| Hemeroteca | Esta semana |
Nº 681 - 6 de febrero de 2006 |
![]() |
|
El lunes 6 de febrero se va a inaugurar en Córdoba, Argentina, la Escuela Complutense Latinoá- Con este proyecto se cumple parte de una promesa electoral que hice de compromiso educativo con Latinoamérica, pues considero que esta cooperación educativa no debe quedar relegada ante el desafío de adaptar nuestros estudios superiores al Espacio Europeo de Educación Superior. Hay que mirar a Europa pero sin que este papanatismo que a veces se sufre en la relación con la Unión Europea olvide a América Latina. De hecho, muchos estudiantes procedentes de allí acuden a nuestra aulas todos los años para cursar estudios de diplomatura, licenciatura y posgrado y a lo largo de la historia se han formado en nuestras aulas bastantes profesionales, algunos de los cuales pertenecen en la actualidad a las elites dirigentes. Parte de estos egresados se han alojado en el Colegio Mayor Guadalupe. Son,por tanto, muchos los lazos que unen a la Universidad Complutense con Latinoamérica. Lazos que hay que seguir estrechando para profundizar en estas relaciones. Esta colaboración en la educación superior es beneficiosa para ambas partes, pues ellos también tienen mucho que enseñarnos, y de hecho cuentan con prestigiosas universidades y relevantes científicos y académicos, aunque muchos de ellos ejercen su labor fuera de sus países como consecuencia, entre otras cosas, de los problemas económicos sufridos por la región. Esta cooperación, por su importancia, debe ser intensificada con la ayuda de otras instancias, al tiempo que debe venir acompañada de la cooperación en otros ámbitos para mejorar las relaciones existentes y colaborar a facilitar el desarrollo en un momento realmente crucial para América Latina, sin ejercer nuevas formas de colonialismo. Desde los años cincuenta para acá la trayectoria económica seguida a ambos lados del océano ha sido muy dispar. En los cincuenta y en los primeros sesenta la economía española se encontraba por detrás de varios países de Latinoamérica y al mismo nivel de muchos de ellos. La situación'' actual ha cambiado notablemente. España pertenece al grupo de los países ricos, en tanto que ningún país de Latinoamérica ha conseguido situarse en este club. Mientras que la historia reciente de la economía española, con todos los matices que se quiera, ha sido bastante exitosa, la de América Latina, con todas las disparidades existentes, ha sido más bien la de un desarrollo truncado, por utilizar la feliz expresión de Fajnzylber. En un artículo de un libro colectivo, aparecido recientemente, Laagenda ética pendiente de América Latina, Rebeca Grynspan, directora de la CEPAL, nos ofrece algunos datos que corroboran lo que decimos. El siglo XX vio quintuplicarse el ingreso per cápita de la región, el sector industrial pasó de representar el 5% de la producción a un 25%. La esperanza de vida pasó de 40 a 70 años y el índice de alfabetismo pasó del 35% al 85%. Sín embargo, la brecha entre los países industrializados y los países en desarrollo siguió aumentando (por ejemplo, la participación de América Latina en el comercio internacional pasó del 7% al 3%) y las des-igualdades en la región y en el interior también. En América Latina, el 20% más pobre de la población recibe únicamente el 3,3% del ingreso nacional, mientras que el 20% más rico recibe el 57,9%. Más de 200 millones de personas son pobres en la región, alrededor del 40-45% de las personas y del 35-40% de los hogares se encuentran en esta situación. En estos momentos las remesas de emigrantes se han convertido en un pilar fundamental para casi todas las economías de la región. Este hecho positivo para las economías ofrece la otra cara de la moneda que se está consiguiendo con elevados costes sociales y humanos. Estamos en un momento decisivo para América Latina, que tiene que emprender un conjunto de reformas económicas y sociales básicas para acabar con la pobreza y la desigualdad. Desde el Norte, colaboremos con los dirigentes que están dispuestos a ello y no lo trunquemos como tantas veces en la historia, por defender el privilegio de los pocos frente a los más.* |