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Nº
681 - 6/2/2006
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El acercamiento ZP-CiU arrincona a Llamazares EL PCE QUIERE QUE IU
ROMPA CON EL GOBIERNOIQUÉ Y LOS OTROS
`BARONES
NACIONALISTAS' DEL PP
La historia de los enfrentamientos entre la dirección del PCE y la de Izquierda Unida ya es larga. Pese a que la coalición fue impulsada y sostenida —también económicamente- por el partido de los comunistas españoles, en los últimos tiempos, las discrepancias acerca de la línea política a seguir en IU han ido en aumento. Los episodios más llamativos se remontan a marzo de 2004, coincidiendo con las últimas elecciones generales, en las que la formación de izquierdas apenas alcanzó el cinco por ciento de los votos, y su representación parlamentaría descendía a los cinco escaños. Tras el informe posterior del coordinador general, Gaspar Llamazares, calificado de "triunfalista" y "falto de realismo" por parte de buena parte de los dirigentes comunistas, Paco Frutos, secretario general del PCE dimitía de su cargo como coordinador ejecutivo de la Comisión Permanente de IU, por sus insalvables diferencias con la línea de actuación de la coalición. En aquellos días llegó a declarar que, tras los malos resultados electorales, Llamazares debería "hacer la maleta e irse a su pueblo". Apenas dos meses más tarde, el anterior —y añorado por muchos- coordinador general, tulio Anguita, hablaba de la "situación esquizoide" en la que se encuentra el proyecto. El último congreso del PCE, celebrado el año pasado, concluía con un amplio acuerdo que daba a luz a una nueva dirección, con el 80 por ciento de apoyo, abiertamente enfrentada a las tesis y a las políticas des-arrolladas por el líder de IU. Una bicefalia en la que Frutos continuaba como secretario general, y otro peso pesado del partido, Felipe Alcaraz, se incorporaba corno presidente ejecutivo del Comité Federal. Desde ese momento, las tensiones no han dejado de aflorar. El PCE critica el apoyo sistemático que IU brinda en el Parlamento a casi todas las iniciativas legislativas del Ejecutivo, lo que, a su juicio, diluye el proyecto propio y convierte en casi invisible para la sociedad a la coalición. También se critica con mucha fuerza que, en definitiva, es el grupo parlamentario el que adopta las decisiones finales a la hora de delimitar la posición en el Congreso de los Diputados, obviando las de-terminaciones aprobadas en los órganos de la formación política. Sobre esta cuestión, en un Consejo Político Federal celebrado hace dos años, Paco Frutos ya hacía referencia a "cómo debe funcionar democráticamente" la organización. En su intervención defendió que lo lógico sería "reconstruir el discurso político y las formas democráticas de decisión y aplicación de la política de IU", para presentar una "línea clara, un discurso entendible, unos protagonistas creíbles y una dirección con un método participativo y democrático". Llamazares sostiene, sin embargo, que las aparentes diferencias, no lo son en profundidad, y argumenta su disposición a "señalar prioridades políticas y fomentar la corresponsabilización de la dirección colectiva". Más recientemente han sido dos las causas principales del creciente distanciamiento. El presidente ejecutivo del Comité Federal de los comunistas, Felipe Alcaraz, alertaba sobre el sentido del voto de IU en la tramitación de la Ley de Educación. La formación de izquierdas había pactado el contenido con los socialistas, aunque la negociación posterior del Gobierno con otros grupos y colectivos conservadores introdujo cambios en el texto que, a juicio de muchos dirigentes, alteraba en lo sustancial lo pactado con el Ejecutivo. Alcaraz aseguraba que "se están haciendo concesiones a una parte de la derecha y de los representantes de la enseñanza concertada, y no se han recogido aspectos esenciales de las propuestas programáticas de Izquierda Unida", por lo que solicitaba que el sentido final del voto en el Parlamento fuera debatido por la dirección, y su decisión, trasladada al grupo parlamentario. El otro motivo que ha hecho emerger el enfrentamiento ha sido la posición mantenida por IU en la tramitación y negociación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. El 19 de noviembre de 2005, el Consejo Político Federal de Izquierda Unida aprobaba una resolución en la que se hacía hincapié en la postura de la formación en la que se acordaba el reforzamiento explícito del principio de "Caja única" de la Seguridad Social, "para que las prestaciones sean iguales para todos los ciudadanos, independientemente de donde vivan". También se habían producido acuerdos para enmendar el sistema de financiación inicialmente propuesto, porque se consideraba "confederal y no solidario". Finalmente, la decisión de no presentar enmiendas al proyecto de reforma del Estatut por parte de la dirección desataba las críticas y la contestación abierta por parte de muchos dirigentes comunistas, y de algunas federaciones regionales de IU que, hasta llegaron a hablar de "ruptura" con Llamazares y su equipo. A raíz de este hecho, la dirección del PCE exigía una reunión inmediata de la Presidencia Ejecutiva de la coalición. También con motivo de esta inicial ausencia de enmiendas, el diputado por Madrid, Angel Pérez, declaraba que se sentía con plena libertad para apoyar enmiendas presentadas por otros grupos parlamentarios que coincidiesen con el sentido de lo aprobado en los órganos de dirección de IU, y que no había sido aplicado por el grupo parlamentario, aunque esto provocase incurrir en la ruptura de la disciplina de voto. Aunque el coordinador general de la coalición conserva un precario control sobre la organización, este salto cualitativo emprendido por los dirigentes del PCE, podría constituir el primer paso de una estrategia cuya finalidad estuviese dirigida en dejar en minoría a Llamazares a medio plazo e introducir un giro táctico y estratégico, especialmente de cara a las próximas elecciones municipales. Dentro de esta lógica podría inscribirse la anunciada presentación del manifiesto-programa en que está trabajando el ex coordinador de IU y ex secretario general del PCE, Julio Anguita. Si a la ya proclamada intención de Esquerra Republicana de no volver a prestar apoyo "gratis" a las iniciativas gubernamentales en el Parlamento, se sumase una IU dispuesta a ejercer labores de oposición, José Luis Rodríguez Zapatero se enfrentaría a la pérdida de sustento de las formaciones ubicadas a su izquierda en las Cortes Generales, y tendría que continuar un tramo de legislatura sin contar con sus, hasta ahora, "socios preferentes". |