Nº 681 - 12 de febrero de 2006

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Zapatero, de visita

Desde que se supo que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mantendría su promesa de visitar las ciudades de Melilla y Ceuta programada para el martes 31 de enero, el Partido Popular empezó a enseñar la patita. Todo su empeño se cifraba en prepararle un recibimiento hostil en ambas plazas. Primero, lanzaron al alcalde de Melilla, Juan José Imbroda, para que se manifestara en tono desafiante contra ZP, luego los senadores elegidos por esas circunscripciones comparecieron para negar legitimidad al triunfo electoral del 14 de marzo de 2004 y situar la llegada de los socialistas al poder en línea con la del general Pavía subidos a los trenes del 11-M.

Parece que a la cúpula de pirómanos instalados en la sede de Génova le resulta insoportable esa visita de Zapatero a unas ciudades en las que sólo se había registrado un precedente análogo cuando recibieron en calidad de presidente del Gobierno a Adolfo Suárez hace ya más de 25 años, el 5 de diciembre de 1980. Enseguida, los más acérrimos se han apresurado a señalar que también José María Aznar pasó por allí en 2000 y en 2004 pero les es imposible ocultar que en ambas ocasiones lo hizo sin carácter oficial y a la búsqueda descarada del voto para su partido.

Juan José Imbroda apareció con bastante anticipación para maliciarse que la visita pudiera haber sido consultada con Marruecos y deducir a continuación de esa sospecha la improcedencia de que se llevara a cabo. Luego, mientras el avión de Zapatero tomaba tierra en el aeropuerto de Melilla, Imbroda se dejaba entrevistar a primera hora del martes 31 de enero por Vicente Vallés, director del programa La mirada crítica de Telecinco. Sucara era un poema elegíaco como si le estuvieran dando la noticia más desastrosa. No tuvo una sola palabra de bienvenida, de cordialidad. Todo fueron reivindicaciones a plantear al visitante, sin un solo gesto de reconocimiento por el detalle de dar la cara.

El aire político periodístico empieza a ser irrespirable y por eso a uno de los participantes en el programa citado los dedos se le hacían huéspedes y no cesaba de preguntarse cómo podría explicarse que Aznar en ocho años de presidente nunca encontrara el momento de viajar a Melilla y Ceuta mientras que Zapatero en apenas año y medio haya encontrado la ocasión de acudir. Nada se decía de manera explícita pero todo era sugerir que la visita debía ser consecuencia de alguna indignidad inconfesable. Que los medios oficiales marroquíes hayan mantenido gran discreción y sólo se hayan registrado referencias menores en algunos artículos de la prensa marroquí también ha defraudado a los triunfalistas de la catástrofe preparados para jalear la bronca.

En todo caso el itinerario recorrido por la joven democracia española desde diciembre de 1980 hasta ahora puede quedar reflejado por contraste al repasar las crónicas del viaje de entonces, que el diario El País titulaba: "Suárez expresa a los mandos militares de Ceuta la preocupación del Gobierno por el.terrorismo". Hace 25 años el programa de la visita de Suárez tuvo sobre todo acentos castrenses, incluido un coloquio al que fueron invitados a participar con sus preguntas los mandos militares allí destinados. El presidente Suárez daba la cara y cobraba impulso para el viaje que a continuación haría al País Vasco.
Remember.

Miguel Ángel Aguilar

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