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Josu Erkoreka, portavoz del PNV en el Congreso
de los Diputados
"ALGUNOS JUECES ESTÁN
BOICOTEANDO EL
PROCESO DE PAZ"
No se muerde la lengua al señalar a algunos jueces como "brazo político" de la
estrategia del PP contra el Gobierno y sus intentos de que ETA abandone las armas.
El portavoz del PNV en Madrid critica asimismo a la izquierda abertzale, a la que
acusa de no haber cumplido su compromiso de sacar "el conflicto" de la calle, aunque también cree que las actuaciones judiciales contra Otegi responden a una orientación política clara. Señala a septiembre como el fin de un plazo clave para que Batasuna se legalice y pueda acudir a las municipales. Confía en el presidente Zapatero pero añade que su forma de administrar los tiempos produce perplejidad.
POLÍTICA
Herick Campos, secretario general de las Juventudes
Socialistas
"SIEMPRE PREFERIREMOS
QUE EL PSOE PACTE
CON LAS IZQUIERDAS"
Con 30 años recién cumplidos, Herick Campos aborda la recta final de su último
mandato al frente de la organización juvenil del PSOE, que celebra su centenario
con un Congreso extraordinario en Baracaldo los próximos días 7, 8 y 9 de abril.
Elegido por primera vez para el cargo en noviembre de 2000, repetía en septiembre
de 2003. Este estudiante de Sociología alicantino —de Villajoyosa—, es uno de los
diputados más jóvenes en el Congreso, y cree firmemente en la necesidad de llegar
a acuerdos con el resto de la izquierda del Estado español para profundizar en la
justicia social y en un reparto más equitativo de la riqueza.
Por P. A. N.
— Se cumplen los cien años de las Juventudes Socialistas de España
—Sí, hace tres celebramos el centenario de la primera agrupación local, en Erandio, y dentro de pocos días celebramos los cien años de las JSE. Eso quiere decir que esta organización tiene mucha historia, y nos sentimos orgullosos de ella.
— Qué ha cambiado del ideario en todo este tiempo?
— Algunas cosas han cambiado; otras no. Seguimos siendo antimilitaristas, aunque siempre nos hemos significado por la defensa de los derechos de los soldados, jóvenes que han visto recortados sus derechos. Pero lo más importante son las ganas de trabajar por los demás, y lo que decía nuestro fundador, que el caudal de la juventud se aproveche para ser elmotor del desarrollo del país.
—¿Qué conclusiones extraen del hecho de que la juventud francesa esté peleando contra los contratos basura, mientras que en España, miles salen de "botellón"?
— No, la juventud española ha convocado una marcha contra la LOU, contra la mal llamada Ley de Calidad de la Enseñanza, contra la guerra. Tenemos una juventud muy implicada, y así lo dicen las encuestas. Sobre la
situación laboral, en España se están creando dos millones de puestos de trabajo, aunque es cierto que tenemos que avanzar en la estabilidad laboral. En Francia, que vive un momento de recesión, con un paro juvenil más elevado, hay un momento de ebullición contra un gobierno de derechas que quiere recortar derechos continuamente. En España vamos avanzando en derechos. Hay una mesa de diálogo social en la que están UGT, CCOO, empresarios y Gobierno, y se va a avanzar en derechos.
— Además de los homenajes por el centenario, ¿qué puntos fundamentales tratarán en el Congreso extraordinario de Baracaldo?
— Se abordarán cinco puntos básicos: el trabajo en el área estudiantil; el impulso de los Consejos de la Juventud y los movimientos sociales; la coordinación de los miles de cargos públicos que tenemos, para que se conviertan en un lobby por las reivindicaciones de los jóvenes; la defensa de otro mundo posible, en la que apoyaremos el concepto de Alianza de Civilizaciones, y en quinto lugar, nuestra propia organización, recordando el pasado, pero reivindicando una organización moderna y eficiente para hacer nuestro trabajo entre los jóvenes y las instituciones. —Qué aportan hoy las JSE al PSOE?
Bastante. La prueba es lo que hay en el
partido. El secretario de Organización, José Blanco, fue militante nuestro. Otros militantes históricos empezaron su compromiso aquí, Alfonso Guerra, Cándido Méndez. Y también otras personas que no son públicas, pero que han pasado por las JSE y han ganado una cultura democrática, una cultura crítica. Eso lo aportamos al partido, pero, sobre todo, a la sociedad. Gente joven preparada para gestionar lo orgánico y lo institucional. También una presencia social en el movimiento juvenil, tanto estudiantil, como en los Consejos de la Juventud, donde somos un referente.
—Y cuál es la influencia política de las juventudes sobre el partido?
—Siempre la hemos tenido, aunque es cierto que, según los momentos, hemos coincidido más o menos con lo que planteaba el partido. Cuando en el Debate sobre el Estado de la Nación, analizas las palabras de José Luis Rodríguez Zapatero, en las que habla de que además de empleo, vivienda o educación, tiene que haber una política de juventud, y que los jóvenes tienen que ser los protagonistas, con eso coincidimos plenamente. Si un político tiene como prioridad a los jóvenes, tiene como prioridad al futuro del país, y también al presente.
— ¿En qué están las JSE menos de acuerdo con las políticas del PSOE?
— Las Juventudes quieren ir más allá, con otros tiempos, con otros formatos. La juventud siempre quiere ir más allá, aunque nosotros lo hacemos en el seno de la organización, porque estamos presentes en todos los órganos, y somos copartícipes. Es cierto que en lo referente a la reforma educativa, nosotros hubiéramos ido más lejos, por ejemplo, en cuanto a la presencia de la religión en los colegios, en cuanto a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que consideramos que se ha hecho un gran avance, pero a nosotros nos hubiera gustado más presencia de esta asignatura, en más cursos y de forma más constante. Otro ejemplo, la participación de los estudiantes; no compartimos que sólo puedan votar al director del centro a partir de tercero de la ESO, ni que los estudiantes tengan voto ponderado. Es una forma de potenciar la democracia un poco rara. Seguimos defendiendo al posibilidad de avanzar en el derecho al aborto. En cuanto a empleo, consideramos que el Gobierno ha hecho muchos esfuerzos, pero nosotros siempre vamos a estar ahí recordando que uno de los objetivos es acabar con la precariedad laboral.
— La juventud siempre sostiene planteamientos más progresistas, ¿no es cierto?
—Hay procesos descarados, como lo de Pilar del Castillo o Piqué, que pasan del comunismo a un partido de derechas. Parece que la gente nos vamos haciendo más conservadores con la edad. Pero ese conservadurismo puede plasmarse en ser de derechas, o en que exista un interés general, una justicia social, sin grandes movimientos, sino poco a poco.
—¿Es la vivienda el principal problema de la juventud?
El empleo y la vivienda. El empleo no es un fin en sí mismo, debe ser un medio para alcanzar la autonomía personal, pero para muchos jóvenes no lo es. No es cierto que estén cómodos en su casa. Las encuestas dicen que el 75 por ciento de los que viven con sus padres, se quieren ir a sus propias casas. Para ello es necesario un empleo de calidad y viviendas accesibles. Hemos apoyado a la mi-
nistra de Vivienda en su propuesta de adaptar los tamaños y las características de los pisos a los diferentes periodos vitales. No es lo mismo la necesidad de un joven de entre 18 y 20 años, que la de otro de 25, 30 ó 35. Normalmente, un joven de 20 años no quiere una casa de tres habitaciones y dos cuartos de baño, si no se ha planteado en ese momento el tener una familia. Para estos casos, quizá habría que buscar un piso más reducido, accesible para su sueldo, y que ese mismo joven pueda pasar después de esa vivienda VPO en alquiler, a otro tipo de vivienda VPO, y ala siguiente etapa a otra.
— ¿Cómo se hace esto?
—Como se ha hecho: alargando la vida útil de la VPO, no convirtiéndola en un elemento
más de especulación, como hizo el PP, que construyó pocas y con poca vida útil. Con los 30 años de vida útil de ahora –100, en algunas comunidades autónomas-, se ha arreglado un problema, no para esta generación, sino para ésta y las que vienen. Ahora, al vender una casa, los incrementos serán los del IPC. Los jóvenes no acaban de ver la solución ya, pero es un trabajo progresivo cuyos efectos se verán a medio y largo plazo.
—¿El "idealismo" de la juventud, o el "pragmatismo" de los mayores?
—Debería inculcarse en las escuelas que habría que sostener las utopías toda la vida. También que hay que trabajar para conseguirlas. Nuestro papel es luchar por que lo que se reivindica en la calle, se traslade a las instituciones y a los partidos.
—¿El resto de organizaciones juveniles con las que comparten foros los ven como "poder"? ¿El hecho del Gobierno del PSOE les merma capacidad reivindicativa?
— He ido a todas las reuniones del Consejo de la Juventud de España como uno más, antes y después de ser diputado. Además de estar, aportamos trabajo y dedicación . Si allí se propone una resolución sobre un asunto que no compartimos, lo haga el PSOE o lo haga el PP, y votamos lo que hay que votar, eso, al final te lo reconocen. No hay un solo Consejo de la Juventud en el país en el que no estemos. JSE no va como PSOE. Soy diputado en el Congreso por el PSOE, pero cuando voy a una reunión del Consejo, soy el secretario general de la JSE, y es a eso lo que represento. Si se presentan resoluciones críticas constructivas con respecto a determinados posicionamientos del Gobierno, que propongan soluciones, y con las que estemos de acuerdo, lo apoyaremos. Allí saben que, a veces discrepamos con nuestro partido, y en el Consejo cuenta más el trabajo día a día.
—De estos dos años de Gobierno, ¿qué es lo que más y lo que menos les ha gustado?
— Lo que más, las formas. Zapatero es el primer presidente que ha hablado de política de juventud en el Debate sobre el Estado de la Nación. Eso es la hostia. Y que diga que tenemos que ser protagonistas del cambio, es la hostia. La parte negativa... En las reformas educativas, nosotros siempre vamos a pedir más. Aunque lo peor, se circunscribe a algún caso puntual, en el que se hace algún comentario sobre asuntos de jóvenes, en el que no me gusta el perfil que se le da.
— Las JSE nacen como formación republicana. Ahora que se acerca el 75° aniversario, realizarán alguna reivindicación especial?
—JSE llegó a un acuerdo interno, según sus estatutos, donde sigue reivindicando su carácter republicano, federalista y feminista. Pero, al mismo tiempo, asume el sistema que establece la Constitución. No renunciamos a nuestras ideas republicanas, a los valores republicanos, pero somos constitucionalistas, no una organización fuera del sistema. La Constitución establece un sistema que respetamos. Hay que poner en valor los cambios, los derechos, el formato de participación que supuso la República, lo que se ha venido en llamar republicanismo cívico o socialismo de los ciudadanos. Eso es lo que hay que recuperar y hacerlo realidad. En 1978, el PSOE propuso la República como forma de Estado en el debate Constitucional, y perdió la votación. Desde ahí se asumió el consenso. Reconozco que en mi organización hay muchos compañeros que defienden directamente el cambio del sistema, y lo que hemos hecho ha sido consensuar, donde no renunciamos a nuestras ideas, pero estamos dentro de la Constitución. Ahora, ese debate sobre la forma de Estado no está abierto.
— Cuando lleguen las próximas elecciones generales, JSE preferiría pactar con otras fuerzas de izquierda para gobernar, o se inclinan más por acuerdos con fuerzas nacionalistas moderadas?
— Hay nacionalistas de izquierda también. Siempre seremos más partidarios de que se lleguen a acuerdos con otros partidos de la izquierda, tengamos o no mayoría absoluta. El gran reto es que con mayoría absoluta se puede gobernar con muchos partidos. Lo que Aznar demostró es que de 1996 a 2000 hablaba catalán en la intimidad, y después, pasó a hablar un español muy rancio, con el que no se sentían identificados, ni siquiera muchos de los jóvenes que le votaron, pensando que lo hacían por un partido reformista, y no por uno de derechas y nacionalista español. Si tenemos un gran bloque de izquierdas que avanza cada vez más en cambiar este país para que haya más justicia social, será mejor para todos. La economía no solamente irá bien -como va, y como fue algún año antes-, sino que irá bien para más gente. |