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Nº 684 - 26/2/2006

Pasqual Maragall se refugia en Carod-Rovira y se aleja de Zapatero

LA EXTRAÑA PAREJA

Maragall está cada día más lejos de Zapatero. Atrás quedaron los tiempos de apoyos y complicidades. Ahora, tras el pacta entre el presidente del Gobierno y Artur Mas sobre el Estatuto, el líder catalán "se entiende más", según constatan con pesar en el PSC, con Carod-Rovira y ERC. Es el president quien, casi en solitario desde el socialismo catalán, reclama cesiones a los republicanos para que puedan apoyar el Estatuto. ¿Se trata sólo de un movimiento estratégico temporal ? No parece. La nueva situación, según la perciben quienes la viven de cerca, es de largo alcance, y apuntan un dato hasta ahora desconocido: Zapatero no sólo no invitó a Maragall a que le acompañara a su reciente cita con los empresarios catalanes, sino que se la ocultó deliberadamente. El PSC, por su parte, asiste al desencuentro entre los dos presidentes con un claro favorito. Tal como el siempre expresivo Miguel lceta, vicesecretario general del PSC y ponente del Estatuto en Cataluña y Madrid, dijo en una de las reuniones negociadoras refiriéndose a las decisiones que toma su partido: "In dubio, pro PSOE".


Por Inmaculada Sánchez

En caso de duda se toma la decisión más favorable al reo". Este es el sentido de la máxima procesal "in dubio, pro reo" que tan ocurrente utilizó el número dos del PSC. Ice-ta pretendía, citando al PSOE, aclarar, al que pudiera dudarlo, quién era, de entre todos los protagonistas de la negociación estatutaria, el que estaba más cerca su partido. Incluído Maragall.

Algunos de los que escucharon la frase no necesitaban aclaración alguna. Quienes conocían los detalles de las últimas visitas del presidente Zapatero a Barcelona tenían ya datos contundentes de que los socialistas catalanes, con el ministro Montilla a la cabeza, saben del desencuentro Maragall-Moncloa y tienen claro, "en caso de duda", de qué lado prefieren estar.

Zapatero, según fuentes de absoluta solvencia, ya había mantenido un encuentro confidencial con empresarios catalanes, sin contar con el President Maragall, antes de la conocida comida en casa del presidente de la Caixa, Ricardo Fornesa, del pasado 5 de febrero. Pero aún hay más. Cuando, acabada la reunión del Consejo Nacional del PSCa la que había asistido Zapatero, éste se disponía a acudir con Montilla a la secreta comida en casa de Fornesa, Maragall, ajeno a la cita, le propuso al presidente "tomar algo" juntos. Su respuesta fue que no podía, que tenía un "compromiso privado".

Un testigo de estos acontecimientos añade además que los empresarios que compartieron alguno de los dos encuentros citados salieron de ellos con una fundada impresión: Zapatero está firme en su pacto con CiU y todo lo demás podría ser sacrificable, incluído ERC y el Tripartito.

No es extraño, pues, que Maragall y su entorno más cercano estén visiblemente molestos con Moncloa. Tras la manifestación de hace un par de sábados en Barcelona bajo el lema "Somos una nación", apoyada expresamente por ERC y a la que acudieron cerca de 100.000 personas, el presidente de la Generalitat, lejos de distanciarse de unaconvocatoria que no secundaba su partido, ha dicho en los últimos días que demostraba "la existencia del deseo de más autonomía para Cataluña", y que "hay un sector de la población" que opina que debe mantenerse "lo fundamental" del Estatuto aprobado por el Parlamento catalán.

Era la primera vez que, públicamente, Maragall se manifestaba en contra de los recortes al texto estatutario pactados por Zapatero y Mas aunque ya lo había dejado claro en algunas reuniones internas del Govern.

El President hacía estas declaraciones desde Nueva York, donde estuvo de viaje oficial sabemos que sí lo hay en un triángulo con el que habría que intentar convencer a Esquerra".

Los tres vértices de ese polígono negociable son, según la misma fuente: infraestructuras, en cuanto a gestión de puertos y aeropuertos, en los que podría mejorar su participación la Generalitat, determinadas competencias transferidas, que podrían ver ampliado su listado, y el compromiso estatal de inversión en Cataluña, que podría explicitarse con mayor detalle y obligación en el texto estatutario.

"Ahí es donde está el recorrido que podemos hacer con Esquerra, si ellos quieren. De lo demás no se toca nada", concluye tajante el citado dirigente del PSC confirmando que la inicial incomodidad de su partido con Moncloa por haber concedido "la foto" del Estatuto a Mas, está superada y ahora, durante las negociaciones en la ponencia del Congreso, reman en el mismo sentido que el Gobierno y el PSOE.

Otro parlamentario del PSC añade un dato más para confirmar su disposición actual: "La financiación pactada por Zapatero y Mas es calcada a la primera propuesta del PSC que elaboró Antoni Castells, ¿cómo no vamos a defenderla?".

Este detalle, apenas conocido por quienes vivieron paso por paso la larga gestación del que éste hubo de renunciar a ser 'conseller en cap'. la pasada semana, pero el Atlántico no le impidió contestar, al día siguiente, a otras afirmaciones de Zapatero en la sesión de control al Gobierno. Si el jefe del Ejecutivo respondía en el Senado, a una pregunta de ERC, que consideraba "absolutamente imprescindible" el respaldo del PSC y CiU al Estatuto, Maragall afirmaba horas después que "Esquerra es necesaria y, además, conveniente", después de considerar que el Gobierno central "debería aceptar" algunas de las pretensiones de los republicanos.

Esta decidida beligerancia del presidente catalán en favor de ERC llama aún más la atención vista la actitud del PSC. Aunque no son extraños los chirridos entre Maragall y su propio partido en su larga historia de convivencia, en este caso, y según destacados dirigentes del partido, el President sabe que pide lo imposible.

"En lo que Esquerra quiere, el término nación y la financiación, no se va a tocar nada", explica un alto cargo de Moncloa que coincide punto por punto con otro destacado dirigente del PSC quien, además, reprocha al President insistir en lo que no tiene arreglo: "Los que sabemos que en "nación" y "financiación" no existe margen, tambiéntexto que, finalmente, llegó al Congreso, abunda en la impresión que se tiene en Moncloa: inicialmente, el PSC propuso un texto constitucional y asumible desde Madrid pero, después, la vorágine de los acontecimientos y la disputa de protagonismos, de la que no excluye a Maragall, arrastró al proyecto a un tobogán nacionalista del que los socialistas catalanes no supieron salir.

Eso sí, tan pragmático y moderado como acredita su historia, el PSC se afana en estos momentos en hacer digerible en Cataluña el texto pactado por Zapatero y Mas, aun en contra de su propio presidente Maragall. Sobre la manifestación de la que ahora engancha ERC sus reivindicaciones señala que "no fue para tanto", en palabras de un miembro de su Ejecutiva, o, como mucho, "ha sido lo suficientemente exitosa para que ERC la utilice políticamente, pero no tan "histórica" como pretendían, por lo que, para nosotros, la cosa sigue igual", en palabras de otro.

El propio Miguel Iceta, además de número dos del partido su portavoz e,n el Parlament, asegura en el diario de su leída página web al día siguiente de la manifestación, y después de reconocer el éxito de participación, que el PP y su actitud anticatalana habían sido "un factor clave de movilización" y que "la mejor respuesta a la campaña del PP es asegurar la aprobación del Estatuto".

Un poco más adelante el texto da un dato poco menos que sorpendente viniendo de quien viene: "Recordemos también, porque a veces se olvida, que si bien el 90 por ciento del Parlament de Cataluña ha apoyado la definición de Cataluña como nación, hay muchos ciudadanos y ciudadanas de Cataluña que no están tan seguros (de hecho, un 39,8 por ciento creen que no)". Verde y con asas.


PRESUNTOS CANDIDATOS PARA SUCEDER A MARAGALL

En este ambiente es en el que, con sigilo pero perceptibles, se están produciendo algunos movimientos alrededor de pretendidos sucesores de Maragalll en la candidatura del PSC a la presidencia de la Generalitat para las próximas elecciones.

Nadie sabe qué puede ocurrir en el futuro porque son muchas las incógnitas, empezando por la fecha de los comicios, pero, ya circulan algunos nombres. Al habitual José Montilla, ministro de Industria y Primer Secretario del PSC, del que se viene hablando desde hace meses, se están sumando en estos días otros posibles recambios. El más c tado, aun a su pesar –"él no quiere ni oír h, blar de eso, su lealtad a Maragall está prc bada", afirma un compañero de partido–E el poderoso conseller de Economía, Antoi Castel Is.

Catedrático de Hacienda Pública y cons derado un auténtico cerebro de las finanza su perfil, aunque aparentemente técnico, n oculta a todo un "animal político", como I definen en Cataluña, que posee, además, I ambición necesaria para disputar cualquik puesto de responsabilidad en el futuro. Aur que procedente del obiolismo -círculo del antiguo líder del PSC, Raimon Obiols-, Castells ha conseguido tejer una segura cor fianza con Montilla que, para lo que pued pasar, le será muy valiosa.

Aunque también ha surgido el nombre de Manuela de Madre en los círculos en los que se comenta sobre el futuro de Maragall, no parece que la vicepresidenta del partido tenga muchas posibilidades dado que, además, su salud no la permite una dedicación a pleno rendimiento. Por el contrario, otra mujer menos conocida fuera de Cataluña y también ex alcaldesa como ella, es citada entre quienes escudriñan las posiblidades del "día después" del Estatut. Se trata de Montserrat Tura, consellera de Interior del Govern.

La antigua alcaldesa de Mollet es el miembro del Tripartito mejor valorado por los catalanes según los sondeos . Aunque parte de la valoración vaya con el departamento también cuenta a su favor con ser mujer y una dirigente con largo historial en el aparato del partido. Otro posible candidato hubiera sido el conseller de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquím Nadal, pero los hundimientos de El Carmel se llevaron por delante también su futuro político. "Y no hay más", concluyen las fuentes consultadas. Al menos, de momento.

"Pero no adelantemos las cosas", advierten desde la calle Nicaragua, sede del PSCen Barcelona. "Si hacemos las cosas bien Maragall puede volver a ser el candidato", explica un dirigente del partido que no pertenece a su círculo de fieles. Ese "hacerlo bien" incluye que el Estatuto se apruebe en Madrid, aun sin el entusiasmo de ERC, que el referéndum "salga bien", esto es, con el apoyo de todo el Tripartito y CiU y que en el año que reste hasta completar la legislatura se haga "una buena gestión". "En una coyuntura de éxito no tiene sentido que no sea Maragall nuestro cartel", sentencia.

Sin embargo, las condiciones para que esa "coyuntura de éxito" se den parecen muchasy en estos momentos, llenas de incertidumbres. Que Maragall esté haciendo ahora causa común con ERC frente al PSOE tampoco empuja en ese camino.

El entendimiento entre caracteres aparentemente tan dispares como el del President y el de Carod-Rovira no deja de suscitar comentarios en Cataluña, aunque no haya sorprendido en exceso. "Ya hablaban antes pero su confianza, después de lo de las conversaciones con ETA, ha ido a más", confirman en el PSC, desde donde añaden un factor "de letras", en cuanto al mutuo gusto por la historia y la literatura, que puede haber enhebrado las personalidades de ambos políticos.

El objetivo, no obstante, está ahora en el Estatut. Todo lo demás tendrá que venir después.

El antecedente de Heribert Barrera

La principal incertidumbre que planea en estos momentos sobre el proyecto de Estatuto de Cataluña, sobre el Tripartito que gobierna la Generalitat y sobre el mismo futuro de Maragall como candidato de los socialistas en próximos comicios depende de lo que haga Esquerra Republicana de Catalunya.
Si se sumara al pacto PSOE-PSC-CiU-ICV, al Estatuto le quedaría por recorrer únicamente un camino de rosas, el referendum sería exitoso ya que sólo pediría el "no" el PP, y el actual Goverr>~ podría respirar tranquilo hasta el final de la legislatura. Pero, por el momento, ERC anuncia un "no" en el Congreso de los Diputados y una incógnita en el referéndum.
Su líder en el Congreso, Joan Puigcercós, dejó hace unos días abierta la posibilidad de, aun votando "no" en Madrid, pedir un "sí" en el referendum en lugar de la abstención que, de momento, parece la opción más manejada.

¿Cómo se puede decir en un sitio "no" y, en otro "sí" a la misma cosa? Los socialistas que siguen con detalle los pasos de ERC explican que en el camino de los republicanos pueden caber todas las posibilidades. Y ponen como ejemplo lo que ya hiciera en la votación de su actual Estatuto en 1979.

Su único diputado entonces, el histórico Heribert Barrera, pronunció en la tribuna de oradores del Congreso un incendiario discurso en contra del Estatuto para anunciar, sin embargo, su voto afirmativo.
Algunas de sus frases de entonces son las siguientes: "Mi partido, Esquerra Republicana, (...) ha sido muy crítico con el texto de Moncloa. No sólo no retiramos ninguna de nuestras críticas sino que consideramos que todavía nos quedamos cortos. Afirmo que Cataluña ha sido menospreciada. (...) No nos consideramos satisfechos, ni quedamos en nada agradecidos. No podemos estar satisfechos proque no recuperamos lo que teníamos ya bajo la República".

Sin embargo, añadía más tarde: "Nuestro voto afirmativo no significa ninguna renuncia I...I Este Estatuto es para nosotros sólo una etapa en una muy larga marcha".

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