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Nº 683
20/2/2006

El dinero es pragmático

La derecha política tiene en general más capacidad de interlocución con empresarios y financieros que la izquierda. Este dato –que es muy relevante– pertenece al capítulo de lo obvio. Los denominados poderes Tácticos tienden, en la mayoría de los países, a estar próximos a los conservadores, aunque haya excepciones significativas.

En la España de José Luis Rodríguez Zapatero los poderes Tácticos han vuelto a enseñar la patita. Lo ha hecho la Iglesia a través de los obispos a raíz de la ley de matrimonios homosexuales y de la LOE. También lo ha hecho –a cuenta del Estatuto– el Ejército, mediante intervenciones públicas de ciertos militares de alto rango, con el respaldo de jefes y oficiales en la reserva o jubilados.

Y, desde luego, el presidente de la CE-OE, José María Cuevas, ha seguido dando muestras –por si aún hubiera dudas-de cuáles son sus preferencias políticas concretas. El otro día Cuevas declinó una invitación del presidente del Gobierno para un encuentro en La Moncloa con Putin e importantes empresarios rusos. Comió con Mariano Rajoy.

Otro poder fáctico es el cuarto poder, como se decía antaño. En la actualidad puede afirmarse que el cuarto poder ha pasado a ser casi el primero. El PP dispone de un menú mediático abundante y bien surtido. Su capacidad dañina para erosionar a la izquierda quedó acreditada hace algo más de una década. Luego continuó igual, y con más resortes, durante los ocho años de Aznar.

Con Zapatero de presidente, han proseguido las oleadas antisocialistas, compuestas de demagogia informativa y algunos excrementos argumentales. La COPE –dependiente de la Iglesia– constituye el ejemplo más resonante de cuanto señalo. Hasta José María García sostiene ahora que "me asusta este Federico Jiménez Losan-tos." La agresividad periodística contra ZP –en cuanto a injurias y calumnias– forma parte del común denominador de los columnistas y tertulianos de la derecha.

Zapatero no ha podido desmontar la potentísima red clientelar tejida por su antecesor en el ámbito de las grandes empresas privatizadas. Privatización total que se consumó a lo largo de la primera legislatura del PP. La OPA a Endesa ha suscitado tanta convulsión por parte del PP y de su séquito mediático porque nada menos que el jefe de filas del aznarismo económico, Manuel Pizarro, se juega su futuro en el envite.

Sobre Pizarro, José García Abad, director de EL SIGLO, escribió el 16 de febrero en elplural.com cosas tan interesantes como éstas: "El presidente de Endesa es una formidable máquina de guerra (...) No es el dinero lo que mueve a este personaje que se hizo de oro con los rendimientos de su sociedad en Bolsa; el dinero sólo mueve a los pobres, la gente como Pizarro se moviliza por el poder del dinero, que no es lo mismo".

El poder del dinero se mantiene bajo control conservador. Pero se observan grietas y síntomas de descontento. Lo pudo comprobar Rajoy durante su almuerzo en el Círculo Ecuestre con lo más granado de la alta burguesía catalana. Se lo confirmaron después desde sólidas organizaciones de la mediana y pequeña empresa.

También en Cataluña, días antes, Zapatero pudo compartir mesa y mantel con apellidos de postín del empresariado. Y sin sobresaltos. El poder del dinero es muy grande, pero el dinero es sobre todo pragmático. Y, por el contrario, la derecha política parece cada vez menos pragmática. Se ha instalado en el subidón ideológico. Su viaje al centro –nunca culminado– complacía más al dinero, escéptico ante aventuras radicales o fundamentalismos neocon.

Enric Sopena

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