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 Nº 689 - 3 de abril de 2006


La heterodoxia en la economía

por Carlos Berzosa

L os días 23, 24 y 25 de marzo se han celebrado en Barcelona las X Jornadas de Economía Crítica. ;tas jornadas se celebran cada dos y lo que comenzó en los años :henta ha llegado a su décimo aniversario, lo que no está mal habida cuenta de que, en definitiva, se trata la heterodoxia, formada por una moría de profesores universitarios, ente a la ortodoxia, que no sólo pretende ser dominante, sino que busca barrer todo aquello que no se ajuste los cánones convencionales. Pero, 1 definitiva, la heterodoxia no sólo resiste, sino que avanza.

Se admite que el origen de la ciencia económica moderna se sitúa en 870 cuando tiene lugar la gran explosión del pensamiento económico que se ha conocido como economía neoclásica. Desde entonces esta teoría ha tenido una gran capacidad de supervivencia. La escuela neoclásica ejerció su hegemonía bá-s camente desde 1870 hasta 1936, año de la aparición de la Teoría General de Keynes. No obstante, la teoría neoclásica pretendió absorber la aportación keynesiana con la formulación real izada por la síntesis, por lo que no desapareció de la escena, si bien apareció con ropajes muy diferentes y aceptando a corto plazo la rigidez existente en el mercado que Keynes señaló. A largo plazo, no obstante, se consideró que los fundamentos básicos de los neoclásicos seguían teniendo validez.
La economía heterodoxa se define como oposición a la economía convencional y que en un período determinado se impone como dominante en el mundo académico, en la política económica y en las ideas. La heterodoxia nada contracorriente y es el resultado que surge de una insatisfacción, tanto en la teoría como en la realidad, frente a los establecidos como académicamente correcto. La economía crítica, como heterodoxia que es, cambia con el tiempo en función de lo que se considera como la ortodoxia establecida. Así, la Teoría General de Keynes surgió como heterodoxia frente a lo que predominaba como teoría económica en ese momento, que era la economía neoclásica, pero con el transcurrir del tiempo y, sobre todo, con la interpretación realizada de Keynes por la síntesis, se convirtió en ortodoxia. Lo que ha dominado en el período de la posguerra hasta los años setenta ha sido la síntesis neoclásica-keynesiana, por lo que consideramos que economía heterodoxa es toda contribución que se opone a ese planteamiento teórico.
La economía heterodoxa empezó a tener cierta pujanza en la década de los sesenta del siglo pasado. Se asiste en aquellos años a la revitalización del marxismo, al florecimiento del poskeynesianismo, a la reivindicación del institucionalismo en el análisis económico, y al resurgir del estructuralismo. Es toda una respuesta a la ortodoxia económica dominante.

Lo más relevante que ha sucedido a partir de los setenta es que en lugar de avanzar hacia la economía heterodoxa, como parecía que se estaba dando como consecuencia de la crisis del paradigma dominante y el surgimiento de la crisis de los sesenta, lo que se impuso fue una nueva ortodoxia aún más limitada y restrictiva que la anterior. Se trató de enterrar todo lo que fuera keynesianismo y economía mixta y se cantaron, desde diferentes posiciones, las alabanzas de la economía de mercado. Keynes y sus discípulos empezaron a aparecer como heterodoxos. Toda la nueva ortodoxia apoyada en la crisis económica que la intervención del Estado no era capaz de superar y la caída del Muro de Berlín, que dejaba prácticamente al sistema capitalista sin alternativas, ha influido también negativamente sobre todas las propuestas heterodoxas que se dieron en los años sesenta y setenta. Se asiste a un declive de la heterodoxia, aunque ésta ha seguido existiendo, pero su incidencia es mucho menor de lo que fue. Todo lo cual contrasta en un mundo en el que los problemas en lugar de irse solucionando se han complicado aún más.

Así están las cosas, y aunque parezca que a la economía convencional le va bien, no es así en cuanto resulta un instrumento muy limitado para entender la complejidad del mundo real y dar respuestas convincentes a los problemas que se encuentran encima de la mesa. Desde esta perspectiva, la economía oficial es como ciencia más pobre que nunca, si la comparamos con otras ramas del saber, o con otros paradigmas que se han sucedido como dominantes en la historia del pensamiento económico. En primer lugar, porque se hacen pocas preguntas pertinentes realmente relevantes y, en segundo lugar, porque las escasas preguntas pertinentes que se hacen, las responde inadecuadamente. •

*Rector de la Universidad Complutense de Madrid

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