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| Nº 683 - 20 de febrero de 2006 |
Por Karmen Garrido Qué le decidió a aceptar la dirección del Instituto Cervantes? —Dirigir el Cervantes era para mí, por decirlo de alguna manera, culminar la posibilidad de contemplar la visión de España en todo el mundo. Y eso era bueno por una parte, ya que estaban las dos caras de la moneda, pero significaba también un riesgo nuevo, porque era algo que conocía en parte y otra tenía que aprenderla y creo que, a día de hoy, he adquirido más experiencia. —¿Cuáles son los puntos fundamentales que diferencian su gestión de las llevadas a cabo con anterioridad? —Cada director, cada persona, como en todas las cosas de la vida, tiene sus características propias y particulares que lleva su lugar de trabajo y, por lo tanto, cada uno ha desarrollado su labor en un tiempo y en unas circunstancias determinadas. Las mías están siendo circunstancias de aceleramiento, de avance, de aprovechar el viento favorable en las velas que tienen la lengua y la cultura españolas e iberoamericanas para desarrollar una labor de apoyo a esa presencia de lo hispano en los Estados Unidos, en Asia, en cualquier lugar del mundo para de una manera más o menos definitiva el español, no sólo se extienda como lo está haciendo ya a pasos agigantados en todo el mundo, sino que también se afiance el español como lengua de cultura. —El Instituto Cervantes es un organismo joven frente a otros como el Instituto Goethe o el British Council, por ejemplo. —El British tiene casi cien años, la Alianza Francesa otros cien, la Dante Alligieri existe casi desde la unidad italiana y nosotros llevamos quince años; España se ha dedicado a difundir su lengua y su cultura desde hace tan sólo quince años y estamos recién llegados a un idioma que hablan quinientos millones de personas. Pero la labor es apasionante y, en el siglo XXI, el español va a ser imparable. —¿Qué opina de la política lingüística del Parlamento Europeo que pretende eliminar el español invocando problemas presupuestarios? —La vida va por un lado y la burocracia por otro pero siempre se impone la vida y el Parlamento Europeo también acabará hablando español, así que no me preocupa. Nuestras encuestas de hablantes de español en Europa demuestran que, después del inglés va el español. Si el Parlamento Europeo basándose en unos baremos de población se plantea eliminar el español que lo haga pero, a la hora de la verdad, nada ni nadie va a parar al español, entre otras cosas, porque lo hablamos quinientos millones de personas. —Parece que en los Estados Unidos existe una cierta prevención a que el español se aprenda en las escuelas. —El español tiene un evidente poder en los Estados Unidos y allí también es imparable. La fuerza de los hechos y de los acontecimientos no la puede parar nadie, así que lo bueno sería que un país como los Estados Unidos de América aceptase el español como segunda lengua en bien de ellos porque que se hablen varias lenguas en una país representa un beneficio y no perjuicio. Que, en los Estados Unidos se hablen dos grandes lenguas como el inglés y el español es muy enriquecedor, no veo dónde está el problema. El caso es que, quieran verlo o no, en los Estados Unidos los hispanos ya no son sólo camareros, conductores, taxistas y, lo digo con el mayor respeto para estos oficios, ahora son también son alcaldes, senadores, congresistas, médicos, arquitectos, directores de cine, actores y, esto hace que, inevitablemente, el español tenga una fuerza incontestable. Tanto es así que el Presidente Bush o Kerry, tuvieron que dirigirse en algunos mítines a sus electores en español. En los próximos cuatro o cinco años, México será el primer país en número de hispano-parlantes, Estados Unidos el segundo y España el tercero. —China es un país de enorme potencial para nuestra lengua. ¿Para cuando la inauguración del Cervantes en Pekín? —En China ya disponemos de edificio y acabamos de firmar el acuerdo. Allí existe mucha expectación porque hay dos editoriales que publican autores españoles y las expectativas son muy buenas porque además, en los últimos años, ha estrechado mucho sus relaciones con Iberoamérica donde existe un mercado inmenso de materias primas y, por lo tanto, el español es una lengua que se incorporan cada vez. —Internet está resultando muy eficaz para la difusión de español. —Efectivamente, hemos ido creciendo a la par que el uso de Internet y esta es una herramienta muy importante para la enseñanza y difusión de nuestro idioma. Tenemos 120 páginas en Internet con informaciones técnicas, lingüísticas, geográficas, históricas, arquitectónicas, por las que se puede viajar y que son visitadas por casi 2 millones de personas. 20 países hispanohablantes convocados por el Instituto Cervantes han creado un Sistema de Certificación Internacional de Dominio del Español como Lengua Extranjera, así que, por primera vez, el español va a contar con titulaciones reconocidas por todos los países hispanohablantes. Después de los Congreso de Rosario y de Santiago de Chile, el Instituto ha estado trabajando en este ambicioso proyecto con las Universidades Hispanoamericanas y españolas y en Salamanca, debatimos sobre la torpeza que significaría que nos dispersásemos y que cada uno expidiese un diploma y conseguimos el acuerdo para realizar exámenes comunes con una lengua común universal, manteniendo algunas características propias y ese valor de unidad que nos beneficia y para expedir un mismo Certificado que nos sirviese a todos. Esa fuerza que nos dan los 500 millones de hablantes y el pertenecer a una comunidad tan amplia nos ha llevado a organizar de manera coherente los exámenes y las diplomaturas conjuntas, con el fin de que quienes ejerzan su profesión en los diferentes países de lengua española y en las Universidades donde se impartan clases de español, puedan incorporarse y ejercer sin problemas. —¿Están satisfechos de los resultados del Spanish Cinema Now que organizaron en diciembre pasado conjuntamente con The Film Society of Lincoln Center en Nueva York? —Procuramos participar en festivales apoyando al cine español e iberoamericano. Nueva York es un lugar muy importante y este festival había sufrido alguna que otra crisis económica, pero ha resurgido y estamos muy satisfechos de los resultados. De entre todos los géneros de la cultura, el cine es de los más agradecidos, por eso siempre que podemos participamos en festivales de renombre e incluso el Instituto organiza semanas o jornadas de proyección de películas españolas e hispoanoamericanas. —¿El esfuerzo realizado en la organización del año del Quijote está reportando los frutos deseados? —Ha tenido muchísima relevancia y ha asombrado porque otros no lo habían hecho con sus autores más emblemáticos y universales; nosotros hemos logrado organizarlo en poco tiempo y con pocos medios y nos ha permitido seguir recolocándonos en nuestro verdadero lugar en el mundo. —Acaban de inaugurar el Instituto Cervantes de Sofía ¿También en los países del Este se ha incrementado la demanda de la enseñanza del español? —Ya hemos inaugurado Budapest, Belgrado, Sofía, Praga, ya funcionaba Varsovia, Cracovia y Bucarest y estamos muy satisfechos porque hay miles de estudiantes. La imagen de España ha sido magnífica y siempre ha existido mucho interés por el español en todos los países del Este. En Rusia El Quijote ha sido un mito casi nacional. Tenemos que mejorar Rusia porque en San Petersburgo y en las antiguas ex repúblicas soviéticas la demanda del español es muy fuerte y no olvidamos que todavía nos quedan algunos países de Europa como Islandia y Noruega, entre otros, pero debemos hacer las cosas poco a poco, no podemos abarcarlo todo en tan poco tiempo. —¿A qué ha tenido que renunciar por este trabajo? —He tenido que renunciar a escribir más. Le saco el jugo a los viajes, al tiempo en los aviones. Realizo mi trabajo manteniendo mi lectura y mi escritura, porque he sido, soy y seré un escritor. Seré director del Cervantes, como lo fui del Círculo de Bellas Artes pero el ser de una persona permanece. En lugar de escribir cien páginas al mes escribo sólo cuarenta pero esas son irrenunciables, porque sino, no haría bien mis otros trabajos. —¿Más inauguraciones este año? —Palermo, después Pekín y cinco centros en Brasil. |