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El PP y la lucha antiterrorista
por Juan Antonio Barrio
Si hay un tema en donde el Partido Popular ha ido "más allá" en su escalada contra el Gobierno es precisa
mente éste. Precisamente donde más necesario es el consenso; donde más lógico parece ser el tener una política conjunta. Un tema de estado; es decir, relativamente fuera de la dialéctica Gobierno/Oposición. Es verdad que hay precedentes: nada más llegar a la presidencia del PP, Aznar hizo una ronda con los ministros socialistas y anunció el comienzo de una nueva etapa de oposición en todos los temas. Algún ministro le dijo, "bueno, excepto en el terrorismo", a lo que Aznar replicó "he dicho en todos los temas".
Luego, con Aznar en el Gobierno desde 1996, la posición del PSOE fue de apoyo a la política del ejecutivo y hubo contrastes importantes en una primera fase con respecto a la posición actual del PP. Por ejemplo, cuando Ricardo Martín Fluxa señalaba el 27 de noviembre de 1997 "El proceso será largo. No podrá haber nunca vencedores ni vencidos" "La palabra rendición total es profundamente ajena a lo que puede suponer la posición del Gobierno (del PP) en torno a ETA". Y el propio Aznar apoyó los contactos con ETA a finales de 1998 después de que ésta aprobara una tregua en septiembre de ese año y se realizasen excarcelaciones de presos –más de ciento cincuenta– algunos con situaciones similares a las ahora cuestionadas. Y hubo acercamiento de presos a Euskadi. El PSOE lo apoyó todo y cuando ETA rompió la tregua en noviembre de 1999 y vino después el segundo mandato de Aznar, se aprobó una ley de partidos sobre la que algunos manifestamos más deun reparo en el Comité Federal. Pero el PSOE decidió, con reparos o sin ellos que primaba la posición de apoyar al Gobierno de turno en función del pacto antiterrorista. Justo lo contrario de lo que ahora hace el PR ¿Qué es lo que ha cambiado? Lo fundamental, probablemente, es que el PP no está en el Gobierno y claro, para algunos eso ya suscita bastante "alarma social" en sí mismo. O dicho en otras palabras, entonces la situación era distinta porque "España no se rompía" y ahora sí. Osea, la ley del embudo. Y claro, no se puede tolerar si se producen excarcelaciones: no son como las de antes, son –contra toda evidencia– un pacto previo con ETA.
Poco importa que en uno de los escasos casos de reincidencia asesina, uno de los excarcelados en la época de Acebes como ministro, asesinara al concejal socialista de Orio, Juan Priede. Son tan olvidadizos que este crimen no cuenta para ellos: según Arias Cañete "ETA había dejado de matar ya con el Partido Popular porque estaba acorralada". El caso es difamar, y si hay una resolución parlamentaria donde lo único que se afirma es que si ETA deja las armas, el Gobierno podrá solicitar permiso al Parlamento para un diálogo, entonces se trata de una rendición a ETA. La verdad no importa. Si ETA dice que hay contactos hay que creerles; si desmiente que tenga algo que ver con el 11-M el que se lo crea es un miserable. Todo vale. Suponen que si el proyecto socialista no descarrila no van a ganar las elecciones y por lo tanto hay que intentarlo todo para que descarrile. ¿Todo? -Sí claro, todo- respondería Aznar.
Juan Antonio Barrio |