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Empar Pineda, portavoz de 'Las otras feministas'
"ZAPATERO TIENE PRESENTE
QUE EL MUNDO
ES
MASCULINO Y FEMENINO"
Se hacen llamar Las otras feministas, aunque algunas de ellas son históricas
militantes de organizaciones
de mujeres. Representan la voz de aquellas feministas
que no se sienten representadas por las que, dicen, acaparan los medios de
comunicación y lograron incluir su filosofía sobreprotectora —hacia la mujer—
y
punitiva —hacia el hombre— en la Ley contra la Violencia de Género. Coincidiendo
con el día de la Mujer Trabajadora, hicieron público el manifiesto "Un feminismo
que también existe". Empar Pineda, la portavoz de este grupo cada vez más nutrido
de mujeres, reclama menos Código Penal y más recursos preventivos del maltrato,
confía en crear una corriente de opinión donde las otras feministas tengan
presencia en la vida pública y dice que, si además logran convencer a Rodríguez
Zapatero, de quien dice se le nota su feminismo, será "maravilloso".
Por V. M.
Algunas de las leyes de Zapatero, las que protegen a la mujer, han sido contestadas desde donde tal vez no esperaba críticas.
— Aplaudimos la preocupación del Gobierno por legislar unas materias que hasta ahora pertenecían al ámbito privado. Lo que nos preocupa es la filosofía de estas leyes; sobreprotectora, como si necesitásemos una tutela por parte del Estado y, en el caso de la ley contra la violencia de género, como si las mujeres fueran víctimas, y punitiva, con la aplicación del código penal para la resolución de los problemas interpersonales hombre-mujer. Tendría que haber, en la mayor parte de los casos, otras formas de resolución. No queremos decir con esto que no haya conductas de varones que merezcan efectivamente la aplicación del código penal, lo que ocurre es que no somos partidarias de que se aplique sistemáticamente en todos los casos. Estamos acostumbradas a pensar en el caso extremo de la violencia machista, en los homicidios. Pero antes hay todo un camino previo donde habría que plantear soluciones y dotadas con recursospúblicos. No somos partidarias de ese otro feminismo que aparece en exclusiva en los medios últimamente, no creemos que los hombres y las mujeres tengamos una naturaleza distinta blindada, sino que somos producto de unas circunstancias históricas, culturales, sociales... y podemos cambiar. Las mujeres lo hemos hecho gracias al movimiento feminista. ¿Y creemos que los hombres también pueden hacerlo. No entendemos por qué no hay terapias para los mal-tratadores que aún no han cometido actos graves de violencia, por qué la ley no ha puesto en práctica recursos en materia educativa o social que aliviarían esas situaciones. Tampoco hay un fondo de garantía de pensiones para que una mujer maltratada no tenga que depender de su ex marido hasta que esté en condiciones de ganarse la vida. En cualquier caso, para las leyes aprobadas el Gobierno contó con esa otra parte del movimiento feminista que luego, curiosamente, se volvió en contra de algunas de las medidas que plantean. Quizá no sea casualidad que ahora, para la ley de igualdad, no ha contado con ese sector del movimiento. Puede que la experiencia no le haya agradado del todo.
— El manifiesto critica la ley pero sobre todo ese otro feminismo. ¿Por qué ha tenido tanta influencia? ¿Tiene presencia en el PSOE?
— Probablemente. Me costaría entender que el Gobierno promueva una ley en contra de las posiciones del partido que lo sustenta. Pero tampoco me creo que el conjunto del partido socialista y particularmente las mujeres feministas del PSOE estén de acuerdo con esa filosofía. Es más, tiendo a pensar que no han sido conscientes de lo que estaban poniendo en marcha, y probablemente ahora que la están viendo aplicada, a lo mejor es buen momento para reformar.
— ¿Por qué ustedes no han tenido el mismo acceso al Ejecutivo?
— El Gobierno hizo una opción clarísima. Acuérdate de aquella foto de familia en la que el presidente aparecía rodeado de mujeres feministas que apoyaban la ley y que después se manifestaron en contra de determinados aspectos que para nosotras serían hasta razonables. Como cuando criticaron el divorcio tal y como lo plantea la reforma del Código Civil porque dicen que no se debe acceder a él a decisión de una de las partes en el caso de que no haya acuerdo mutuo. Imagínate qué vida matrimonial de constantes enfrentamientos. ¿Y luego está esa otra filosofía de que los maltratadores no van a cambiar. En otros países existen terapias con maltratadores; hagámoslas aquí también.
— ¿Este era entonces el momento para ser escuchadas por el Gobierno?
— Ese no era nuestro objetivo. Ojalá pudiéramos influir en el Gobierno. Lo que ocurre es que llegó un momento en que decidimos no resignarnos a que se escuchara entre la opinión pública, y particularmente ante el conjunto de las mujeres, una voz feminista que aparece como la única y que está lanzando mensajes contradictorios con lo que ha sido la trayectoria del movimiento feminista. Yo participé en la creación de la Coordinadora Feminista de Cataluña en 1976 y muchas de mis ideas siguen siendo las mismas; en otras he variado al ver que la situación de las mujeres ya no es la que era, entre otras razones porque se han producido cambios que en parte nos podemos atribuir en el movimiento feminista. Esta es la idea que tenemos. ¿Qué además convencemos a Zapatero? Maravilloso.
— ¿Cómo se gestó el manifiesto?
— Gracias a Internet. Nos juntamos unas cuantas porque ya no podíamos más con lo que estaba ocurriendo y dijimos, ¿por qué no hacemos un manifiesto? Lo enviamos a mujeres que conocemos y éstas a su vez a otras... Pusimos una fecha límite para hacerlo público en marzo al calor del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y desde entonces empezamos a recibir más y más firmas de mujeres de las más variadas profesiones; doctoras, magistradas, escritoras, periodistas, abogadas, mediadoras... Hasta finales de abril seguiremos recibiendo adhesiones en la dirección de correo electrónico lasotrasfeministas@yahoo.es.
— ¿Qué van a hacer con estas firmas?
— Vamos a tener informadas a todas las firmantes de lo que vayamos haciendo y vamos a crear un foro de debate para irnos nutriendo de ideas y avanzar poco a poco para que esa corriente de opinión siga teniendo presencia en la vida política y social a través de los medios de comunicación.
— ¿Cómo valora las futuras leyes de igualdad y dependencia? Y el matrimonio de gay?
—'Las otras feministas' saludamos con una alegría inmensa la reforma del Código Civil que permite el acceso al matrimonio a gays y a lesbianas y la dignidad con la que lo hizo el Gobierno. La legislación pendiente todavía no la hemos estudiado y esperaremos a emitir una opinión. En cualquier caso, sabemos que el anteproyecto de ley de igualdad tiene una memoria económica que saludamos; las proclamas cuestan poco, pero para ponerlas en la práctica hace falta dinero. En cuanto a la ley de dependencia, tenemos que ver si realmente favorece a las mujeres o las relega con míseras ayudas a su eterno papel de cuidadoras. Cuando conozcamos los dos anteproyectos emitiremos nuestra opinión, apoyando lo positivo y tratando de que en el debate parlamentario se refuerce la autonomía de las mujeres y se eviten los tutelajes.
—La paridad también genera polémica.
—Es un tema que aún no hemos discutido 'Las otras feministas', pero muchas compartimos la idea de que es necesario que a las mujeres nos den oportunidades para que estemos en igualdad de condiciones. Ahora, a mí tampoco me gusta la mujer florero; si esa mujer no tiene condiciones y capacitación suficiente, no hay ley que resuelva esa situación. Hay medidas que pueden ser muy aparentes, pero para nosotras lo importante es que realmente favorezcan que aquellas mujeres en igualdad de condiciones tengan prioridad. Pero en igualdad de condiciones, no porque sí.
— ¿Qué opina del feminismo de Zapatero?
—Tiene muy presente, lo demuestra porque está en su agenda y se le nota en su actividad permanente, que el mundo no es masculino, sino masculino y femenino, que tenemos que hacer que esa sobrevaloración de lo masculino baje el listón y que hay que procurar un mutuo intercambio de valores, de formas de pensar y de actuar entre hombres y mujeres. Eso a Zapatero se le nota. Aunque a veces no acierta, y ahí está nuestra labor de advertírselo. En todo caso, sí le reconocemos que está haciendo cosas muy importantes; no ha habido un Gobierno y un presidente como él que tuviera esta preocupación.
— ¿El feminismo es de izquierdas?
— Saludo cualquier impulso feminista, sea de derechas, de izquierdas o de centro. Pero hay limitaciones. El campo ideológico de la derecha admite algunas políticas antidiscriminatorias hacia la mujer, pero no conozco un ideario de derechas, y sobre todo en la última etapa del PP, que conciba una profunda asunción de los mecanismos para liberar a las mujeres de la atadura histórica a la que el machismo nos ha llevado. Por ejemplo, me indignó que la diputada popular y ex ministra Ana Pastor, que formó parte de la caravana de mujeres que acompañaban a María Teresa Fernández de la Vega en África, el día en que Zaplana cometió semejante acto de machismo no se posicionara en contra de su comportamiento. Ojalá avance el feminismo entre esas mujeres, pero lo veo difícil.
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