|
Matthias Platzeck, nuevo presidente del Partido
Socialista Alemán
MI DESAFÍO ES LOGRAR
QUE LO SOCIAL
Y LO ECONÓMICO
AVANCEN UNIDOS"
"Izquierda significa para mí algo que tiene que ver con la apertura hacia el mundo",
comenta Matthias Platzeck, nuevo presidente del Partido Socialista Alemán.
Y añade: "El desafío de la globalización bajo la influencia del desarrollo
democrático sólo se superará si los socialistas renovamos el modelo social
europeo y nuestro estilo de vida". Hijo de un médico y de una asistente técnica
sanitaria, nació en la Alemania del Este, en Potsdam, en 1953, ciudad
de la que llegaría a ser alcalde con el 63,5 por ciento de los votos en 1998,
tres después de ingresar en el Partido Socialista Alemán. Desde 2002 preside
el Departamento de Brandenburgo. En un encuentro con los medios
de comunicación extranjeros, EL SIGLO conversó con el líder socialista
sobre el presente y el futuro del socialismo.
Por Juana Vera (Berlín)
En la mayor parte de los países de Europa las reformas laborales y sociales avanzan. ¿Hacia dónde se dirige el socialismo del siglo
XXI en este contexto?
—No hay más socialismo real en Europa y esto es muy malo. No hay más futuro para este socialismo ni para el que se llevó a cabo durante el siglo XX. Entendí esto en los años 90. Hoy el denominado socialismo real no puede hacer frente a la globalización. Sin embargo, en el contexto del conflicto Este-Oeste uno tiene que decir que lo social puede ser parte del proyecto político. En este sentido, pienso que los principios socialdemócratas tienen que implantarse en Europa y en el mundo. Recientemente, he hablado de ello con Tony Blair y con mi colega francés. Los tres pensamos que lo social y lo económico han de avanzar unidos. Éste es el reto por el que hay que luchar y mi desafío personal.
Sin embargo se habla ya de la caída de la alta cultura europea.
Sí, y no quiero que esto suceda, pero para ello soy consciente de que tenemos que trabajar de otra manera. Es decir, todos juntos. Todos los partidos socialistas.
—Es usted muy optimista.
—Siempre he sido un hombre alegre, también en mis tiempos del Este. Hay que ir hacia adelante. Se dice que la vieja Europa, con su sistema social, tiene que mirar hacia China y hacia otros países emergentes, y ya lo hace. Pero pienso, también, que Europa es una variante posible para este siglo.
—¿Qué papel jugará el Partido Socialista Alemán en este sentido?
—Los alemanes tenemos que concentrarnos otra vez y con mayor intensidad en el pensamiento europeo, con el fin de mantenerlo en una buena posición. Pienso, porotro lado, que el desafío de la globalización bajo la influencia del desarrollo democrático sólo se podrá superar si los socialistas conseguimos renovar el modelo social europeo y nuestro estilo de vida. Creo, además, que esto sólo se puede alcanzar entre todos. Es decir, en la Unión Europea, en el espacio europeo y no con la lucha entre unos y otros. Los desafíos son globales y debemos unir-mos.
—En la actualidad hay distintas prácticas del socialismo en Europa. La escandinava, la francesa, la española, la inglesa, la alemana, etcétera. En estas circunstancias, la unión que usted propone no parece fácil.
—Miro a los ejemplos de socialismo que pueden ser interesantes para Alemania y para el mundo, y veo el escandinavo, el finlandés, el francés... Y cuando enfrento distintos ejemplos de socialismo observo que Alemania se halla cerca de Escandinavia porque los dirigentes de ambos países intentan que la dinámica social avance unida a la económica. Sin embargo, el papel de la mujer en la sociedad alemana está todavía lejos del de la mujer escandinava. En Alemania la mujer sigue ganando, en término medio, menos que el hombre. Si contemplo el ejemplo finlandés, me fascina cómo han logrado, con la experiencia Nokia y en un pequeño período de tiempo, aunar las inversiones estatal, privada y social. Cada país adapta el pensamiento socialista a sus necesidades sociales. Lo que trato de decir es que no hay modelos socialistas, hay socialismo, hay pensamiento socialista en Europa. Para trabajar juntos en el espacio europeo es necesario partir de realidades socialistas diferentes, no de modelos diferentes.
—¿Cómo y cuándo se va a iniciar este trabajo?
—En los próximos meses queremos construir y lanzar el concepto de socialdemocracia para el futuro de Europa.
—¿Qué influencia puede ejercer el socialismo en el denominado choque de civilizaciones?
—El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania ha alertado, recientemente, sobre la posible militarización de los pensamientos en el denominado choque de civilizaciones. Me uno a él en este sentido y pienso que sólo la razón y el diálogo pueden evitar esta militarización. Por ejemplo, tengo la esperanza de que el compromiso ruso sobre el programa atómico de Irán siga una dirección basada en la razón. Por otro lado, respecto a las recientes elecciones en Palestina, pienso que Ha-mas es el primer y verdadero gobierno democrático de los últimos años. La falsa reacción de Europa sería recortar las ayudas al desarrollo en la región. No apoyo la idea de borrar del mapa a Israel, pero hay que tener en cuenta que en Palestina el 70 por ciento de la juventud está en paro. En base a esto, no debe sorprendernos lo que suceda. Pienso que si las personas de esta región tienen perspectivas, también las tendrán sus gobiernos.
—Bajo el gobierno de Gerhard Schroder había cinco millones de parados, el doble en el Este que en el Oeste. La cifra apenas ha cambiado tras cien días de gobierno del nuevo Ejecutivo. Por otro lado, respecto a la situación económica en la ex Alemania del Este, la canciller Angela Merkel ha exigido "menos ideología y más pragmatismo". ¿Cuál es su alternativa a esta propuesta?
—No soy ningún soñador. En nuestro sistema de educación hemos hablado de un país muy bonito, donde nadie queda fuera del sistema de educación y del sistema social. Hoy esto no es así y ya hemos comenzado a cambiarlo. Conozco el Este. Yo era del Este, estoy en el Este y sigo siendo del Este. Pienso que se debe implantar y comunicar en toda Alemania la idea de que cuando en el Este el desarrollo personal noes posible, cuando el desarrollo social r es posible, se creará un lastre en el Oeste que le impedirá crecer. Este es nuestro de ber y debemos avanzar en este sentido e los próximos años. Por otro lado, nunca he pensado ni creído que el crecimiento al( mán tenía que ir siempre hacia arriba. Ho la situación en Alemania no es la de los añc cincuenta, sesenta o setenta, es otra, per no es mala.
—El 25 por ciento de los votantes de la Alemania del Este, que otorgaron su voto nuevo Partido de Izquierdas de Oskar La fontaine, no piensa lo mismo.
—Si miramos hacia la campaña electoral, en concreto al discurso de Oskar La fontaine, hallamos una tendencia protec cionista. Yo entiendo la izquierda de otro modo. Para mí la izquierda significa algo que tiene que ver con la apertura hacia e mundo, con preguntas que se responder con soluciones que miran adelante, no cor soluciones de los años setenta y sesenta.
Por otro lado, no siento al PDS, que es el 90 por ciento del Partido de Izquierdas, como algo nuevo.
—Según los indicios sociales el Partido Socialista Alemán, SPD, parece salir perdiendo con el Gobierno de coalición mientras que la Unión Demócrata Cristiana, CDU, se lleva la mejor parte con las reformas llevadas a cabo, en su mayoría, en los ministerios socialistas y con una canciller muy resuelta en la política exterior.
—En términos electorales es cierto que los socialistas se benefician menos de las reformas que están llevando a cabo sus ministerios, por ejemplo el Ministerio de Trabajo. Esto sucede porque hay miembros de la
Unión Demócrata Cristiana, CDU, que no asumen las consecuencias de las reform con la claridad necesaria. Simplemente esconden o dicen "que ellos no tiene nada que ver con eso". Así mismo, la canciller vi ja y prodiga una imagen positiva, lo que g nera puntos para la CDU. Ante estas situ ciones, los socialistas tratamos de control los nervios. Podríamos decir que la coalición no funciona y algunos piensan así. Pero fui ciona. Como presidente del Partido Socialista pienso que hay un trabajo excelente e esta coalición. Y lo diremos en la batalla electoral de 2009.
—¿Irán a esta batalla con los mismos mer sajes de libertad, solidaridad y justicia qu la Unión Demócrata Cristiana, CDU?
—Perdimos las pasadas elecciones a cau sa de la reforma laboral iniciada en la pasa da legislatura. Pero Alemania necesitaba necesita estas reformas y no tengo miedo do que nuestras propuestas electorales se con fundan con las de la oposición. Estoy segu ro de que los programas neoliberales del Par tido Libre de Alemania, FDP, y de la Uniór Demócrata Cristiana, CDU, causarán pro blemas a estos partidos en los próximos años Mientras tanto, los socialistas mantendremos nuestros lemas de libertad, solidaridad y jus ticia. Pero éstos proceden de lugares distin tos a los de la CDU. Por otro lado, el con texto social en el que se encuentra Alema nia refleja la difícil situación a la que se en frentan los socialistas. Hemos iniciado la reformas laboral y del sistema de pensiones y acabamos de ponernos a trabajar en la de sistema de salud.
—Y mientras el pueblo se aprieta el cinturón, Gerhard Schröder ocupa un alto car go en el consorcio rusoalemán para la cons trucción del gasoducto del Mar Báltico, algo muy critidado. ¿Le parece ética la actitud del ex canciller socialista?
- No estoy en contra de que un diputado que procede del ámbito económico vuelva al mismo cuando acaba su mandato. Pien so que hay una gran transparencia en este sentido.
—¿Cómo es su relación con el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero?
Estaba casualmente en el sur de España, cuando ganó las elecciones y nos alegramo juntos. Por ello, espero con ilusión nuestro próximo encuentro.
|