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| Nº 687 - 20 de marzo de 2006 |
Por Carmen del Toro* Como ciudadano alemán, como profesor y
como persona interesada en la política, exijo y mantengo no sólo mi derecho,
sino mi deber moral de tomar parte en nuestro futuro como alemanes y de exponer
y oponerme a lo que considero erróneo. Mi misión ha sido la de espolear el
ánimo de los estudiantes, no mediante acciones políticas, sino pura y
simplemente mediante mis palabras y de conducirles no a la violencia, sino a
una introspección moral y consecuente análisis de las deficiencias de nuestro
sistema político y la vuelta urgente a los principios morales del Estado
constitucional” (palabras de Huber citadas en el libro de Inge Scholl
El 27 de febrero de 1943, el profesor de Filosofía Kurt Huber fue
arrestado, desposeído de su doctorado y de su puesto como profesor. El 19 de
abril fue uno de los máximos defensores de los estudiantes acusados y detenidos
en el segundo juicio que tuvo lugar contra
La sentencia en el primer juicio contra Christoph Probst (estudiante de Medicina, 24 años), Hans Scholl (estudiante de Medicina, 25 años) y Sophie Scholl (estudiante, 22 años) fue de pena de muerte por alta traición. Palabras finales de Sofia Scholl en el juicio de 21 de febrero de 1943: “Después de todo, alguien tenía que empezar. Hay mucha gente que cree también en lo que dijimos y escribimos. Solamente que no se atreven a decirlo como lo hicimos nosotros”. La referencia de algunos periódicos alemanes fue la siguiente: Münchener Neueste Nachrichten, lunes 22 de febrero de 1943: “(…) Las personas condenadas cometieron graves ofensas contra la seguridad de la nación y contra el pueblo alemán, haciendo pintadas en las fachadas de las casas con eslóganes atacando al Estado y distribuyendo panfletos incitando a la traición. En estos momentos de lucha heroica del pueblo alemán, estos criminales despreciables merecen una ejecución rápida y deshonrosa”. Volkischer Beobachter, Munich Edition, miércoles 21 de abril de 1943: “(…) En el momento en el que nuestro valeroso pueblo alemán lucha, Schmorell, Huber y Graf, de Múnich, colaboraron con los Scholl al incitar al sabotaje de nuestras fábricas de armas y difundieron ideas derrotistas(…) Estos acusados (…) autoexcluidos del pueblo alemán fueron castigados con la muerte. Han sido desposeídos de su ciudadanía alemana para siempre (…). El tercer juicio tuvo lugar el 13 de
julio de 1943, el mismo dia en el que Huber fue ejecutado. Cuatro acusados
fueron llevados ante el juez: el librero Josef Söhngen (editor de los
panfletos), Harald Dohrn, suegro de Christopher Probst; el artista Wilhelm
Geyer y el pintor arquitecto Manfred Eickemayer, quien había cedido su estudio
para las reuniones de
La rama de Hamburgo de
Cuatro juicios más tuvieron lugar en Hamburgo el 17, 19 y 20 de abril de 1945. Pero estos condenados tuvieron más suerte y fueron liberados de sus prisiones en Stendal y Baeyruth por los soldados estadounidenses. La lista de ejecutados de la rama de Hamburgo al terminar el juicio por oponerse a Hitler contiene los siguientes nombres: Katharina Leiplt, Elisabeth Lange, Reinhold Mayer, Hans Leiptlt, Frederick Geussenhainer, Greta Grohe, Curt Ledien y Gretl Mrosek. Hitler se suicidó el 30 de abril y la rendición tuvo lugar el 1 de mayo de 1945. Según el libro de Inge Scholl, los
escritos de resistencia de
“Luchadores de
En 1982, Michael Verhoeven dirigió la
película
Marc Rothemund, director de Sophie Scholl (2006), en una reciente entrevista, justifica por un lado la tardanza en hacerse esta última película y por otro su visión un poco sintética de este hecho casi aislado de resistencia antinazi dentro de Alemania, dado que Verhoeven había ya descrito prolijamente en su película de 1982 este movimiento de rebelión: “Los documentos en los que me he basado
para rodar la película, interrogatorios, juicios, cartas, etc. fueron enviados
primero a Moscú después de que los rusos conquistaran Berlín y luego al Berlín
Este. Allí fueron considerados como cosas de estudiantes, pacifistas, derechos
humanos y libertad de expresión y eso no era conveniente para el sistema
comunista. Y lo ocultaron. Después de la reunificación estos documentos se
ubicaron en una colección en el Archivo Alemán Federal en 1990. Los alemanes
estaban muy ocupados con la reunificación y los problemas de
Sin embargo, para aquellos espectadores
que no vieron en su momento la versión de Verhoeven, la película Sophie Scholl deja sin lugar para el recuerdo a todos aquellos que dieron su vida por la
misma causa. La película queda incompleta al no explicar suficientemente al
espectador el alcance de la rebelión de una parte de los estudiantes alemanes y
de algunos profesores e intelectuales; la violencia a un juez nazi histérico, a
un interrogador malo al principio y comprensivo al final y a una compasiva
funcionaria de prisiones. Sólo en los letreros de crédito (que poca gente lee), se mencionan otros nombres relacionados con
* Profesor titular de
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