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Su marcha fuerza a Zapatero a una remodelación del Gobierno BONO DA EL PORTAZO |
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Zapatero no pretendía hacer una crisis de
Gobierno en estos momentos. Pero su antiguo rival en el liderazgo del PSOE, el
hasta el viernes pasado ministro de Defensa, José Bono, le ha forzado. Tras su
derrota, el ex presidente de Castilla-La Mancha aceptó en su día compartir
viaje con Zapatero, pero dos años han sido bastantes. En ellos el presidente ha
pisado el acelerador de las reformas, ha roto definitivamente con la vieja
guardia del partido, incluido Felipe González, y, sobre todo, ha cumplido su
palabra de apoyar la reforma del Estatuto de Cataluña. Bono, incluso en los
días posteriores a su aprobación por el Congreso, continuaba mostrándose crítico
con el texto catalán. La semana pasada se marchó, a su manera. Su puesto lo
ocupará José Antonio Alonso, ex ministro de Interior, amigo y hombre de
absoluta confianza del presidente. A Interior llega Alfredo Pérez Rubalcaba, el hombre clave en las posibles negociaciones
con ETA. Junto a ellos llega también una sorpresa: Zapatero ha aprovechado para
relevar a María Jesús San Segundo en Educación la misma semana en que
Por E. S. Hace meses que había presentado la
dimisión al presidente del Gobierno. Pero se comprometió con él a esperar a que
fuese aprobada
“Soy autónomo para mi propio partido. Me dejan serlo con gran generosidad por parte del secretario general”, decía hace apenas unas semanas a un grupo de periodistas en una comida relajada. Los presentes comentaron lo ocurrente que estaba ese día el ministro.”A mí me gusta saltar al precipicio, desde la izquierda y desde la derecha”, ironizaba. Al día siguiente el Congreso debía aprobar el Estatuto de Cataluña, y añadía: “El “niño” nace mañana, pero la “madre”, muere en el parto o en el posparto”. El hasta el viernes pasado ministro de Defensa no dejó de criticar el Estatut en ningún momento. Aunque oficialmente sus razones han sido “personales” y “familiares”, sus compañeros de Gabinete sabían que Bono no compartía complicidad con el equipo de Zapatero desde hace tiempo. “No voy a estar aquí mucho tiempo”, reconocía el propio ministro a finales de enero en la presentación del libro de un amigo, José Miguel Hernández, ex Secretario de Estado de Defensa. Quienes le conocían más de cerca sabían que estaba preparando su marcha. Pero no muchos sabían que iba a ser tan pronto. “Mi decisión ha sido en favor de alguien, en favor de mi familia”, dijo Bono en su comparecencia tras el Consejo de Ministros. “Abandono lal actividad política para dedicarme, sobre todo, a mi familia”, añadió. Quienes conocen bien el carácter y la personalidad del ex ministro han querido ver en ese “sobre todo”, un resquicio para el futuro. “Ahora, de momento, se volcará en la campaña de las elecciones autonómicas de Castilla-La Mancha para apoyar a Barreda”, explicaban desde su entorno horas después de conocerse la dimisión. También hay quien no se lo termina de
creer y piensa que todavía existe un puesto en la política española para un
peso pesado como él a sus 55 años. Por el momento, él ha sido taxativo: “Esta
decisión no se ha cocido hoy. Está muy meditada. Siempre ha pensado que la vida
es más importante que la política y tenía que llegar el día en que lo llevara a
la práctica. Y ha sido hoy, Viernes de Dolores”. Rubalcaba: el gurú toma la sala de máquinas E s que ya sólo habla con Blanco y con Rubalcaba”, se quejaba refiriéndose al Presidente hace cinco meses un alto cargo del Gobierno de Zapatero. El imparable ascenso de quien hasta el viernes pasado era el Portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados había llegado ya prácticamente a la cumbre sin que el antiguo ministro de Educación en la etapa de Felipe González tuviese que ocupar ministerio alguno en la de Zapatero. A pesar de que cuando Zapatero se presentó a disputar a Bono el liderazgo del PSOE el siempre fiel al aparato Pérez Rubalcaba “se curró” intentar hacer desistir al leonés y que hicieran equipo con el entonces presidente de Castilla-la Mancha, una vez que el congreso se resolvió no tuvo ninguna duda y le dijo: “Ahora tú eres el jefe y ya sabes que yo soy un hombre de partido”. Zapatero también lo tuvo claro y quiso valerse de su experiencia y reconocida habilidad negociadora desde el principio. En los años en la oposición le encarga liderar los contactos con el PP para llevar a buen puerto el Pacto Antiterrorista que pretendía con el primer partido de la oposición. A partir de entonces se convirtió en uno más de su “núcleo duro” a pesar de no formar parte de la nueva y joven ejecutiva, lo que generó no pocas envidias dentro del PSOE. Otras fuentes no ciñen las bazas de Rubalcaba con Zapatero al tema antiterrorista, en el que se convirtió pronto en su principal consejero, sino, sobre todo al principio, a su labor de “puente” entre él y Felipe González. Dicen quienes conocen a los tres que fue el propio González quien le pidió a su joven sucesor al frente del partido que contase con Rubalcaba. El ya ministro de Interior, sin embargo, ha conseguido, por méritos propios, un puesto a la vera del “jefe” que ya nada tiene que ver con sus relaciones con González. De hecho, Zapatero ya ha cortado todas las ataduras que podía mantener con el antiguo líder socialista, tal como ha contado EL SIGLO (Ver nº 680: “Zapatero liquida a Felipe”) mientras Rubalcaba se mantiene en primera línea. El triunfo del 14-M no supuso más que confirmar que Pérez Rubalcaba iba a ser una de las piezas clave del nuevo Gobierno. El presidente no le quiso en el Gobierno sino en uno de los puestos más sensibles para un Ejecutivo en minoría: la portavocía del grupo en el Congreso de los Diputados. En estos dos años de legislatura el hoy titular de Interior ha liderado las trabajosas negociaciones con los hasta hace poco “socios preferentes” del PSOE, Esquerra Republicana de Catalunya e Izquierda Unida, en multitud de votaciones pero no se ha quedado ahí. Durante el anterior periodo de sesiones, en la segunda mitad de 2005, consiguió sumar al “frente progubernamental” a nacionalistas vascos y catalanes dejando solo al PP en no pocas ocasiones. Pero quizá su éxito más significativo fue la resolución que concedía permiso al Gobierno para iniciar negociaciones con ETA si ésta demostraba inequívocamente que abandonaba las armas. “Alfredo ha sido el artífice de la resolución”, asegura un diputado que conoce bien cómo se gestó. El “gurú” de ZP, como le llamó esta revista en noviembre pasado, ha sido pieza clave para desactivar el “frente vasco” y crear las condiciones que han llevado al actual proceso de paz. No ha extrañado, por tanto, que Zapatero, de tener que mover a Alonso de Interior, haya recurrido a Pérez Rubalcaba para ponerle al frente de tan delicado despacho en estos momentos. La decisión de nombrarle ministro únicamente supone para Zapatero “retirarle” de otras tareas, también sensibles en estos momentos y, que sólo él parecía hasta ahora ser capaz de asumir con éxito. Hablamos de Cataluña. También fue él, junto con el ministro de Industria, José Montilla, y el Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Francisco Caamaño, quien dirigió las complejísimas negociaciones con el Tripartito y CiU para sacar adelante en el Congreso un texto consensuado de reforma del Estatuto catalán. Sin embargo, la misión ya puede considerarse cumplida, al menos en su trámite madrileño y ahora corresponde al PSC, que sigue teniendo a Montilla controlando sus mandos, el que debe resolver los problemas del Tripartito, fundamentalmente con Ezquerra, y conseguir que el anunciado referéndum del Estatut se salde con resultados positivos. Al frente de su despacho en el Congreso por el que tantos asuntos han estado pasando podría llegar quien, hasta el momento, se ha perfilado como su principal ayuda, Diego López Garrido, portavoz adjunto suyo desde el inicio de la legislatura. El perfil de trabajo de Rubalcaba le impide contar con un “mano dercha” al uso, según quienes le conocen bien, pero quien más se acerca al término en estos momentos es, sin duda, López Garrido. También, sin embargo, se ha ido configurando como diputado de su confianza en los temas más delicados referidos al modelo territorial del Estado es Ramón Jáuregui, otro de los pocos de la denominada “vieja guardia” que han encontrado un hueco de responsabilidad en la etapa de Zapatero y que han asumido con entusiasmo los nuevos tiempos. Alonso: el amigo se convierte en imprescindible T ras una larga y brillante carrera en el
mundo de la judicatura –ha sido magistrado en numerosos juzgados españoles, fue
portavoz de la asociación progresista Jueces para
En cualquier caso, su entrada en Interior fue algo accidentada: tuvo algunos problemas con ciertos sectores policiales y, a pesar de haber demostrado una gran capacidad negociadora y de comunicación durante su etapa en la judicatura, en sus primeras apariciones públicas mostró un perfil bajo y cierta inseguridad. Pero el camino se hace andando y, a medida que avanzaba la legislatura, ha aprendido a hacer de su discreción una virtud y de ser un total desconocido para la opinión pública, pasó a ocupar el tercer puesto del ranking de los ministros mejor valorados por los españoles según el CIS tras Solbes y el ya ex titular de Defensa, José Bono. Al margen de impresiones y valoraciones, Alonso ha sabido llenar de contenido su departamento ministerial: ha incrementado el número de nuevos policías en casi 10.000 y ha creado 300 nuevas plazas para agentes destinados a la lucha antiterrorista, cuya consecuencia inmediata ha sido el incremento de las detenciones tanto de terroristas islámicos y etarras. El crimen organizado en España, a pesar
de las 10.000 detenciones de delincuentes que Interior asegura haber realizado
en 2005, aún es un tema pendiente para el ministerio de Alonso, aunque es
probable que la ‘operación Malaya’ de Marbella ahora pública e iniciada por los
Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado hace ya meses acabe destapando la
caja de los truenos en
José Antonio Alonso además se ha atrevido
a meterse en harina con el tema de la seguridad vial, un asunto que por
delicado y difícil de reconducir apenas ha sido abordado por sus sucesores en
el Ministerio del Interior. Este verano entrará en vigor el carné por puntos,
una de las medidas incluidas en
El ministro, por tanto, ha aprobado con nota su primera experiencia política. Por eso ahora ya no llega a Defensa avalado por su amistad con Rodríguez Zapatero, sino por los buenos resultados de su gestión. Al cierre de esta edición, fuentes del Ministerio que ahora abandona José Bono confirmaban que el secretario de Estado de Defensa, Francisco Pardo, continuaría al frente de su departamento; el presidente cuenta con él y mantiene además una buena relación con José Antonio Alonso. Sin embargo, el director del CNI, Alberto Saiz, sí abandonará el centro de inteligencia español: el nuevo ministro controla los temas de espionaje desde Interior y necesita contar al frente de este departamento con alguien de su entera confianza. No de la de José Bono, como es el caso de Saiz. A José Luis Rodríguez Zapatero le salió bien la jugada de hace dos años. A su amigo de la
infancia le dio un Ministerio. Y éste le devolvió el favor convirtiéndose en
una de sus mejores bazas políticas. Cabrera: el fichaje estrella comienza a brillar S e lo debía. Mercedes Cabrera cubrió,
encantada, el puesto que más sudores le costó a José Luis Rodríguez Zapatero llenar en sus listas electorales
para los comicios que le llevaron a
Fue entonces cuando comenzó una búsqueda contrarreloj que le fue encomendada a Alfredo Pérez Rubalcaba. No falló. El hasta ahora portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, hoy ya flamante ministro de Interior e imprescindible para Zapatero, encontró en Cabrera muchos de los rasgos que se perseguían: prestigio, compromiso político y avales. Pese a no ser muy conocida para la
opinión pública, esta mujer presentaba un impecable currículo académico que le
había granjeado un indiscutible prestigio dentro del ámbito de las Ciencias
Sociales. Catedrática de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales
y Políticos de
Su interés por la política le viene de
familia: dos de sus tíos son el ex presidente del Gobierno con
En cuanto a los avales que terminaron de
decidir a Rubalcaba y a Zapatero de su idoneidad cómo
número dos por Madrid, hay que destacar los buenos informes que llegaron por
parte del ex gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo, marido de Concepción de Castro, profesora de su mismo departamento,
y quien de alguna forma se convirtió en su maestro, ya que la faceta
investigadora de Cabrera siempre ha estado centrada en el ámbito
político-económico, área con la que está
también vinculada a través de su marido, Carlos Arenillas, vicepresidente de
El matrimonio tuvo que bandear cómo pudo las críticas recibidas después de publicarse que sus
nombres aparecían como responsables de una sociedad de inversión de abultado
patrimonio. Y es que Arenillas es un hombre de finanzas. Fundador del grupo de servicios de inversión
CIMD, donde a lo largo de más de 17 años ocupó diferentes puestos, incluyendo
el de consejero delegado y presidente del grupo, ha sido consejero y director
de Intermoney (la gestora de valores del grupo) y
presidente de
Quizás Cabrera no esperaba que fuera tan
pronto, pero desde que la catedrática tuvo su acta de diputada sabía que algún
día ocuparía mayores responsabilidades que la presidencia de
Estos dos años como política han sido
agridulces para Cabrera. Cuentan desde su entorno que esta Catedrática de
Historia del Pensamiento se ha quejado de que “el Ministerio ha vivido al
margen de
San Segundo ha sacado adelante, no sin
problemas,
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| Estatut, 1- Bono, 0 por Enric Sopena |