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Entre el Consejo Europeo
y el Pleno de Estrasburgo
Recientemente se celebraba el Consejo Europeo de primavera y la semana pasada tenía lugar el Pleno del Parlamento Europeo (PE).
En mi intervención ante los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en el Consejo Europeo, señalé principalmente la inconsistencia de asignar a Europa cada vez más objetivos y dotarla con menos medios. Los compromisos alcanzados y las políticas que la Comisión considera prioritarias en la Estrategia de Lisboa son incompatibles con el proyecto de Perspectivas Financieras 2007-2013.
El pasado miércoles, en Estrasburgo, se llegaba finalmente a un acuerdo sobre dichas Perspectivas entre las tres instituciones. No es un buen acuerdo para Europa, pero quizás es lo máximo que en estos tiempos se puede acordar.
El PE les da tanta importancia porque la UE se enfrenta a un problema de credibilidad: se propone continuamente nuevos objetivos y nuevos campos de acción, tanto en sus políticas internas –investigación o energía, por ejemplo– como en su papel de actor global, sin dotarse de los medios para alcanzarlos.
Así, en cada uno de los seis años transcurridos desde que el Consejo Europeo se reunió en Lisboa en marzo de 2000, la economía de la zona euro ha crecido por debajo del 2%. Estamos, pues, muy lejos de ser la economía más dinámica del mundo, como el Consejo Europeo se propuso.
Las perspectivas parecen ser hoy mejores, pero en estos años anémicos se ha perdido mucho empleo. Y los ciudadanos sólo se sentirán comprometidos con la UE si es capaz deimpulsar un crecimiento solidario y sostenible.
Para ello son necesarias reformas y políticas más activas y mejor coordinadas a escala europea. La energía es, sin duda, una de ellas.
También la semana pasada la Comisión nos presentaba su propuesta revisada de la Directiva de Servicios. Y lo ha hecho sobre la base del nuevo proyecto elaborado por el PE. A partir de ahora habrá que llamarla directiva Gebhardt en honor de la diputada socialdemócrata alemana que ha coordinado la elaboración del nuevo texto.
Algunos Estados habían visto en el proyecto Bolkenstein una oportunidad para mejorar su competitividad en el mercado interior. Otros creían que era un riesgo de dumping social. La confusión entre prestación de servicios y establecimiento había falseado permanente el debate.
El PE ha superado este antagonismo, acotado su campo de aplicación, suprimiendo el polémico principio del país de origen, creando un consenso político mayoritario y evitando un enfrentamiento entre viejos y nuevos Estados miembros.
El PE pide también que la Estrategia de Crecimiento y Empleo respete escrupulosamente el equilibrio entre competitividad y dimensión social, equilibrio imprescindible para conseguir la adhesión ciudadana y evitar que las reformas se vean como sinónimo de bajo salario y de empleo cada vez más precario.
La combinación de flexibilidad y seguridad es especialmente importante para combatir el profundo sentimiento de precariedad, mezcla de realidad para unos y temor paraotros, que se está extendiendo en sociedad europea.
Buen ejemplo de ello es lo que tá ocurriendo en Francia con el chazo a la ley que establece un con trato de trabajo especial para el pririmer empleo de los jóvenes.
Por eso es tan importante el compromiso del Consejo de que en 20 se pueda ofrecer a todo joven eui peo un empleo, un aprendizajE una formación que permita su in serción laboral.
En el ámbito del envejecimiento de la población y de los desafíos mográficos hay que insistir en la particular importancia de la política inmigración. No hay estrategia crecimiento, empleo y cohesión cial que pueda definirse sin tene muy en cuenta.
La inmigración es un problema Europeo. La urgencia llama a nues puerta con tintes cada vez más di máticos. Y no se puede dejar que problema lo resuelvan solos los r íses de tránsito o los que están en primera línea de llegada.
Pero, siete años después del Consejo de Tampere (1999), ¿en qué hemos avanzado, en concreto, en esa pol ca europea de inmigración cuya r cesidad han proclamado tantas veo
Bien poco. En realidad, Europa gue sin tener una política de inn gración. Estamos haciendo frentE la migración, mientras las decisi nes en el Consejo de Justicia e IN rior, JAI en la jerga de Bruselas, es tán bloqueadas.
Esperemos que la voluntad construir una política energética c mún, enunciada por el Consejo, t€ ga mejor suerte.
José Borrell
* Presidente
del Parlamento Europeo |