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Ha muerto Simón Sánchez Montero
por Santiago Carrillo
Conocí personalmente a
Simón Sánchez Montero a principios de los
años cincuenta del siglo pasado. Por las rutas de la clandestinidad habíamos hecho llegar a Francia a un considerable grupo de camaradas que habían cumplido largas condenas en el Penal de Burgos. Todos habían participado aún muy jóvenes en la Guerra Civil, como comisarios políticos o como oficiales del Ejército Popular de la República. Ellos eran –junto con otros que aún permanecían presos– los que habían transformado ese penal en lo que se ha conocido con el nombre de Universidad Política de Burgos, superando dificultades de todo tipo, dando pruebas de un temple de acero. A estas alturas –ha pasado más de medio siglo– no recuerdo el nombre de todos pero sin duda se trataba de una selección de los hasta entonces mejores militantes que habían logrado sobrevivir a la represión franquista.
Trabajamos varios meses con ellos, aprendiendo de sus experiencias. Muchos de ellos regresaron de nuevo al trabajo clandestino en el interior y fueron elegidos al Comité Central en sucesivos Congresos clandestinos. Simón lo fue muy pronto al Comité Ejecutivo. Era un autodidacta que había alcanzado, gracias a su talento y a su enorme voluntad, una elevada formación política. Junto a su sencillez y su modestia poseía la madera de un líder. Él fue quien presentó ante el Comité Central, en 1957, el informe en el que se propone la huelga nacional como forma de lograr la salida pacífica de la dictadura en momentos en que no existían experiencias de salir pacíficamente de un régimen fascista; hasta entonces todos los casos conocidos se habían resulto por la fuerza de las armas. Ese informe Ilevaba la firma de Vicente
Sainz, seudónimo de Simón en la clandestinidad. A partir de estas reuniones, Simón se convirtió en uno de los principales dirigentes del PCE, actuando como tal en el interior del país, saliendo de éste sólo para asistir a reuniones de los órganos dirigentes y alguna vez para descansar. Con Simón y otros camaradas comenzó a inaugurarse una nueva etapa en la que una parte, progresivamente mayor con el paso del tiempo y con las nuevas promociones de dirigentes surgidos de los nuevos movimientos obrero, intelectual y estudiantil, vive y actúa directamente en el interior de España.
Simón fue detenido de nuevo en 1959, torturado salvajemente por la policía de Franco, que no consiguió arrancarle más que una declaración política reconociendo su papel de miembro del Comité Central del PCE y, como tal, asumiendo la responsabilidad por la acción de éste contra la dictadura, semejante a la que años más tarde hizo Julián Grimau frente a sus verdugos y que se convirtió en la fórmula usada por todos los dirigentes detenidos después, a pesar de las brutalidades de la Brigada Político-Social. Sánchez Montero volvió a purgar una larga pena de cárcel,esta vez en el Penal del Dueso. Cuando salió de prisión esta vez, volvió al trabajo del partido, volviendo a ser detenido al poco tiempo.
En los postreros años de la dictadura, Simón era ya conocido en la oposición democrática de Madrid como el dirigente del PCE con quien había que contar. Así fue como Sánchez Montero tuvo un papel central, junto con otros camaradas y con dirigentes de otras fuerzas, en la formación de la Junta Democrática en el interior.
Durante la Transición, Simón desempeñó un activo e importante papel político como dirigente del partido y diputado a Cortes. Gozó del prestigio merecido que le daba el haber sido uno de los hombres que en este país más habían luchado por la libertad y la democracia, lo que le valió ser uno de los antifascistas que más malos tratos y más años de cárcel soportó.
En esa travesía tuvo la suerte de estar acompañado por su mujer, Carmen, una luchadora abnegada que con sus hijos Aída y Pedro le sostuvieron fielmente en los largos e interminables años de la resistencia antifranquista. Simón fue un admirable prototipo de los sacrificios de miles de comunistas, muchos de ellos anónimos, con sus familias, que dedicaron su vida a la liberación de los pueblos de España del yugo del fascismo. Nuestro país no pagará nunca la deuda que tienen con ellos.
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