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Nº 683 - 20/2/2006

Libro de José Amedo

 

EL POLICÍA CONFIRMA
LAS INVESTIGACIONES
DE 'EL SIGLO'


José Amedo, condenado en 1991 por el caso GAL, acaba de tirar de la manta. En su libro La conspiración. El último atentado de los GAL (Espejo de Tinta) revela detalles sobre su participación en la guerra sucia contra ETA y algunos datos esclarecedores sobre las supuestas presiones que recibió desde el poder judicial, el político y el mediático en 1994, cuando el PP preparaba una encarnizada batalla de desprestigio contra Felipe González: Amedo acusa al juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón; al entonces secretario general del PP, Francisco Alvarez Cascos; y al director del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez, de resucitar el caso e implicar al Gobierno socialista siguiendo el "camino recto", es decir, la vía de intentar por todos los medios de implicar al presidente con el fin de llevarle a la cárcel. EL SIGLO, el primer medio en hacer público este término, ya
desveló, entre 1994 y 1998, algunas de las revelaciones que aparecen en el libro.

A continuación reproducimos algunos de los extractos publicados por Amedo que concuerdan con las investigaciones publicadas en su día por esta revista.

Por V. M.


El intento del PP de evitar que Damborenea apareciera implicado en el caso. El zarpazo judicial a Vera como primer peldaño hacia González. Las maniobras de Garzón, Pedro J. Ramírez y Cascos en la escalada de condenas. Y "el camino recto", vía impuesta a Amedo a cambio de indulto y dinero. Estos son algunos de los temas donde el ex policía, en su libro La conspiración (Espejo de Tinta), y EL SIGLO coinciden en sus revelaciones.

Damborenea y el PP

Amedo:
"A finales de septiembre de 1994 alguien [...] filtró a la revista EL SIGLO la posible implicación del ex secretario general de los socialistas vizcaínos Ricardo García Damborenea en los GAL. Este ex miembro del PSOE simpatizaba ya con los postulados políticos del PP y en ocasiones hacía acto de presencia en los mítines de José María Aznar".
"Pedro J. me recibió y nos sentamos en una mesa redonda y acristalada.
He de decirte [habla el periodista] que me ha pedido José María [Aznar] que te ruegue que a ser posible evites implicar en los hechos a Ricardo García Damborenea, puesto que inicialmente tiene reservada para él la candidatura a la Alcaldía de Bilbao [...]
-¿Aznar está al corriente de todo esto antes de que estalle?
Mucho antes. Por eso te dije el primer día que nos vimos que estarías respaldado por personas con mucho poder [...]".

EL SIGLO. 14 de noviembre de 1994. "El PPprotege a Damborenea"
El PP ha presentado denuncia ante el f cal general del Estado para que abra [...] u. investigación judicial por el uso delictivo E. de fondos reservados [...]. Sin embargo, petición especifica que esta investigación refiere sólo a los años transcurridos a par de 1987. ¿Por qué [...] no antes? La respuesl según varias fuentes de absoluta solvenci tendría un nombre propio: Ricardo Garc Damborenea [...]. Existen más que indici( de que Damborenea, recientemente fichac por el Partido Popular, habría estado impl cado en la gestión de fondos reservados d, Ministerio del Interior antes del años 198 [...]. Damborenea fue el fichaje estrella eh partido de Aznar en las pasadas eleccione europeas del 12 de junio. Un fichaje que, la postre, puede traer más problemas qu ventajas, ya que podría salpicar al PP en E escándalo sobre el pago de dinero proce dente de los fondos reservados [...]. Fuente nacionalistas vascas apuntan que "siempr hemos tenido convicción, en el País Vascc de que García Damborenea tenía acceso los fondos reservados, y que tuvo que ver d alguna forma con los GAL".

Rafael Vera

Amedo.
"Para echarse sobre [...] Damborenea, es peró [Garzón] a que el análisis pericial de escrito que yo le había entregado, en el que se reivindicaba el secuestro de Marey, fuer, positivo y confirmara que se trataba de su le tra. Luego le llegaría el turno a Juan de Jus to, secretario de Rafael Vera, y luego a éste Y así hasta alcanzar a José Barrionuevo, a I, espera de la caída de Felipe González".

EL SIGLO. 23 de enero de 1995. "Rafael Vera, el próximo objetivo"
El próximo objetivo, después del encarce lamiento de Juan de Justo, ex secretario par ticular de Rafael Vera, es precisamente el an terior secretario de Estado para la Seguridad Se trata del primer peldaño que implica di rectamente al Gobierno [...]. Apunta un, fuente cercana al Gobierno [que] "Garzói ha entrado en una carrera desenfrenada el este asunto, y pararse ahora podría traerli una posición difícil, ya que podrían surgi algunos problemas en la instrucción del ca so".
20 4.1 [r] IE 20-26 de febrero de 2006. n° 683

Pedro J., Garzón y Cascos

Amedo
"Manrique [el abogado] me dijo que ya se había concertado una entrevista en el despacho de Pedro J. con Francisco Alvarez Cascos en representación de José María Aznar [...]. Cascos le manifestó a mi abogado que estaba al corriente de toda la operación y que tanto él como José María Aznar la respaldaban. Que le podía garantizar a su diente que si seguía el camino establecido y declaraba ante Garzón cuanto sabía, cuando llegasen al poder garantizaban el indulto y un futuro de vida ordenado y próspero. Que no tuviese ningún tipo de reparo en mis declaraciones, hasta llegar a lo más alto, porque aquel Gobierno ya sobraba".
"Se abrió la puerta y al otro lado apareció Pedro José Ramírez [...].
-Pepe [habla el periodista], no te preocupes por las consecuencias de lo que se avecina. Tú ya has pagado por todos y quiero que sepas que vas a estar plenamente respaldado por mí, por amplios sectores sociales y por determinadas personas con mucho poder. Además, ya sabes lo lanzado que es el Príncipe [era su forma de llamar a Garzón], ahora está más motivado que nunca y a éste no le frena nadie [...].
Poco después acordamos que a las diez horas del día siguiente comenzaríamos, junto a Melchor Miralles, las grabaciones [...]. Antes de llegar al final [...] comencé a pensar que [...] por qué no me iba a rendir también sus frutos a mí [...].
-Pedro [Amedo], quiero que me pagues por esto. He perdido mucho tiempo y una parte de lo más importante que llevo dentro.
-Nunca hemos hablado de dinero [Pedro J. Ramírez]. Pero entiendo que sea así [...]. Pude comprobar que no tuvo ningún inconveniente en comprar mi voluntad para tener acceso a la múltiple información que yo poseía y para que su diario pudiera organizar un flujo de escándalos que, día tras día, fuesen arrinconando al Gobierno de entonces.
Una vez cerrado el capítulo del dinero, le mostré el único documento escrito por dos políticos, Ricardo García Damborenea, ex secretario de los socialistas vizcaínos, y Julián Sancristóbal, ex director de la Seguridad del Estado, en el que se reivindicaba el secuestro de Marey, que yo había conservado entonces conscientemente. Este Documento ratificaba y consolidaba todo lo que le había contado. Al leerlo [...] no hacía más que repetir entusiasmado:
- Está pillado, está pillado.
- ¿Quién? -le pregunté.
- Felipe [...]. En cuanto el Príncipe los pille, González cae y objetivo cumplido".

EL SIGLO. 23 de enero de 1995. "Rafael Vera, el próximo objetivo".
"Desde medios cercanos al Gobierno comienza a sugerirse la posibilidad de que todo el asunto destapado con las revelaciones de El Mundo y las actuaciones de Garzón estarían incluidas, de una forma u otra, en una estrategia organizada destinada a derribar al Gobierno. De hecho, estos medios resaltan las "coincidencias llamativas" que existen entre el proceso seguido por Garzón y las informaciones que se publicaban en este diario, dirigido por Pedro J. Ramírez [...]. Insisten estas fuentes, la comunicación entre ambos sería constante".

EL SIGLO. 24 de noviembre de 1997. "Ramírez y Cascos ya no controlan a Amedo"
El ex policía, según fuentes consultadas por EL SIGLO, ha actuado la mayoría de las veces a lo largo de los últimos años en sintonía con Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, quien a su vez, apuntan estas informaciones, habría actuado de intermediario entre Amedo y Francisco Alvarez Cascos, vicepresidente del Gobierno. Los contactos [...] se han mantenido frecuentemente, tanto dentro como fuera de la sede del periódico, y tenían como fin controlar la actuación de Amedo.

Primero mediante sustanciosos pagos [...] y más tarde gracias a posibles promesas de indultos o suavidad en las penas impuestas, el PP había intentado presionar para que el ex policía insistiera en sus acusaciones contra la cúpula socialista.

El giro de actitud de Amedo [...] habría preocupado a Cascos [...]. Las nuevas declaraciones de Amedo [desdiciéndose de las anteriores líneas de acusación] perjudican a [...] Garzón [...] y [...] suponen una renuncia a seguir en la estrategia del camino recto, es decir, la vía de intentar por todos los medios de implicar a Felipe González, con el fin de llevarle a la cárcel. "Lo que preocupa a Cascos en este asunto –apunta una fuente cercana al caso Gal- es, casi exclusivamente, Felipe González. Porque no encuentra la forma de implicarle". Por ello, siempre a través del director de El Mundo, el vicepresidente habría intentado presionar, mencionando el indulto, a Amedo para que, de cara al juicio, volviera a sus anteriores acusaciones contra González [...].

EL SIGLO, 22 de diciembre de 1997. "De cómo Pedro Jorta tiene pillado al Gobierno"
Francisco Alvarez Cascos, el mismo que, según informaciones difundidas hace unos meses, y nunca desmentidas de forma clara, se habrían reunido, en el mes de diciembre de 1994, con el abogado de José Amedo, Jorge Manrique, para, al parecer, ofrecerle garantías procesales y pecuniarias al ex policía a cambio de que denunciara el caso GAL, implicando a la cúpula del PSOE entonces en el Gobierno.

Esta reunión, pieza clave e inicio de todo el entramado posterior urdido en torno al caso GAL, se habría realizado según las fuentes con sultadas, en el propio despacho del director de El Mundo. Pedro J., siempre según varios informantes solventes, habría podido grabar todo lo dicho en ese encuentro [...] incluidas presuntas promesas de Cascos a Amedo de que sería indultado sin colaboraba, en el sentido anti-PSOE deseado con la justicia, es decir, con Baltasar Garzón, recién salido de la vida política. Este juez, por otra parte, también era habitual del despacho de Pedro J., y pudo ser allí donde se fraguó, en el verano de 1994, la reactivación del caso GAL, centrado en la intención de implicar al Gobierno socialista, y en especial a Felipe González, en la guerra sucia".

El camino recto

Amedo
[Ante las reticencias de Amedo para inculpar a José Luis Corcuera]:
"-No te pongas así [Pedro J. Ramírez], porque sabes de sobra que esto hay que terminarlo de la forma que tú y yo sabemos. Todo tiene que cambiar, puesto que es lo que se acordó. Además estás pendiente de unas promesas que son de suma trascendencia para ti. Siempre se lo recuerdo a jo-se y Paco. Yo soy testigo de ellas y las van a cumplir siempre que sigas por el camino recto".

"En un momento determinado me dijo [Amedo se refiere a Pedro J. Ramírez]:
-Bueno. Esperamos que si en un momento determinado tienes alguna oferta especial por parte de los "otros" para dar marcha atrás, nos lo hagas saber y no se te ocurra caer en esa tentación. Te crearías un grave problema, ni el Príncipe ni nosotros te perdonaríamos".

EL SIGLO. 24 de noviembre de 1997. "El camino recto del número dos" (en el reportaje "Ramírez y Cascos ya no controlan a Amedo").
Conversación en la que, con lenguaje críptico para el caso en que hubiera micrófonos indiscretos, Pedro J. le recordaba a Amedo que si quería un trato de favor, como persona que había colaborado con la justicia, tenía que volver al "camino recto", expresión a menudo utilizada para representar la estrategia de acusaciones encadenadas que intentaban implicar a Felipe González en la guerra sucia con el fin de llevarle a la cárcel. EL Siglo, que tuvo acceso a su contenido a través de testigos directos, publicaba una reconstrucción ficticia de la charla:
Pedro J.: Me ha llamado y me ha insistido en que sólo hay un camino, el camino recto...
Amedo: ¿Quién te ha llamado? ¿Ha sido el dos [se refiere a Cascos]?
P. J.: Si... Dijo que sólo hay un camino. Si uno va hacia San Sebastián, y se da la vuelta y emprende el camino contrario... A.: Entiendo...
P. J.: Que si alguien comienza en una etapa a ir en un sentido...
A.: Claro.
P. J.: Ocurre que...
A.: Ya, pero ha hablado de unos temas, y luego no se ha cumplido lo que ha dicho.
P. J.: Claro... lo que ha afirmado desde el principio, y ante todo El Mundo, es que en los juicios... en fin, que los que hayan auxiliado a los jueces...
A.: Ya...
P. J.: No se otorgaría nunca un perdón que encubriera todo...
A.: Pero...
P. J.: si se sigue el buen camino, todo puede ser...
A.: Sí.
P.J.: Escucha, lo que te quiero decir es que los actos concretos tienen que ser claros y definidos. Creo que lo que tienes que declarar es, bueno, pues la verdad...
A.: Vale, de acuerdo...
P. J.: Estaré atento a lo que declares...
A.: Bueno...
P. J.: Y entrevístate con estos periodistas... [se refiere a redactores de El Mundo].
A.: Sí.
P. J.: ¿Cuándo les digo que ais a citaros?
A.: No, deja, diles que yo me pongo en contacto con ellos.
P. J.: No, espera, voy a llamarles y vas a hablar directamente con ellos....
A.: Bueno...
[En otro momento de la reunión, el ex policía le habría informado a su interlocutor de que alguien, conocido de ambos, ha mantenido una conversación con otro personaje, un tal Agustín, quien le habría informado de la existencia de una grabación comprometedora] .
A.: Le ha dicho que hay una cinta grabada en la que aparece una conversación en la que se os oye a ti y al... al dos.
P. J.: ¿Yo en conversación con el dos?
A.: Sí, con tu amigo...
P. J.: Esa cinta se la ha dado... puedes ponerte en contacto con él.


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