Hemeroteca Esta semana
Nº 687
20/3/2006
E

La reconsideración alemana del federalismo

Por José María Benegas

Las medidas que ha propuesto la coalición de gobierno en Alemania sobre el funcionamiento del Estado federal merecen para su análisis un espacio bastante más amplio que estos apuntes. Sin embargo, no quiero dejar de reseñar algunas cuestiones por su relevancia y significación. La reivindicación de un Senado que sea una verdadera Cámara territorial parece que cuenta en España con un amplio respaldo, al menos en cuanto a la idea general se refiere. Pues bien, en Alemania comienzan a recorrer el camino contrario: disminuir las competencias legislativas del Senado (Bundesrat), para evitar el bloqueo de las leyes. Se trata de reducir de un 60% al 30% las leyes que requieren la aprobación de la segunda Cámara. Parece al menos significativo. Otras medidas vienen impuestas por el sentido común y la necesidad de un Estado eficaz. Son cuestiones sobre las que también deberíamos reflexionar en España cuando se abra, en un próximo futuro, el proceso recentralizador después de la actual etapa. Por ejemplo, se trata de recuperar competencias de Medio Ambiente para el Estado elaborando un código federal con capacidad de ejecución y sanción en caso de transgresión. Parece obvio que si son los Estados los responsables del cumplimiento de los grandes acuerdos internacionales y regionales en esta materia (por ejemplo, Kioto o las Directivas europeas), tengan éstos competencias suficientes para afrontar estas obligaciones que cada vez serán más drásticas.

Se proponen, así mismo, recuperar competencias para el Estado en elación con la Unión Europea. Según lo que se conoce de la propuesta os Estados federales sólo podrán es:ar representados en la Unión Europea para cuestiones relacionadas con a educación, la cultura y la regulazión radiofónica.

No se han atrevido, sin embargo, a abordar las cuestiones referidas a a financiación, cuestión cada vez -más polémica y controvertida sobre la que en la actualidad no se vis-umbra la posibilidad de un acuerdo razonable en Alemania.

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Desde mayo de 1968 no se producían en Francia movilizaciones estudiantiles con la amplitud que ha generado la protesta generalizada contra la ley del primer contrato para jóvenes menores de veintiséis años. Esta reforma plantea la posibilidad de contratar, en el marco de la edad referida, por dos años durante los cuales el joven puede ser despedido sin necesidad de justificar la rescisión unilateral del contrato. Independientemente de la dudosa eficacia de reformas de esta naturaleza para combatir el desempleo juvenil, estamos ante un problema de dignidad de la persona y de máxima deshumanización de la relación laboral. Poder despedir a un trabajador sin ningún tipo de explicación entra dentro del ámbito de lo despótico. No se trata ya de exigir una indemnización, sirio de saber por qué se prescinde del trabajo que una persona está realizando. Esta es una de las manifestaciones más inhumanas del capitalismo salvaje y hacen bien los jóvenes franceses en combatirla. No se quedan a la zaga los alemanes. En la letra pequeña del nuevo contrato social se plantea la obligación para los trabajadores que están en el desempleo de aceptar cualquier trabajo que se les ofrezca al precio de un euro la hora de trabajo. Vamos mejorando.

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El cincuenta aniversario de la muerte de Pío Baroja (30 de octubre de 1956) está transcurriendo en el País Vasco sin gran relevancia como consecuencia del escaso interés del nacionalismo vasco por recordar su figura. Se cumple este año también el centenario del nacimiento de José de Arteche, uno de los mejores escritores vascos del siglo XX, según Gregorio Marañón, ignorado y proscrito también por el nacionalismo vasco. Arteche es autor de dos grandes obras sobre la guerra y la posguerra redactadas en forma de diario: El abrazo de los muertos y Diario de un vasco en la posguerra, que la Sociedad Bascongada de Amigos del País se propone reeditar con motivo del centenario de su nacimiento. Arteche cultivó con exquisitez y verdad histórica el género de la biografía: Ignacio de Loyola, Francisco de Javier, Elcano, Urdaneta, Lope de Aguirre, Legazpi, Saint-Cyran, Lavigerie, son buenas muestras de su calidad literaria. Es tiempo de recuperación de un escritor como fue José de Arteche. Debemos romper definitivamente el manto de silencio que algunos han querido tender sobre su singular personalidad.

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