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La alcaldesa de Córdoba, cada vez más aislada
dentro de IU
El pleno del Congreso encaminará esta semana el texto
hacia el referéndum en Cataluña
LUZ VERDE
AL ESTATUTO
La propuesta de reforma del Estatuto catalán ha sido aprobada por la Comisión
Constitucional del Congreso de los Diputados tras un intenso período de debate.
Este próximo jueves, día 30, le dará el visto bueno el Pleno. No ha habido
sorpresas: el PSOE y sus correligionarios catalanes del PSC han aprobado el texto,
junto con CiU, IU-ICV, PNV y Coalición Canaria (CC), mientras que el PP, ERC y EA
han votado en contra. Los populares, porque aseguran que el Estatuto rompe la
unidad de España y fomenta las desigualdades económicas, sociales y políticas
entre los diversos territorios del Estado. ERC y EA, porque consideran que la
propuesta de reforma estatutaria no reconoce explícitamente que Cataluña es un
nación, ni tampoco el principio de bilateralidad entre el Estado y la Generalitat,
vacía de contenido los denominados derechos históricos y limita ciertas
competencias autonómicas.
lamentarios catalanes que se ha debatido en el Congreso durante mes y medio ha salido sustancialmenre recortado. Aunque cada partido valore a gusto de paladar dichos recortes, y a pesar del esfuerzo de optimismo y buenas maneras desplegado por el presidente de la Comisión Constitucional, el socialista Alfonso Guerra, resulta más que evidente que el nuevo texto es diferente en algunos aspectos clave del que aprobó la Cámara catalana. Los ajustes para alcanzar el consenso se centran básicamente en el terreno de la naturaleza y los símbolos de Cataluña y en las competencias de la Generalitat. "Ha sido un ajuste necesario que no invalida el gran paso adelante en nuestro autogobierno que se ha dado", sostienen fuentes del PSC. Esta opinión es compartida por CiU, mientras que ERC piensa que "se han frustrado buena parte de las expectativas del pueblo de Cataluña", aunque el partido republicano reconoce que hay avances significativos en competencias, identidad y financiación.
I
Por Paco Soto (Barcelona)
i en Cataluña las corrientes más
optimistas o posibilistas y prag-
máticas consideran que el nuevo
Estatuto significa un avance cuali-
tativo y cuantitativo importante para el au-
togobierno, y hasta se atreven a afirmar que
"lo que es bueno para Cataluña es bueno pa-
ra España", los más radicales sostienen una
postura abiertanente pesimista y culpan al
PSOE y a CiU de haber traicionado la legi-
timidad popular pactando un Estatuto al mar-
gen de la voluntad del Parlamento catalán.
Desde ERC y algunos sectores nacionalistas
e independentistas, aunque se reconocen
"avances significativos" en el nuevo Estatu-
to, se denuncia el "maniobrerismo político"
del PSOE y CiU que, en palabras de un di-
rigente republicano, "han puesto por delan-
te sus intereses de partido a los de la ciuda-
danía catalana". Acusan al PSC de "jugar a
dos bandas" y de "no ser un partido sobera-
no". El esfuerzo del presidente de la Gene-
ralitat, Pasqual Maragall, por frenar la últi-
ma crisis del tripartitito provocada por las
declaraciones del consejero republicano de
Gobernación y Administraciones Públicas, Joan Carretero, en contra de José Luis Rodríguez Zapatero, no ha contribuido a disminuir la tensión política entre el PSC y ERC. De momento, los republicanos seguirán en el Gobierno, y su presidente, Josep Lluís Carod-Rovira, ha asegurado que ésta es la voluntad mayoritaria del partido.
ERC, según Carod-Rovira, tampoco piensa pedir el 'no' en el referéndum sobre el Estatuto que se llevará a cabo en Cataluña y se abstendrá en la votación del texto en el Senado. "Nuestro objetivo es conseguir un mayor nivel de autogobierno para Cataluña, pero sin olvidar que somos independentistas y queremos la plena soberanía de nuestra nación", señala el dirigente de ERC consultado por este semanario. Así las cosas, el Estatuto catalán ha quedado visto para sentencia. Al texto sólo le quedan por resolver algunos aspectos menores que se salvarán en el trámite del Senado, ya que la Comisión Constitucional de la Cámara baja ha sometido a votación la totalidad del texto aprobado por el Parlamento de Cataluña el pasado 30 de septiembre.
El texto aprobado por el 90% de los parEn el ámbito de lo identitario, el acuerdo alcanzado entre José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas y ratificado por la mayopría de los partidos se concreta con la retirada de la definición de Cataluña como nación en el articulado del Estatuto. El término nación sólo aparece en el preámbulo y de manera un tanto alambicada, ya que este calificativo deja de ser taxativo para convertirse en "un sentimiento" y en la "voluntad" de la "ciudadanía", que de "forma ampliamente mayoritaria" define a Cataluña como nación. En la misma línea de moderación y consenso, se echa por la borda el punto que destaca que "Cataluña considera que España es un Estado plurinacional", y se sustituye esta fórmula por "el autogobierno de Cataluña se fundamenta en la Constitución, así como en los derechos históricos del pueblo catalán que, en el marco de aquélla, dan origen en este Estatuto al reconocimiento de una posición singular de la Generalitat".
Asimismo, sus señorías de la Comisión Constitucional se han puesto mayoritariamente de acuerdo para que Cataluña desarrolle su "personalidad política en el marco de un Estado que reconoce y respeta la diversidad de identidades de los pueblos de España". Sin embargo, queda suprimido del preámbulo el "derecho de Cataluña a determinar libremente su futuro como pueblo". El texto estatutario que sale de la tramitación en Ponencia de la Comisión Constitucional introduce cambios importantes en los derechos históricos de Cataluña. Ya no se explí cita que Cataluña es "una nación" que "se fundamenta también en los derechos históricos del pueblo catalán" y en "las instituciones seculares y en la tradición jurídica catalana", sino que se reconocen simplemente algunas de estas particularidades en el marco estricto de la Constitución y las leyes vigentes, cuya reforna es contemplada por la Comisión Constitucional.
Sobre la lengua catalana, la novedad con respecto al texto aprobado por el Parlamento autonómico radica en que "todas las personas tienen derecho a utilizar las dos lenguas oficiales" en Cataluña, el catalán y el castellano. Pero el catalán es un mero derecho y no un deber, y a ningún ciudadano se le puede discriminar "por el suo de una u otra lengua".
En el terreno de lo simbólico, no hay grandes novedades con resepcto al pacto del PSOE con los partidos catalanes: "Cataluña, definida como nacionalidad en el artículo 1, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno", según reza el artículo 8 del nuevo texto. El Título sobre Derechos y Deberes tampoco ha sufrido demasiadas alteraciones en la Cámara baja. Se anñaden algunos matices a determinados artículos, como, y los sectores más conservadores del nacionalismo catalán han renunciado a que quede claro en el nuevo Estatuto el derecho de la mujer "al propio cuerpo". Asimismo, las administraciones catalanas y no la estatal tienen la obligación de defender los derechos de los ciudadanos "en los términos que establece la ley". En el nuevo texto, no hay duda de que "el presidente o presidenta de la Generalitat es nombrado por el Rey", un aspecto que no contemplaba claramente el proyecto aprobado por el Parlamento. Otros cambios importantes son que se mantiene la creación del Consejo de Justicia de Cataluña como órgano de gobierno judicial propio, pero estrechamente vinculado a las leyes de ámbito estatal en esta materia. Conocer la lengua catalana ya no será un "requisito" imprescindible para los jueces que quieren obtener una plaza en los concursos de traslados a Cataluña. El término "excluyente" que hacía referencia a las competencias exclusivas de la Generalitat ha sido suprimido en el nuevo texto, y quedan p ,n-dientes para dos leyes orgánicas, que serán elaborados por el Gobierno central en esta legislatura, las competencias de puertos y aeropuertos.
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