financiera, aparte de las consecuencias negativas que tiene, se alimenta a base de procesos especulativos, pero sin que se hayan creado, en muchos casos, riqueza material ni empleo suficiente para ello. Todo lo cual no se puede soportar indefinidamente, porque lógicamente tiene que ser sustentado de alguna forma por la riqueza productiva.
En consecuencia, y como resultado de la liberalización y privatización que fomenta la globalización, se está provocando una gran polarización mundial entre la riqueza y la pobreza. Por tanto, toda esta acumulación financiera, especulativa, está favoreciendo la concentración de riqueza, que se obtiene, por si fuera poco, en un breve período de tiempo. La polarización entre la riqueza y la pobreza está al orden del día. A esta polarización también contribuyen las multinacionales y el libre comercio.
Las cosas no van tan bien como los grandes dirigentes de la economía mundial señalan. Aunque haya que reconocer que el crecimiento económico puede resultar positivo para mejorar las condiciones económicas y sociales, éste no es suficiente por sí mismo.
*Rector
de la Universidad Complutense de Madrid |