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El Gobierno, dividido por
ZP, juancarlista republicano |
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El próximo 14 de abril se cumplen 75 años
de la proclamación de
Por Inmaculada Sánchez
Una de las primeras medidas que tomó el entonces joven Luis Yáñez al hacerse cargo en 1982 del Instituto de Cooperación Iberoamericano, tras ser nombrado por el primer gobierno de Felipe González, fue retirar de la fachada de su sede una placa conmemorativa dedicada a Francisco Franco. No pretendía generar polémica con ello pero la idea se supo y apareció en los periódicos. A los pocos días coincidía con Felipe González en Moncloa. ”¿Para qué te metes en esas cosas?”, le espetó el presidente. “Esas cosas son historia y es mejor no tocarlas”, añadió. Para Yáñez, hoy eurodiputado e impulsor de una resolución del Consejo de Europa de condena al franquismo, “la historia está en los libros, pero las placas son homenajes que no debe tener quien no lo merece”. Así le respondió en aquel momento a González según recuerda ahora para El Siglo. El también joven presidente se sonrió y lo dejó estar. Veinte años después las cosas han cambiado en el PSOE. Hoy, el liderazgo del partido y buena parte del Gobierno lo ocupan unos socialistas que rondan los cuarenta y cinco años y que, ya antes de ganar, hablaron y prometieron que se resarciría a quienes sufrieron la persecución de la dictadura. Sin embargo, a pesar de algunos significativos pasos dados por el Ejecutivo de Zapatero en este sentido, la decisión final sobre una ley que aglutine las medidas económicas, jurídicas o morales que puedan contemplarse se ha venido retrasando, en llamativo contraste con otros proyectos a los que Zapatero sí ha querido dar prioridad en la primera parte de su legislatura. La falta de unanimidad al respecto en el Consejo de Ministros y entre algunas federaciones del partido estaría detrás de esta “calma” con la que Moncloa se estaría tomando la tarea. Fue en los primeros compases de la
legislatura cuando el Congreso de los Diputados “encargó” al Gobierno elaborar un
diagnóstico de la situación de las víctimas de
Cuando pasó la primavera, el verano y el otoño, tanto Izquierda Unida como Esquerra Republicana de Catalunya, “cansadas de esperar”, según dijeron, presentaron la semana anterior al 20-N ante el Congreso sendas proposiciones de ley de reparación de la memoria histórica. El grupo de Gaspar Llamazares proponía declarar nulas las sentencias de los consejos de guerra franquistas o reconvertir el Valle de los Caídos mientras que el de Carod-Rovira iba aún más allá y exigía, incluso, que el Rey pidiera perdón públicamente. Ambas fueron derrotadas con los votos tanto del PP como del PSOE. Aquella votación apuntó algo más de lo que se decidía en ella. Esquerra fue avanzando hacia su actual
distanciamiento con el PSOE –fue entonces cuando por primera vez Zapatero señaló
que había cosas de ERC que “no le gustaban”, en clara alusión a su petición al
Rey, y que había otros posibles socios en el hemiciclo–. IU, por su parte,visto
lo visto, se propuso que 2006, año de tan redondos aniversarios para
La propuesta ha contado ya con el visto bueno del grupo socialista y será votada esta misma semana en el Congreso al objeto de que vea la luz antes de la simbólica fecha del 14 de abril. Previsiblemente sólo el PP, que ha propuesto cambiar lo de “año de la memoria histórica” por “año de la concordia”, se opondrá. “El Gobierno está cumpliendo con el
mandato del Parlamento y presentará su informe en este periodo de sesiones. El
criterio de recuperar la memoria histórica no se circunscribe a una fecha”, se
defienden en Presidencia de las acusaciones de retraso en los trabajos de
El grado de “delicadeza” que requiere el asunto se está percibiendo con mayor claridad según se acerca el momento de presentar ante el Congreso lo prometido. Y en esta recta final es el presidente quien estaría en fase de decidir el formato, algo nada irrelevante tratándose de lo que se trata. Si, en principio, se habló desde la citada Comisión de un anteproyecto de ley que llevaría la firma y aprobación del Consejo de Ministros, ahora, aunque desde Presidencia se afirma que esta fórmula no se ha descartado todavía, otras fuentes bien informadas del debate que está generando el asunto en el Gabinete señalan que lo más probable es que sólo se presente el informe y que las medidas se incluyan en una proposición de ley que presentaría el grupo Socialista. También otras fuentes conocedoras del último encuentro en Moncloa entre Zapatero y Llamazares aseguran que, ante la petición de explicaciones del líder de IU sobre la famosa ley, el presidente le aseguró que contara con ella para este año pero que sería el PSOE y no el Gobierno la que la presentaría. El cambio de fórmula evitaría al Gobierno “retratarse” en una foto en la que no todos los ministros posarían con el mismo entusiasmo y dejaría la responsabilidad al grupo parlamentario y el partido, aunque nadie duda de que, dirigido éste por Alfredo Pérez Rubalcaba, las pautas que seguirá no se alejarán de las precauciones que necesite Moncloa. “Pero si Felipe no lo hizo cuando tenía mayoría absoluta, ¿qué necesidad tenemos ahora nosotros de meternos en semejante lío?”. La queja corresponde a un alto cargo de un ministerio cuyo titular no ve con buenos ojos la “recuperación de la memoria histórica” prometida por Zapatero. “Sé que dentro del PSOE hay gente que lleva años poniendo trabas, haciendo resistencia pasiva pero, afortunadamente, la mayoría del partido es partidaria de hacer justicia”, añade el ya citado Luis Yáñez. El actual europarlamentario se refiere a las firmas de varios eurodiputados de su grupo en el manifiesto de intelectuales que la escritora Almudena Grandes ha promovido y presentado este pasado viernes y en el que figuran las firmas de algunos otros eurodiputados y socialistas, además de la suya. Sin embargo, quienes viven de cerca las
deliberaciones del Consejo de Ministros saben que la realidad en torno a este
vidrioso asunto anda lejos de la unanimidad. Sin que nadie quiere retratarse
unívocamente, las sensibilidades en torno a la recuperación de la memoria
histórica podrían situarse en un abanico en el que el titular de Defensa, José
Bono, por un lado, y la vicepresidenta, Maria Teresa Fernández de
Mientras el ex presidente de Castilla-La Mancha tiene claro que remover la historia no puede traer más que problemas la número dos del gobierno, aun dentro de su reconocida discreción, no ha perdido oportunidad de prestar su nombre y presencia a actos vindicativos de la legalidad republicana y críticos con el régimen franquista. Así, en el tiempo que ocupa el cargo, ha acudido a presentar sólo tres libros: “Trece rojas rojas”, de Carlos Fonseca, que recrea la olvidada historia de trece jóvenes milicianas fusiladas por las tropas nacionales a su entrada en Madrid, “Federica Montseny, una anarquista en el poder”, de Irene Lozano, biografía de la primera ministra de la historia de España, aunque la tragedia del albergue de Morella la obligó a delegar en la actual ministra de Sanidad, y la reedición de “Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas”, de Tomasa Cuevas Gutiérrez. Entre ambos extremos podríamos situar a los que configuran el “núcleo duro” de Zapatero, más cercanos todos a otorgar el reconocimiento que merecen las victimas de la represión, y los ministros más “templados” y remisos a meterse en “jardines”. Jesús Caldera, sin duda, se sitúa entre
los primeros. Buena prueba de ello fue su viaje, en enero de
Los titulares de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, y de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, aunque más discretamente, también ocupan plaza entre el grupo que aboga por realizar algún acto de justicia con la legalidad republicana. El ministro de los funcionarios no ha ocultado su amistad con Lázaro Cárdenas Batel, actual gobernador de la provincia mexicana de Michoacán, nieto del presidente Cárdenas, quien dio cobijo a tantos republicanos españoles en la posguerra y ha sido objeto de recientes homenajes en España por ese motivo. López Aguilar, por su parte, aunque ha tenido que dar la “mala noticia” de que es imposible revisar los consejos de guerra del franquismo –”tienen efecto de cosa juzgada, aunque hayan vulnerado derechos fundamentales”, ha dicho el ministro– se ha ubicado siempre cerca de los posibles resarcimientos que la ley permita. José Montilla tampoco tiene dudas sobre en
qué fiel de la balanza del Consejo colocarse. El primer secretario del PSC
acudió en octubre de 2004 al primer homenaje oficial tributado al presidente de
Otros ministros menos señalados
políticamente también han “dado la cara”, por decirlo de alguna manera, en el
resarcimiento moral, al menos, de las víctimas de la dictadura. La titular de
Cultura, Carmen Calvo, ha tenido que lidiar con la decisión de devolver a
Cataluña los documentos propios contenidos en el archivo de Salamanca, fruto del
expolio de las tropas franquistas durante
Otros pesos pesados del Ejecutivo, sin embargo, como el vicepresidente Solbes, sin carné del PSOE por otra parte, se resiste cada vez que se menciona el asunto por lo que pueda suponer de gasto para el erario público sin una cuantificación concreta. Ante este panorama, Zapatero, que siempre
ha hecho gala de su respeto por la historia, a pesar de su juventud, parece
estar optando por la prudencia en este momento. El PSOE, como tal, no tiene
previsto acto alguno en conmemoración del aniversario de
Sin embargo, tampoco puede decirse que
haya olvidado por completo su compromiso con el electorado en torno a este
asunto. El primer congreso del PSOE celebrado tras la victoria del 14-M acordó,
por primera vez en su historia, una resolución que instaba al Gobierno a
“promover el retiro y ubicación de todos los símbolos externos que subrayen la
confrontación“ civil del 36. Zapatero la atendió y por eso fue retirada la
última estatua ecuestre de Franco en las calles de Madrid. Pero, por ejemplo, y
esto es poco conocido, aún no ha quitado una placa situada en la fachada del
Palacio de
“Las medidas económicas que se puedan
tomar serán pocas, porque ya se han tomado algunas”, avisan en Presidencia
respecto a la futura Ley de
El abuelo republicano del presidente Fusilado el 18 de agosto de 1936 por su
fidelidad a la legalidad republicana, Juan Rodríguez Lozano, nieto del
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fue capitán del Ejército
e hijo de militar. Condecorado en África, también participó en la represión de
la revolución de 1934 en Asturias, ordenada por el Gobierno constitucional. De
talante moderado y próximo al ideario socialista, también se le atribuye
pertenencia a
“(…) Su fe en el Ser Supremo es firme. A
Él encomienda su alma de creyente que procuró siempre tener limpia de faltas, y
a Él también encomienda la felicidad de su esposa e hijos. A Él, en este momento
de abominables pasiones, pide la paz de España y de
Este texto que fue revelado en su infancia
al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por su padre, según ha
confesado el secretario general del Partido Socialista, resultó determinante en
el despertar de su vocación política. Zapatero ha citado a su abuelo en
numerosas ocasionas, algunas, tan relevantes, como su discurso de investidura
como presidente del Ejecutivo. En aquella solemne ocasión hizo referencia al
pasaje de su última voluntad: “un ansia infinita de paz, el amor al bien y el
mejoramiento social de los humildes”. Más recientemente, en el prólogo de un
libro sobre los españoles deportados al campo de concentración de Mathausen,
durante
Pero, ¿quién fue Juan Rodríguez Lozano?
Hijo de un teniente de Infantería –Sebastián Rodríguez-, nació el 28 de julio de
1893 en Alange (Badajoz). En 1913 se inscribió en
Por su valor en los combates obtuvo
El 20 de julio de 1936, la mayor parte del regimiento de Artillería de la ciudad de León y gran parte de los guardias de asalto que se sumaron a la sedición iniciada por Sanjurjo y Franco iniciaron el movimiento de ocupación de los lugares estratégicos. El comandante militar de la plaza, el general Carlos Bosch toma el mando de la provincia. Después de un tiroteo en la sede del Gobierno Civil, donde se encontraban reunidas en comisión permanente las autoridades civiles, finalmente son apresadas por los sublevados. Entre otros, el gobernador civil, el presidente de la diputación provincial, el alcalde de la ciudad –que también sería fusilado posteriormente-, y el capitán Juan Rodríguez Lozano. Menos de un mes después, sería asesinado por la insurgencia fascista. Durante las fechas previas se había opuesto a la distribución de armas entre la población civil, como exigían numerosas organizaciones del Frente Popular en los momentos anteriores al intento de golpe de Estado que culminó en una larga guerra civil. El capitán García Lozano había sido autor de diversas colaboraciones en El Socialista, el órgano del PSOE, utilizando como firma pseudónimo tres estrellas, que son las que figuran en los galones de los capitanes. Por una de ellas fue sancionado. Juan García Lozano era un notable lector,
aficionado a la geografía, y en el momento de su detención estaba estudiando la
carrera de Derecho. Otras fuentes también lo sitúan en
A su muerte, su viuda se vio obligada a alquilar varias habitaciones de la vivienda familiar y los locales de la planta baja que, desde entonces, albergaron comercios de alimentación. La casa, que era bastante grande, había sido el regalo de bodas de los padres y, aunque ahora se halla en el centro de León, entonces estaba a las afueras. Desde su temprana incorporación, primero a las Juventudes Socialistas, y un poco más tarde al Partido, José Luis Rodríguez Zapatero siempre hizo referencia a la figura de su abuelo, de la que se siente especialmente orgulloso. Muchos consideran que ese talante moderado y dialogante, compatible con la firmeza en las convicciones, está determinado por la honda impresión que le causó el conocimiento del testamento del capitán, y el conocimiento de los distintos aspectos de su biografía personal y política. P. A. N Republicanos de hoy en día
“Todavía hoy, hablar de República en
España constituye un tabú en muchos ámbitos. Hay una parte de la población
empeñada en hacer pensar en
Algunos de ellos continúan teniendo un
protagonismo de primera fila en la política nacional, como la ya mencionada
Izquierda Unida –dentro de la que se encuentra el Partido Comunista de España-,
Esquerra Republicana de Catalunya, tercera fuerza política en su comunidad
autónoma y con ocho diputados en el Congreso, y otros, también con
representación parlamentaria, como el Bloque Nacionalista Galego (BNG),
Hace diez años, los estudios de opinión reflejaban que sólo el 15 por ciento de los encuestados se declaraban abiertamente republicanos. En varios sondeos del pasado año, esa cifra se había duplicado, llegando casi al 30 por ciento de la población. Lo cierto es que tras los 40 años de represión directa ejercida por la dictadura franquista, el republicanismo no conseguía salir del túnel con la llegada de la democracia. En tiempos de dificultades, equilibrios y ruido de sables, la transición y el esfuerzo puesto sobre la mesa por todos los actores del momento, llevaba a pasar por encima de algunas cuestiones escabrosas en aras de la reconciliación entre todos los españoles. Los republicanos no veían satisfechas sus reivindicaciones históricas, y la monarquía heredada de la sucesión establecida por el dictador, tras su “lavado” constitucional, sería el marco en el que se desarrollaría el sistema democrático español. Pese a tratarse de una institución no muy bien valorada por el conjunto de la sociedad, los acontecimientos del 23 de febrero de 1981 y la aparición del monarca en la televisión pública alineándose con la democracia -junto con el miedo a una nueva intentona militar, en un ambiente de presión máxima-, otorgaron a la monarquía la simpatía popular y la aceptación de la que, hasta entonces, carecía. Pero el republicanismo toma nuevo impulso hace una década de la mano de Julio Anguita, entonces coordinador general de Izquierda Unida, quien lo incluye entre las prioridades de la actuación política de su formación. En los últimos tiempos también estamos asistiendo a la emergencia de colectivos y asociaciones por la recuperación de la memoria histórica, empeñados en recordar los atroces episodios de la represión de la dictadura fascista de Francisco Franco, en la búsqueda de los restos de decenas de miles de víctimas que aún hoy permanecen en paradero desconocido –aunque no tan desconocido en algunos casos-, y en la reivindicación de aquéllos que dieron su vida o pagaron con su libertad la defensa del orden constitucional legítimo. Junto a los partidos de tendencia
republicana existen numerosas asociaciones diseminadas por todo el territorio
nacional, cuyo ideario no sólo pasa por la reconstrucción histórica y la
difusión para conocimiento general de sucesos relacionados con aquella época,
sino también, el impulso político para la consecución de una nueva República en
España. Como expresa el secretario de Organización de Izquierda Republicana,
Joaquín Rodero, “este año es muy especial por tratarse un aniversario tan
señalado y con tantas connotaciones. Nos vamos a volcar en los actos de homenaje
a
Para esa conmemoración, solamente Izquierda Unida tiene prevista la realización de más de 2.000 actos por toda la geografía española. Esquerra Republicana convocó más de 200 el año pasado, y en esta ocasión piensa superar esa cifra. La práctica totalidad de partidos y organizaciones republicanas han convocado un acto central y unitario en Madrid para el próximo 22 de abril, y en esa fecha se producirán manifestaciones y concentraciones en todas las capitales de provincia y en las ciudades importantes del país. Dentro de los actos del 75º aniversario ya
se han desarrollado multitud de exposiciones, debates y mesas redondas. En
Partidos y asociaciones como
Parece cierto que el debate
monarquía/república no ha ocupado en estos años un espacio destacado en la
dialéctica política nacional. Sin embargo, con excepción hecha del PSOE (en
origen, también republicano, aunque ahora no hace la menor referencia a ello),
parece como si la reivindicación de una república como modelo de Estado
perteneciese en exclusiva a las organizaciones de izquierda. Quizá la excepción
la podemos encontrar en
Sin embargo, en muchos de los países de nuestro entorno económico-cultural, como Francia, Alemania, Italia o Estados Unidos, la tradición republicana pertenece tanto a la izquierda como a la derecha. Como curiosidad, cabe recordar que la
mayor escisión producida en
Tras tres cuartos de siglo de casi completo ostracismo, los republicanos van a recobrar –al menos, por unos días- el protagonismo que la represión inicial y el “olvido” posterior les robó durante casi 70 años. P. A. N |
| Ajuste de honores por Enric Sopena |