Nº 688 - 27 de Marzo de 2006
Hemeroteca
Esta semana
Lista Tribuna
Visión nocturna de ZP

por Miguel Ángel Aguilar

Tenemos aceptado que nuevos datos llevan a nuevas conclusiones y sabemos la importancia del efecto perspectiva, del punto de vista, desde el cual el observador otea el panorama. La noche de la victoria electoral de la que ahora se han cumplido dos años, José Luis Rodríguez Zapatero dijo a quienes le jaleaban en la sede de Ferraz, primero, que no les iba a fallar, y segundo, que el poder no le iba a cambiar. El propósito de no fallar anticipaba el empeño que iba a poner en el cumplimiento del programa electoral, aunque siempre existe un margen de ambigüedad que permite a unos impugnar como traiciones inaceptables lo que otros acogen como coherencias aceradas.
En cuanto al lema "el poder no me cambiará", siempre pensé que era un enunciado imposible, cualquiera que fuese el voluntarismo empeñado. Como escribió un buen amigo periodista, sostener la inmutabilidad tras la investidura del poder equivalía a ser capaz de derogar en el recinto de La Moncloa la vigencia de la Ley de la Gravitación Universal. La instalación en Palacio lo cambia todo. A partir de ese momento ya nada es inocuo. Todo se carga de nuevos sentidos. El contacto con el mundo exterior se enrarece. Los servicios de seguridad imponen sus códigos. Los equipos y gabinetes circundantes se convierten en filtros que administran los estímulos directos de la realidad. Las agendas pierden toda espontaneidad.
Todas las palabras y todos los gestos y ademanes del presidente reciben los focos de los medios de comunicación que escrutan al microscopio electrónico cualquier significado. Surge la crítica muchas veces llena de sectarismo y también el halago demoledor frente al que es mucho más difícil protegerse. Pero llegados aquí

se imponen algunos reconocimientos inaplazables. Primero, el comportamiento impecable de la esposa del presidente. Sonsoles Espinosa ha sabido encontrar su sitio mejor que cualquiera de sus predecesoras: ni vive en el conflicto de Carmen Romero ni en la exaltación protagonista de Ana Botella. Después, resulta admirable cómo han sabido preservar de la curiosidad pública y de la instrumentación política a sus hijas de las que apenas sabemos sus nombres, Laura y Alba.

El caso es que Zapatero se ha convertido en un fenómeno internacional que suscita admiración y sirve de modelo en campañas electorales en Europa y más allá. Una situación sobrevenida que el propio protagonista no ha cultivado y que es en buena parte independiente de su presencia en los foros internacionales por la que muestra un entusiasmo reducido. Aquí desde el primer día ha vivido asediado por la hostilidad. Zapatero careció de esos cien días de gracia que es costumbre ofrecer al recién llegado. Ni la política exterior donde todos los consensos han sido sistemáticamente volados, ni la política antiterrorista se han excluido de la bronca armada por el PP, empeñado en la práctica del vale todo para regresar al poder conforme a las pautas ensayadas en el período de 1993 a 1996.

Todo fueron mofas y chanzas cuando el presidente Zapatero hablaba del final de ETA, presentaba la moción en el Congreso de los Diputados sobre las condiciones previas de abandono de la violencia que serían requeridas para avanzar por esa senda. Se sumaban los datos adversos pero el presidente seguía manteniendo su confianza. Ahora ETA decide declarar un alto el fuego permanente a partir del 24 de marzo ¿Tenía Zapatero visión nocturna? ¿Dispone de rayos infrarrojos? Veremos.

Hemeroteca
Esta semana
Lista Tribuna