Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 687
20/3/2006

Presidente de algunos empresarios

  Parece que José María Cuevas, tras veinte años de presidir la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, y siete mandatos sucesivos en la misma, puede permitirse decir lo que piensa, por encima de lo políticamente correcto y de las conveniencias de la organización que preside. Bien sea por edad, setenta años, o por el carácter aparentemente vitalicio de su mandato, ha conseguido la plena libertad de expresión, que administra sin complejos; es un privilegio envidiable para él y una suerte para la ciudadanía, que puede informarse del pensamiento del dirigente y del sentir de la patronal sin necesidad de traducir o leer entre líneas. En alguna ocasión he celebrado las indiscreciones de ciertos políticos, alguno reincidente, ante los micrófonos abiertos porque ello nos permite conocer lo que verdaderamente se cuece en las instituciones más allá del lenguaje convencional destinado a encubrirlo.

José María Cuevas, el más veterano de nuestros políticos tras la retirada de Felipe González y Jordi Pujol y el retranqueo de Manuel Fraga, se permite en el ejercicio de su cargo una sinceridad de la que sus colegas no disfrutan hasta el retiro. La CEOE es ciertamente el partido de los patronos pero, a más a más, como dicen los catalanes, su presidente tiene madera de político y actúa como muñidor y, en su caso, financiador, naturalmente siempre en la más estricta derecha. Le negó el pan y la sal a Suárez y cuando González llegó al poder trató de desbancarle por todos los medios a su alcance: forzó la dimisión de Fraga como presidente del PP que no superaba determinado techo y a Aznar, primero le apoyó, aunque con dudas sobre su carisma, y después cuadrándose en primer tiempo del saludo militar. Contra  Zapatero ha arrancado fuerte quizás porque no se fíe de que Rajoy pueda abatirlo.

Gracias a su desparpajo nos llega una imagen nítida de cómo respira una parte de la clase empresarial. Su última intervención ha sido gloriosa: no ha ahorrado descalificaciones a la política de Zapatero tanto respecto a Cataluña y el País Vasco como en lo que se refiere a la igualdad de trato laboral a la mujer. Sus declaraciones  sobre la OPA de Gas Natural, integrada en la CEOE , y el empresariado catalán, a los que también representa, son de antología: “Es una OPA a la catalana, por el bajo precio y por contar con el Boletín Oficial del Estado”; y sus críticas a la política antiterrorista del Gobierno y a una parte del empresariado vasco, también integrada en la CEOE , han superado los límites de la naturaleza de su representación aunque no de su libertad de expresión, por supuesto. En un comentario que publiqué en el diario digital Elplural.com del pasado jueves expresé mis temores de que se convierta con sus agresivas declaraciones y sus aclaraciones sarcásticas en el presidente de la COERE , la Confederación de Organizaciones Empresariales del Resto de España, un nuevo país que algunos se empeñan en fundar borrando del mapa a Cataluña y al País Vasco.

Las manifestaciones de Cuevas fueron hechas el pasado día 9 y la patronal catalana integrada en la CEOE, Foment del Treball Nacional, esperó hasta el día 15 una rectificación; al no recibirla decidió no participar en la junta directiva de la CEOE que celebró en su sede madrileña de la calle Diego de León, el pasado miércoles. Las explicaciones que había ofrecido Don José María antes de la junta parecían destinadas a remachar el clavo con recochineo. Resulta que se había expresado como lo hizo como pequeño accionista de Endesa y no como presidente de la patronal. Podía haberse manifestado también como socio de honor del Hogar Palentino o como suscriptor de La Razón pero no convocó su rueda de prensa en semejante condición ni lo hizo notar al formular sus juicios.

Joan Rosell, que renunció a su candidatura en las pasadas elecciones de la patronal española ante la constatación de la cruzada anticatalana capitalizada por su presidente vitalicio, comprobó que se había quedado corto en sus apreciaciones cuando escuchó las descalificaciones de Cuevas. La cúpula de Foment y la de la patronal vasca Confebask remitieron sendos comunicados pidiendo una rectificación; Cuevas matizó sus palabras ante esta última sin dejar de distinguir entre los empresarios que pagan el chantaje de ETA y quienes son perseguidos por no hacerlo; las disculpas ante Foment fueron lo menos que se da en disculpas, pero Rosell las ha aceptado, por el momento, a la espera del proximo conflicto. Al menos los catalanes saben perfectamente cuál es la verdadera opinión del presidente de algunos empresarios. Transparencia informativa ante todo.

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