Hemeroteca Esta semana
Nº 687 - 20 de marzo de 2006

 

El encuentro de Curitiba será la próxima oportunidad para tomar las medidas necesarias  

PRESERVAR LA BIODIVERSIDAD

El modelo de desarrollo está acabando con el Globo. Así lo consideran numerosos científicos que dan la voz de alarma sobre el deterioro –irreversible para muchos– que está experimentando la Tierra. No se trata sólo de la contaminación. También la desaparición de especies animales y vegetales está dejando irreconocible al Planeta Azul y afectando a su capacidad de regeneración. En 1992, 188 países –aunque no EE UU– suscribían en Río de Janeiro el Convenio sobre la Diversidad Biológica , en el que quedaba patente la preocupación por la evolución de los acontecimientos, pero que, por las presiones de las multinacionales, no adoptaba medidas concretas. A finales de este mes tendrá lugar la VIII ronda de conversaciones entre las naciones firmantes. Pese a la necesidad de actuaciones y los deseos en este sentido de los países pobres,
no se esperan demasiados avances.

 

Por Pedro Antonio Navarro 

Debido a la actividad humana encaminada a la producción, durante los últimos 50 años ha desaparecido el 25 por ciento de la capa superior del suelo, un 20 por ciento de las tierras agrícolas y una tercera parte de los bosques del planeta. Durante ese medio siglo, la población mundial pasaba de los 2.500 a los 6.100 millones de habitantes.

Un estudio elaborado el pasado 2005 por un grupo de 1.300 expertos de 95 países, titulado “Evaluación de Ecosistemas del Milenio”, concluía que dos tercios de los servicios que la naturaleza brinda al sustento humano se encuentran en claro descenso en todo el Globo. Según estos expertos, la presión sobre las funciones naturales del planeta ha sido de tal magnitud, que ya no existe certeza de que la capacidad de los ecosistemas actuales pueda sostener a las generaciones futuras.

En la actualidad, el 47 por ciento de la superficie de la Tierra está formado por tierras áridas. De ellas depende la subsistencia de 2.000 millones de personas. Son ecosistemas muy frágiles debido a su irregular régimen pluviométrico y que, además, han experimentado fuertes transformaciones para encaminarlas a la producción, lo que ha llevado a la degradación a más de una quinta parte de estas zonas. En buena medida, la pobreza de algunos pueblos situados en estas áreas ha producido una sobreexplotación para conseguir alimentos suficientes, aunque también otro tipo de actividades económicas e industriales han contribuido notablemente al profundo deterioro.

Como consecuencia de la actividad humana, los niveles de pérdida de la diversidad biológica en la Tierra multiplican por más de 100 al ritmo natural de este proceso. Muchos expertos han dado la voz de alarma y consideran que el planeta se encuentra en los inicios de una crisis de extinción.

En cuanto a la situación en España, nuestro país es uno de los de mayor biodiversidad de la actual Unión Europea. Sin embargo, existen demasiadas especies en riesgo.

Padecemos un fuerte proceso de transformación del territorio y de desertificación. El 30 por ciento del suelo nacional está bajo algún tipo de protección; el 25 por ciento pertenece a la Red Natura 2000, pero muchos de estos espacios están siendo acosados y rodeados por procesos de transformación urbanística que rompen los ecosistemas biológicos. Los hábitats son espacios abiertos que han de tener sus corredores, sus comunicaciones con otros. Este problema se da en muchos territorios, en el litoral, en la Comunidad de Madrid, en las grandes áreas denominadas regiones funcionales urbanas, como Coruña, Vigo, el triángulo central asturiano, Bilbao... Esto implica un riesgo grave que disminuye la efectividad.

El Ministerio de Medio Ambiente está preparando una Ley de Protección del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad , que sustituya a la Ley 4/89 y que potencie los mecanismos de protección e integración de hábitats, más que de especies, porque las especies no se protegen si no se protege el espacio donde habitan. La defensa de la naturaleza implica mecanismos activos. No basta una protección pasiva en la que se delimite un territorio en un mapa y se lleve a un boletín oficial, si no hay una acción positiva de regeneración y recuperación de especies. Y eso, tal y como reconocen desde la secretaría general para el Territorio y la Biodiversidad , necesita financiación.

España ha defendido ante la UE , la necesidad de un mayor esfuerzo financiero para la Red Natura 2000. La directiva Hábitat es la única directiva europea con un compromiso cierto de cofinanciación, aunque el Gobierno español considera “manifiestamente insuficientes los recursos que dedica la Unión Europea ” a este capítulo. También se critica desde el Ministerio de Medio Ambiente que esos recursos se hayan incorporado al Fondo Europeo de Desarrollo Rural (FEDER) y que no se haya creado un ámbito específico de financiación de los propios espacios de la Red Natura 2000.

En el Estado español también es necesario afrontar de una manera mucho más enérgica la financiación de estos espacios. El Gobierno está promoviendo una Ley de Desarrollo Rural,enfocanda en paralelo con la de Patrimonio Natural, porque gran parte de la pérdida de ecosistemas está muy ligadasal abandono del medio rural y a la progresión de los procesos de desertificación.

En este contexto, la conferencia de Río de Janeiro de 1992 estableció el Convenio sobre Diversidad Biológica y las bases de la preocupación por la sostenibilidad del desarrollo, y cómo esa diversidad biológica es un patrimonio que los distintos gobiernos tienen que proteger y promover. En aquel foro quedaba establecido que el objetivo de conservar la biodiversidad y de la sostenibilidad del desarrollo están intrínsecamente ligados.

Desde Río, numerosos encuentros internacionales y otras seis rondas de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica –firmado por 188 países, más la Unión Europea , aunque no por los Estados Unidos- no han permitido conseguir muchos avances prácticos y normativos para la preservación de la biodiversidad en el planeta. El anterior encuentro, que tuvo lugar en Bonn (Alemania), suponía un tímido avance, con una serie de acuerdos –siempre voluntarios– que no han permitido en la práctica la adopción de las medidas necesarias por el conjunto de los países. Las presiones de las multinacionales y las reticencias de muchas naciones industrializadas, como Estados Unidos, o Francia, Alemania y Reino Unido, en Europa, condicionan – al igual que ha sucedido con el Protocolo de Kyoto u otras iniciativas similares- los avances de estas reuniones internacionales.

La próxima cita será a finales de este mes, entre los días 20 y 31. La VIII reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica se desarrollará en Curitiba (Brasil). En ella se presentará la segunda edición del informe sobre perspectiva mundial en relación con la diversidad biológica, con la intención de convertirse en una herramienta para la evaluación de la situación actual. En esta reunión en Brasil también se analizarán asuntos relacionados con la diversidad biológica en las zonas costeras, aguas continentales, islas, tierras áridas y actuaciones en el medio agrícola y forestal. Pero el tema estrella será, sin duda, el acceso a los recursos genéticos –fundamentalmente vegetales, de los que se obtienen medicamentos o son utilizados en investigación médico-farmacéutica- y la creación de un régimen de participación en los beneficios.

La posición española defenderá la plena participación de los pueblos indígenas (los que poseen una más rica biodiversidad) en la negociación de un régimen internacional sobre acceso y reparto de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos.

En las zonas pobladas por culturas indígenas no sólo se concentran la mayoría de estos recursos, sino que los conocimientos acerca de su uso también forman parte del acervo de estos pueblos. Sin embargo, hasta ahora, las compañías que aprovechan, tanto los recursos genéticos, como los conocimientos tradicionales, tras producir sus fármacos, los protegen con patentes de las que estas culturas no obtienen ninguna clase de beneficio. Las posiciones en Curitiba estarán muy encontradas. Los países ricos en biodiversidad (casi siempre, económicamente pobres), con Brasil a la cabeza, exigirán normativas internacionales claras y una regulación internacional de estas prácticas. Frente a ellos estarán los intereses de las multinacionales y la posición de países industrializados que, con casi total probabilidad, volverán a reducir la cumbre a un sinfín de declaraciones bien intencionadas, con poca aplicación en la práctica.

Los representantes españoles han mostrado su deseo de que se avance de lo voluntario a lo reglado. Que se apoye la tradición histórica, la cultura indígena, la medicina natural; lo que se ha venido en denominar medicina natural. Y que en la investigación en el campo de la biodiversidad, se reconozcan los avances culturales y los conocimientos indígenas, como elementos a la hora de valorar los nuevos descubrimientos. España se ha ofrecido a ser nexo entre las demandas del mundo en desarrollo y las poblaciones indígenas y la Unión Europea y otros países desarrollados, que es donde existen más reticencias, como Alemania, Francia o Reino Unido.

Ésa es la posición que el Gobierno español defendió en la reunión preparatoria que tuvo lugar en Granada entre el 30 de enero y el 3 de febrero del presente año. La Fundación Biodiversidad , creada por el Ministerio de Medio Ambiente, financió la presencia en el foro de representantes de numerosas culturas indígenas.

 

Antonio Serrano, secretario general para el Terrirorio y la Biodiversidad

 

“O CAMBIAMOS EL MODELO, O ESTE PLANETA NO TIENE FUTURO”

Tiene 55 años, de los que lleva muchos implicado en la batalla por la consecución de un desarrollo sostenible. Militante ecologista. Es ingeniero de Caminos y economista, diplomado en Ordenación del Territorio y catedrático de Urbanística y Ordenación del Territorio por la Universidad Politécnica de Valencia. Presidirá la delegación española en la Octava reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica que se celebrará a fin de mes en Curitiba (Brasil). Reconoce que no se ha avanzado lo suficiente en materia de regulación internacional sobre biodiversidad, aunque considera que estamos en el buen camino.

 

—¿Dónde está la amenaza a la biodiversidad?

—En España, la amenaza viene ligada a la desaparición de formas de vida, de culturas que han mantenido un cierto equilibrio con esa diversidad biológica, y al establecimiento de pautas, de un modelo de ocupación del espacio poco compatible con el objetivo de la preservación. En España, los Parques Nacionales son el mejor referente de espacio más adecuado para la biodiversidad, pero, aún así, sufren agresiones. La principal causa de la muerte de las águilas reales, por ejemplo, son los tendidos eléctricos. Ahí hay una explicación de cuáles son las razones de la pérdida de la biodiversidad. ¿Cuál es la causa de que muchas especies autóctonas de la zona del Ebro desaparezcan? Pues la invasión de especies exógenas. ¿Por qué muchos de nuestros ríos están perdiendo especies piscícolas de toda la vida? Porque los embalses se han hecho sin tener en cuenta criterios de preservación. Ahora que embalses y biodiversidad dependen de la misma secretaría general, estamos intentando hacer un esfuerzo porque este tipo de procesos desaparezcan, pero están ahí.

—¿El modelo de desarrollo económico occidental es incompatible con la biodiversidad?

—Creo que puede ser compatible a través del elemento cultural. La cultura y la valoración del ambiente desde el punto de vista de su correlación con la salud y el bienestar de los ciudadanos. El no tener la necesidad diaria de sobrevivir, te permite poder dedicar recursos y tener conciencia del esfuerzo necesario para preservar la biodiversidad. Desde esa óptica, estamos en las mejores condiciones para iniciar ese proceso de conservación. Es evidente que la cultura y la educación no bastan; son un elemento necesario, pero no suficiente. Debe haber unas administraciones públicas en las sociedades desarrolladas que canalicen ese sentir social y esa necesidad colectiva a través de instrumentos y recursos adecuados para garantizar el mantenimiento de los hábitats, que no se produzcan agresiones al medio, que se desarrollen programas de recuperación de especies amenazadas. Es decir, que haya gestión, inversión y delimitación de espacios en red. Y esto es importante; los espacios no deben considerarse de modo aislado, como se pretende en algunos casos, el nicho protegido que, más bien es, en algunos casos, un parque temático o un elemento de atracción o generación de plusvalías en el entorno.

—¿Existen mecanismos reales de intervención frente a decisiones de otras administraciones que están tomando decisiones que dejan desprotegidas, por ejemplo, las costas?

—Existe una coordinación y convenios de colaboración entre el Estado y algunas comunidades autónomas. Con la primera comunidad autónoma que hizo un plan de ordenación del litoral de una manera inteligente, el POLA, Plan de Ordenación del Litoral Asturiano, se firmó el primer convenio. Es sencillo, se trata de coordinación. En Asturias los 500 metros próximos a la costa no urbanizables, son 500 metros de verdad –los que no estaban urbanizados en su momento-. Con Cantabria también hay un convenio suscrito. Estamos en un proceso de encaje y frenando las dinámicas de transformación del dominio público en el típico paseo marítimo y chiringuitos. Estamos intentando recuperar el dominio público litoral para los ciudadanos y que estos comercios se instalen en el área urbanizada, que para eso debe estar. También emprendemos proyectos de protección de zonas naturales, adquiriendo terrenos que hagan consistente el que tengamos amplios espacios vírgenes. Tratamos de eliminar concesiones históricas que se han dado en litoral –se van a derribar las antenas Liberty-. Se han abierto algunos expedientes de expropiación, como el de El Algarrobico, en Carboneras (Almería), con el objetivo de que desaparezca una agresión de uno de los espacios que tiene características suficientes para ser un parque nacional marítimo terrestre. Adoptamos una postura activa dentro de las muy limitadas competencias que tenemos.

—¿Las competencias del ministerio no le permiten intervenir en el caso murciano?

—El Estado no va a informar positivamente de estas modificaciones que se están produciendo en el litoral murciano a Bruselas. Pensamos que el objetivo que persiguen las decisiones administrativas en Murcia es la urbanización de espacios incluidos en la Red Natura 2000, y que no hay justificación para ello. Puede haber justificación en la modificación de límites cuando se hace para ampliar las zonas protegidas, pero no en sentido contrario.

—¿Y qué pasa con la Ley de Costas?

—Existe esa ley. Tenemos discrepancias claras con actuaciones de otras administraciones; en Murcia tenemos el caso de Puerto Mayor, en Menorca, el dique del puerto de Ciudadela, donde, por aplicación de la Ley de Costas, nos estamos negando a que se haga lo que se pretende hacer. ¿Hasta dónde llegan nuestras competencias? La ley dice que nosotros somos responsables de mantener la integridad del litoral. Y en base a ese objetivo estamos interviniendo. Cuando la concesión no se ajusta a la norma o no se cumplen los condicionantes que la norma establece, intervenimos.

—¿Cuál será la posición española en Curitiba?

—La posición de España es la de la Unión Europea. En el caso de la reunión preparatoria, que tuvo lugar en Granada, en febrero, actuábamos como anfitriones y señalábamos cuál era la postura del Gobierno español y el deseo de este Ejecutivo. En Curitiba ya no somos anfitriones ni es una conferencia preparatoria. Allí, la posición de España es la de la UE. Nos encontramos satisfactoriamente representados. La posición de la Unión satisface las pretensiones españolas de ir avanzando hacia una regulación.

—¿Cuáles serán las líneas maestras?

—Apoyar, con las recomendaciones que se hicieron en Granada, que lo acordado en Bonn fuera un punto de partida sobre el que no se diera marcha atrás. Que se avance en el establecimiento de las áreas, los tiempos y los modos en que se vayan regulando las relaciones entre la naturaleza y el mundo empresarial. Es todavía un poco vago, porque no se señalan plazos, pero es un avance, un reconocimiento importante que se piense que éste es el camino a seguir. A nivel internacional, estos pasos se dan muy despacito, pero lo importante es que no haya marchas atrás. En la medida en que sigamos avanzando en la línea correcta, es como la modificación del modelo; el desarrollo sostenible es una utopía, pero lo que debemos conseguir es que vayamos aumentando la sostenibilidad del desarrollo.

—¿Qué es la Cuenta Atrás 2010?

—Es un proceso voluntario, aunque muy ambicioso; muy difícil de conseguir. Primero debemos saber qué está sucediendo con las especies. Carecemos de indicadores exactos, no sólo en España, aunque estamos trabajando para conseguirlos, y esa será una herramienta muy útil. La biodiversidad en España es de las más ricas, y está ligada al tipo de territorio. Tenemos un 38 por ciento de superficie cultivada, un 23 por ciento de bosques –los bosques tienen una biodiversidad mucho mayor-, un 21 por ciento de pastos, con una biodiversidad específica importante, un nueve por ciento de superficie transformada.

—¿Cuales son los objetivos máximos de esta cuenta atrás?

—Conseguir frenar la pérdida de biodiversidad e, incluso, procesos de recuperación en especies más representativas.

—¿Qué papel juega la Fundación Biodiversidad ?

—Tiene un objetivo principal, de índole social. La Fundación Biodiversidad debe ser un elemento fundamental en la generación de cultura, información, formación y difusión. La Fundación distribuye ayudas en base al Fondo Social Europeo a numerosas entidades y organizaciones, como Cámaras de comercio, agrupaciones empresariales y sindicales, universidades, ONG. Esta semana se han distribuido así más de 25 millones de euros, dirigidos, casi en su totalidad, al capítulo de la formación, en menor medida a la investigación, y en menor aún a la investigación. Nos preocupa que las pequeñas y medianas empresas (pymes) tengan un comportamiento ejemplar desde el punto de vista ambiental, y que la gente que trabaja en ellas y los nuevos profesionales que se forman en las universidades, tengan un conocimiento exhaustivo de los riesgos ambientales y de las buenas prácticas en gestión ambiental. Queremos ayudar a las pymes en la inversión, para que los conocimientos que adquieran los puedan llevar a la práctica. Subvencionamos inversiones para disminuir los residuos, para evitar vertidos contaminantes, en procesos de reciclaje y en el ciclo de la salud.

—Cómo ve Antonio Serrano el futuro?

—O cambiamos el modelo, o este planeta no tiene futuro.

 

CON LA ESPERANZA EN CURITIBA 

La VIII reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre Diversidad Biológica se desarrollará en la brasileña ciudad de Curitiba entre los próximos días 20 y 31 de marzo. Los 188 países firmantes y la Unión Europea acudirán a las sesiones para hacer un seguimiento de la evolución en la situación desde que se firmase el convenio en el verano de 1992.

No resultará fácil que este encuentro tenga como consecuencias unas regulaciones y normativas internacionales sobre la delicada cuestión de la pérdida alarmante de la biodiversidad en el planeta. Los acuerdos auspiciados por Naciones Unidas deben adoptarse por unanimidad, y ésta se antoja casi imposible por las distancias que separan a los intereses de los países en desarrollo de los industrializados. Brasil, anfitriona del foro, incidirá con fuerza –como ya ha anunciado- en la necesidad de una legislación internacional, pero es poco probable que arranque un compromiso de muchas de las naciones del denominado Primer Mundo, condicionadas por los intereses de sus grandes empresas.

Organizativamente, el encuentro presenta algunas novedades. Habrá una semana preparativa y después llegará el denominado tramo ministerial, en el que los debates se darán en cuatro mesas y, posteriormente, sus conclusiones serán llevadas a plenario. Cada mesa será copresidida por dos ministros, uno de un país en desarrollo, y otro de uno industrializado. Con toda probabilidad, España ocupará una de esas copresidencias.

Además de los debates sobre políticas agrícolas y forestales, las actuaciones sobre tierras áridas –2006 ha sido declarado “año internacional por los Desiertos y la Desertización ” por Naciones Unidas-, biodiversidad en islas, zonas costeras, aguas internacionales y una iniciativa global sobre taxonomía, dos serán los temas estrella del encuentro: los recursos genéticos y la Cuenta Atrás 2010.

La delegación española defenderá la participación de los pueblos indígenas en el proceso de decisiones acerca de la explotación de los recursos genéticos –que, mayoritariamente se encuentran en sus territorios-, así como su derecho a la percepción de beneficios generados con su comercialización. Lo que está en cuestión, no es sólo la propiedad material de estos recursos ubicados en su territorio, sino, también la utilización de los conocimientos que estas culturas ya tenían acerca del uso de estos elementos, y que sirven de guía a las industrias químicas y farmacéuticas para la elaboración de sus preparados y medicamentos que, posteriormente quedan blindados mediante patentes internacionales que sólo producen réditos a estas empresas.

Tal vez sea en este campo en el que existen más posibilidades de promover una regulación internacional sobre las “buenas prácticas”, puesto que la presión para ello es mucho mayor, y no proviene en exclusiva de los países en desarrollo, sino que otras naciones como España (aunque asumirá la posición conjunta de la Unión Europea ), ven con buenos ojos el desarrollo de una normativa en este campo. La Fundación Biodiversidad , dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, facilitó en febrero la asistencia de representantes al Foro Indígena en Granada –como parte de la conferencia preparatoria de la VIII reunión-, y financiará la presencia de algunos delegados indígenas en Curitiba. 

En el horizonte de 2010

El otro gran asunto a abordar en Curitiba, la Cuenta Atrás 2010, también ocupará una parte destacada del encuentro. En la Cumbre Mundial sobre Desarrollo sostenible que tuvo lugar en Johannesburgo (Sudáfrica) en septiembre de 2002, los países participantes acordaron alcanzar para el año 2010 “una reducción significativa del índice de pérdida de diversidad biológica a los niveles mundial, regional y nacional, como una contribución al alivio de la pobreza y para el beneficio de toda la vida en la Tierra ”.

Para ello, se proponía la adopción de una serie de medidas, aunque, una vez más, sin una herramienta normativa que facilitase su aplicación. Entre las propuestas destacan la reducción del sobrepastoreo en ecosistemas delicados, la reducción de los contaminantes por la agricultura intensiva, disminuir la conversión de territorios para la agricultura, disminuir los asentamientos urbanos en ecosistemas de pastizales y sabanas, avanzar en el control de especies exógenas que invaden otros ecosistemas, promover la creación de instituciones que alivien la pobreza y fomenten que los medios de vida sostenibles para zonas pobres sean efectivos y, finalmente, habilitar los recursos financieros y técnicos necesarios, especialmente para los países en desarrollo, con la finalidad de alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio y frenar la pérdida de diversidad biológica en 2010.

Sin la regulación internacional necesaria, y sin la aplicación de un método ni la posibilidad de contar con la financiación necesaria, la mayoría de los participantes en la próxima reunión de Curitiba son conscientes de las enormes dificultades que existen para el cumplimiento de los objetivos de la Cuenta Atrás 2010. 

UNA OPORTUNIDAD PARA NUESTRA BIODIVERSIDAD

  Por María Artola González*  

A pesar de que dependemos de la biodiversidad, ésta se encuentra amenazada tanto en España como en el resto del mundo. El intento de paliar esta pérdida, realizado en 1992 con el establecimiento del Convenio sobre Diversidad Biológica, durante la Cumbre de Río, no está dando el suficiente fruto. En España, sin ir más lejos, el 24% de los vertebrados españoles presenta algún grado de amenaza. En cuanto a los mamíferos el lince y el oso pardo se encuentran en peligro crítico de extinción según la clasificación de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Entre las aves, el águila imperial ibérica se encuentra en peligro crítico.

Desde la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, tenemos el reto de proteger la naturaleza, y en este sentido, apoyamos las iniciativas desarrolladas por aquellas entidades que compartan este mismo fin. Por ejemplo, estamos iniciando un programa de conservación del urogallo cantábrico en cooperación con la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza y el Grupo de Trabajo de la especie del Ministerio de Medio Ambiente. Además, hemos colaborado con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena) en la conservación del lince ibérico en Sierra Morena y con la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) para mejorar la calidad del hábitat del Águila Imperial Ibérica en el Campo de Montiel.

También venimos trabajando con la Fundación Oso Pardo en la conservación de esta especie a través de patrullas de vigilancia que evitan las muertes directa o indirectamente causadas por el hombre. Asimismo, participamos junto con el ayuntamiento de Puebla de Sanabria en una iniciativa que impulsa la construcción de un Centro Temático sobre el lobo en esa población.

No olvidamos tampoco la biodiversidad marina. Actualmente colaboramos en dos proyectos de conservación de tortuga boba con la organización Oceana y WWF/Adena, en los cuales se buscan  las zonas prioritarias para la especie en el Mediterráneo a través de un programa de marcaje por satélite y un modelo de anzuelo menos perjudicial en caso de captura accidental, respectivamente. Y estamos financiando un proyecto de CBD-Habitat para implicar activamente a los pescadores españoles en Mauritania en la conservación de la foca monje.

Igualmente, la Fundación Biodiversidad se involucra en aquellas iniciativas, tanto nacionales como internacionales, cuyo objetivo sea detener la pérdida de biodiversidad. Es el caso de la Cuanta Atrás 2010 que España respalda y la Fundación apoya.

Además, la Fundación Biodiversidad asistió y patrocinó la participación en la misma de grupos de indígenas a la IV reunión del Convenio de Naciones Unidas sobre Biodiversidad celebrada el pasado mes de enero en Granada en la que se aprobó un documento que subraya la contribución fundamental de las comunidades indígenas y locales para frenar la pérdida de biodiversidad antes de 2010.

La próxima celebración en Curitiba, Brasil, de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Diversidad Biológica, del 20 al 31 de marzo, es una nueva oportunidad para lograr entre todos que la conservación de la biodiversidad se consolide como una apuesta de los países, de las organizaciones no gubernamentales, de los agentes sociales y de los ciudadanos. Ojalá que las decisiones que allí se acuerden representen una verdadera oportunidad para preservar la riqueza biológica del planeta.

*Directora General de la Fundación Biodiversidad

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