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INTERNACIONAL / TRIBUNA
EL RESCATE DEL ASOMBRO
... y de la esperanza
Por Teresa Fombellida Mena
Quizás por fin dios se haya aburrido de jugar con Bolivia y se haya despedido para siempre. Este precioso país es enorme, variado, rico en sí mismo, pero con una población escasa, dispersa y sin recursos. Epicentro y convergencia de las grandes y antiguas culturas, Aymará, Quechua e Inca. Pero tan metidas en lo profundo de la cordillera que cuando los colonizadores se dieron cuenta, Bolivia ya estaba descolonizada. Ni siquiera los grandes libertadores como Bolivar, a quien
debe su nombre, o San Martín, que pasaban por ahí en pos de mejores objetivos, se fijaron en Bolivia más que como un lugar de nexo, como una conjunción bolivariana. Y dejaron a Sucre, buen vasallo sin buen señor.
A Bolivia "le saltaron y asaltaron" la Edad Contemporánea, los siglos de las grandes evoluciones económicas y sociales. Durante años y años ha estado gobernada por caciques con mas desorígenes que los propios aborígenes. Hombres que han tratado de imitar al majestuoso cóndor para dominar montañas, valles y selvas, para encanallar los sembrados del altiplano, urraquear las joyas del subsuelo y hacerse machos midiéndose las fuerzas con las vacas de las sabanas. Hombres bolivianos que nunca se han sentido bolivianos, que desconocen, por menosprecio, la cultura del país donde las estrellas les enviaron a los duendecillos a mecer su cuna, donde han nacido sus tatarabuelos y siguen naciendo sus bis-nietos, porque siguen sintiéndose virreyes de la colonia.
Por todo esto y algo más este es uno de los países mas castigado del mundo por intereses personales de unos pocos, pues los apellidos de los presidentes apenas difieren. En este país dar un golpe de estado es tan sencillo como jugar al "monopoly".Bolivia. Casi doscientos años después, quizás pueda reto-mar su historia. Evo Morales es un hombre de verdad del pueblo, votado por el pueblo, la esperanza de esa mayoría de gentes que en un país tan grande y despoblado nunca han tenido realmente un lugar en la sociedad, solo en el suelo y en el subsuelo como parte necesaria.
Evo Morales, entronizado como jefe aymará, hablando a su pueblo en una mezcla de quechua y castellano, es la viva imagen de un guerrero dispuesto a pelear por su pueblo con las armas de la democracia, dispuesto a salir al mundo con sus huestes desde una Edad Moderna que les fue arrebatada, pero con la sabiduría de un universo evolucionado.
Gracias a la evolución y modernismo demócrata-tecnológico occidental siglo XXI, este señor quizás pueda poner un poco de orden en la historia. Mejor dicho, retomar la historia de Bolivia desde el punto donde fue-ron ninguneados por los otros, por los extraños propios y ajenos.
Bolivia ha tenido pocos, pero grandes próceres, que honradamente han intentado dignificar a su pueblo. Nunca les dejaron. Quiroga Santa Cruz y Lechín, entre otros, son un ejemplo de ello. Ojalá al Presidente Morales le cuide su pueblo, Europa y su "Madre Patria".
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