Nº 690 - 10 de abril de 2006
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Alto el fuego permanente: el fin del principio

por Juan Antonio Barrio

La noticia, esperada durante mucho tiempo, llegó por fin. Y con ella un montón de declaraciones, esperanzas y también algunos temores. Será "largo, duro y difícil" –anunció José Luis Rodríguez Zapatero–. Habrá, pues, tiempo para volver sobre muchos asuntos de los que sólo ahora puede empezarse a hablar. Por lo tanto, quizás sería mejor reducir el análisis a lo más inmediato.

¿Por qué ahora? Se han citado muchas causas y probablemente todos tienen algo de razón. Debilidad creciente de ETA ante la presión en Francia y en España, la influencia del 11-M, etc. Pero para mí, un aspecto fundamental es la incapacidad de unificar al conjunto de la izquierda abertzale tras el paraguas de la violencia. Con el tiempo esa incapacidad no hizo sino aumentar y si la violencia no tenía ya esa función, más bien se convertía en un obstáculo para el desarrollo del independentismo. Esa ecuación, en mi opinión, es la que ha supuesto un factor decisivo.

Verificación. Las cosas parecen ir bastante deprisa. No obstante, es preciso comprobar que, como parece, "esta vez va en serio". Es decir, no sólo no hay atentados, sino tampoco extorsión a empresarios ni kale borroka significativa. Y todo ello de forma "permanente", como dice el comunicado (al menos en su versión castellana; la versión en euskera habla sólo de "fin de las acciones armadas").

Apoyo del Congreso.
Si todo va bien, José Luis Rodriguez Zapatero irá al Congreso –se habla de primeros de junio– para solicitar apoyo para los pasos posteriores, según la fórmula que alguien calificó de "un tanto mágica", es decir, "no se puede pagar un precio político para la paz pero la política puede hacer mucho para conseguir la paz".

Acuerdos. Sea cual sea la forma concreta que adopte lo anterior sería importantísimo contar con el PP para seguir adelante. La entrevista Zapatero – Rajoy en La Moncloa pareció implicar un mejor escenario para esto, pero ha durado poco. Rajoy reprochó a José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso, la posición del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, sobre solicitar prisión con fianza para Otegui en vez de prisión incondicional, así como no haberle informado sobre este "cambio de posición".
Menos matizado, un senador del PP, Agustín Conde, acusó al fiscal general del Estado de "ponerse del lado de los terroristas". Independientemente de las muchísimas decisiones del fiscal Cardenal, nombrado por el PP, sin consultar a nadie, el caso es que esta polémica no presagia un acuerdo fácil para la solicitud de apoyo en junio.

En cambio, la entrevista con Ibarretxe puede haber despejado algunas dudas. El acuerdo del gobierno vasco y su complicidad de los ritmos resulta también esencial.

¿Puede haber pasos previos? Antes de junio, difícilmente puede haber algo más que algún acercamiento de presos. Después del verano, la cuestión de la legalización de Batasuna, más probablemente con otro nombre, será la cuestión más debatida.

¿Existen riesgos de retroceso? No deben minimizarse. Algún acontecimiento imprevisto o descontrolado puede poner todo en cuestión. Pero me apunto a la tesis de Txema Montero: "Veo difícil un rebrote de las acciones armadas, porque... ¡es tanto lo que tienen que perder!"

¿Cuándo se entrará en materia? Es decir, por un lado cuándo se hablara de la disolución definitiva de ETA, entrega de las armas incluida, y de la situación de los presos. Y por otro, cuando se hablara del "marco politico", reforma del Estatuto de Autonomía, etc. Es difícil responder a esta pregunta. El Gobierno, lógicamente, intentará controlar al máximo los ritmos para que el proceso no se vaya de las manos. Pero, indudablemente, riesgos existen en torno a esto. Por ejemplo: el manifiesto que promueven mujeres de los partidos y sindicatos vascos y navarros para impulsar el proceso de paz habla ya del derecho a que lo que decida la sociedad vasca sea respetado "y, si fuera necesario, tuviera su reflejo en los ordenamientos jurídicos". Las centrales sindicales LAB y UGT parecen estar planteando alguna dinámica paralela. Por todo ello, la cautela se impone para que esta vez no fracase la esperanza. Quizás sea bueno recordar la frase famosa de Churchill después de la victoria de El Alamein: "Todavía no es el final. Ni siquiera el principio del fin. Pero puede ser el fin del principio".

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