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| Nº 684 - 27 de febrero de 2006 |
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Por la paz por Santiago Carrillo E l trío fantástico que dirige el Partido Popular, bajo la advocación de José María Aznar, ha superado todas sus marcas de irresponsabilidad y demagogia tratando el tema de la paz en Euskadi. La manipulación de los sentimientos –siempre respetables– de los familiares de las víctimas está llegando a extremos vergonzosos. Estos políticos presumen de cristianos, se manifiestan en la calle con obispos contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero, pero hacen gala de una falta de caridad y de un odio cerval hacia sus semejantes nada propio de los que se dicen discípulos de Jesús. Ahora se oponen abiertamente a la paz. Parece mentira pero así es. Quieren la derrota del terrorismo, quieren vencer, no admiten que se hable siquiera de paz; quieren que la guerra se prolongue hasta ver muertos o en prisión para siempre a los terroristas. Quieren que haya vencedores y vencidos, aunque éstos sean una parte significativa de la población vasca, que apoyó con sus votos a un partido que sostiene a ETA. Cuando esa parte de la población, que se equivocó gravemente, comienza a arrepentirse de haberlo hecho y ejerce también presión para que se abandonen prácticas condenables, ellos levantan en alto la bandera de la guerra y piden que ésta continúe hasta el exterminio del último enemigo. Frente al deseo y la voluntad creciente de paz, ellos reclaman guerra y exterminio. Y acusan al Gobierno de haber debilitado la lucha contra el terrorismo y de abandonar a sus víctimas para rendirse ante tal enemigo. No les importa mentir desvergonzadamente. La verdad es que bajo el Gobierno de Rodríguez Zapatero casi no ha pasado día en que no haya habido detenciones de etarras aquí o en Francia –y en territorio galo con la participación directa de la policía española–. Han salido en libertad al cumplir condena muchos menos etarras que bajo el Gobierno de Aznar, Rajoy y Acebes. Incluso se montan nuevos procesos para volver a condenar y dejar en prisión a etarras que han cumplido sus penas. No soy abogado, pero albergo dudas de que esto sea muy acorde con las reglas del Derecho; en todo caso es bastante inusual en regímenes democráticos. En resumen, el actual Gobierno está siendo mucho más duro con el terrorismo de lo que lo fue el del PP. No tenemos ningún dato que nos autorice a decir que emisarios de Rodríguez Zapatero han ido a entrevistarse con dirigentes de ETA como sucedió gobernando Aznar e incluso Felipe González. El delito de Zapatero es haberse declarado dispuesto a dialogar en cuanto los terroristas paren de cometer atentados. No hace falta estar en las interioridades de los secretos de Estado para darse cuenta de que ETA ha cambiado. Lleva tres años sin causar muertes. ¿No es eso ya un cambio? El dirigente de Batasuna Otegi asumió hace meses la disposición a tomar el camino de la acción política democrática ¿Cómo negar la significación de ese acto cuando se considera a Batasuna como "brazo político" de ETA? Es cier que ETA ha seguido haciendo est llar bombas. Ello sólo demuestra une cosa: que ETA aún puede matar. sin embargo no lo hace. En estos circunstancias uno tiene que preguntarse: ¿qué buscan los dirigentes del PP? ¿Que ETA vuelva asesinar? ¿Qué haya más muertos para mantener el estado de guerra justificar así su exigencia de que h ya vencedores y vencidos? ¿Aumentar los votos de la desesperación en las próximas elecciones? Ernest Lluch y Juan Mari Jáuregi víctimas de ETA, propusieron el di logo como camino de solución. Li que les conocimos bien sabemos que si después de muertos pudiere hablar, repetirían lo mismo. Los bne tánicos negociaron en Irlanda y consiguieron la paz. ¿En nombre de qué Dios se exige que los españoles dejemos de hacer algo parecido? la paz y la democracia lo exige. ¡Que no haya más muertos ni más famil¡as destrozadas! |
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