Hemeroteca Esta semana
 
Nº 680 - 30/1/2006

Camps, Matas y Feijóo también quieren su 'Estatut'

PIQUÉ Y LOS OTROS `BARONES NACIONALISTAS' DEL PP


Hace tan sólo unos meses organizó un revuelo en el PP por vincular a Ángel Acebes y a Eduardo Zaplana con "el pasado" y defender el comienzo de "una nueva etapa" dentro del partido. Ahora ha vuelto ha organizar el belén asegurando que el Estatuto pactado por Zapatero y CiU tiene algunas coincidencias con la propuesta de los populares catalanes. A Josep Piqué a punto ha estado de costarle el cargo sacar los pies del tiesto. Pero aunque sea el más indiscreto, no es el único barón del PP tentado por el modelo de financiación catalán. Ni tampoco el único que no comulga con la forma de hacer política de la dirección nacional. Mariano Rajoy ha vuelto a hacer de apagafuegos, pero las brasas aún pueden seguir echando chispas.


Por Virginia Miranda

A nadie le amarga un dulce, y menos si viene envuelto en una mejora sustantiva de lo que en un futuro podrá reportarle. Los 'barones' del PP no es que sean golosos, pero la tentación de un nuevo Estatuto con un modelo de financiación como el catalán, donde el Gobierno autonómico consigue un pedazo del pastel de los impuestos más grande del que hasta ahora disfrutan, es demasiado apetecible como para poder resistirse. El problema y la mayor dificultad: no topar de bruces con la dirección nacional del partido para no neutralizar su política de oposición contra la que llaman ruptura de España a cuenta de las reformas estatutarias.

Josep Piqué no ha sabido caminar sobre la delgada línea que separa su fidelidad debida a Génova y sus intereses personales y de partido en el PP catalán. Y no es la primera vez. El pasado mes de julio ya dijo que el secretario general del PP, Angel Acebes, y el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, estaban demasiado identificados con "el pasado" y ya era hora de iniciar una "nueva etapa" donde tuvieran voz otros dirigentes que, como él, representan al "centro dere cha". Ahora, ha sido la buena acogida que ha dispensado al Estatuto pactado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de CiU, Artur Mas, la que le ha hecho tambalear en la formación; Piqué aseguró que, en algunos aspectos, se asemeja a la propuesta del PP catalán. La reacción de Acebes fue inmediata y fulminante: el partido se opondrá al proyecto de reforma en su tramitación parlamentaria y "si alguien ha hecho declaraciones que se contradigan con esa posición, se ha equivocado". Desautorizado, el presidente del PPC a punto estuvo de dimitir y el propio Mariano Rajoy tuvo que intervenir para arreglar un desaguisado que incluso Eduardo Zaplana reconoció como una "discrepancia" que, "para qué nos vamos a engañar", en "las formaciones políticas viene mal". Más aún cuando Piqué no está solo en su deriva 'nacionalista' –que él justifica ahora por sentirse acorralado en un Parlamento que ha votado a favor del Estatut por una mayoría del 90%— y cuando el PP está a punto de celebrar, entre los días 3 y 5 de marzo, su Convención Nacional, donde Angel Acebes ya ha anunciado que defenderán que España "es una nación de todos y para todos".

Un día después de abortar la tentativa de Piqué, Rajoy se reunió con los 'barones' del PP para fijar, después de seis horas, la estrategia a seguir por todos ellos en el debate del Estatut. Pero aunque de cara a la galería deberán concultar con el discurso oficial, no está tan claro que dejen pasar una oportunidad como ésta.

El grupo de 'barones' populares que, como el catalán, desean un Estatuto renovado que no desmerezca del pactado por Zapatero y Mas, ha comenzado a incrementar su nómina de socios. El presidente de la Comunidacl Valenciana, Francisco Camps, y el jefe del Ejecutivo balear, Jaume Matas, fueron los primeros en incorporarse. El primero es conocido copio el 'padre' de una disposición del proyecto de reforma del Estatuto valenciano. La conocida como Cláusula Camps establece que cualquier legislación estatal que implique una ampliación de competencias de comunidades autónomas, se aplicará a la Valenciana. De entrada, ya aspira a más competencias, que deberían ser refrendadas en el Parlamento autonómico el 25 de abril.

Matas tampoco se queda corto. Baleares es, con Madrid y tras Cataluña, las comunidad más beneficiada con un sistema de financiación como el pactado por Zapatero y Mas. De hecho, el presidente autonómico había planteado capacidad normativa para todos los impuestos y la pasada semana, el Govern exigió al presidente del Gobierno que todas las Comunidades puedan disponer de un sistema de financiación y de in-versiones igual al pactado para Cataluña; de ser así, Baleares tendría una posición más ventajosa porque su aportación al PIB es superior. Eso sí, como parece que va a ser la tónica habitual, a Dios rogando y con el mazo dando: Matas se ha alineado con la pro-puesta de Rajoy de someter el Estatut a un referéndum mientras que el portavoz de su Ejecutivo, Joan Flaquer, dice que "nos sentimos con el mismo derecho que Cataluña si surge un sistema de financiación que se salga del establecido hasta ahora".

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, se encuentra en la posición más delicada de todas. Por un lado, es una de las dirigentes del PP que más empeño ponen en hacerle oposición a Zapatero y que mejor responden a la línea dura de Génova. Por otro, negarle a la Comunidad un Estatuto como el catalán —se beneficiaría especialmente de la aportación de inversiones del Estado en función del PIB— podría llegar a representar un suicidio político en las elecciones autonómicas del próximo año. Así que ha decidido tirar por la calle de en-medio diciendo que si el modelo del Estatut se "extrapola" a otras Autonomías —sin rechazar por tanto la posibilidad de que llegue a Madrid— propondrá una fórmula ya planteada por Matas: la creación de un fondo de solidaridad destinado "a las demás regiones".

El último en llegar al grupo de 'barones' populares también ha dejado su impronta 'nacionalista'. Apenas habían pasado unas horas desde que Piqué y Acebes protagonizaran la polémica de la semana y el sucesor de Manuel Fraga, Alberto Núñez Feijóo, acordaba con el vicepresidente de la Xunta y líder del BNG, Anxo Quintana, un techo competencial para Galicia "comparable a las nacionalidades históricas del Estado". El hombre de Rajoy en el PPdeG decía además que "la autonomía política debe ir en paralelo ala autonomía financiera". Y según matizó Quintana tras la reunión que ambos acababan de mantener, "Feijóo hizo mucho hincapié, desde su particular opinión, en la necesidad de aprovechar esta oportunidad para Galicia". Demasiadas insubordinaciones en un sólo día; tras la reunión de los presidentes regionales y de gobiernos autonómicos del PP, Núñez Feijóo tuvo que recular de la que parecía una ruptura del discurso oficial diciendo que rechazaba el modelo de financiación catalán y que, de aplicarse en Galicia, resultaría perjudicial para la Comunidad.

En todo caso, y aunque a partir de ahora deban matizar cada una de sus palabras para poder garantizar su supervivencia política en el PP, algunos de los dirigentes autonómicos de la formación ya han demostrado no sólo su predisposición a ampliar su nivel competencial; también se han significado como un grupo de populares que, si bien ahora parecen respetar la disciplina de partido, ya han marcado distancias con el discurso oficial y continuista con la época de Aznar. Son los que ya han empezado a llamarse la futura generación de dirigentes del PP llamados a suceder a la actual dirección nacional. Porque no sólo Piqué se ha atrevido a cuestionar la hegemonía de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana. En una entrevista concedida a la cadena Ser tras ser elegido presidente del PPdeG, Núñez Feijóo declaraba que, entre parecerse al líder del PPC o al número dos de Génova, "en Cataluña se-ría más Piqué". Del secretario general del partido decía que en España "Acebos hace su papel".

Una segunda derrota electoral de los populares, con el consiguiente fracaso de su agresiva y catastrofista estrategia de oposición, podría poner en bandeja la dirección del partido a dirigentes más moderados como Piqué, Camps, Matas y Núñez Feijóo. Incluso un alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, podría resurgir de nuevo, por qué no, como uno de los más que probables candidatos a la presidencia del partido. Del último barómetro de Metroscopia publicado por ABC se desprende que el primer edil madrileño es el político más valorado por los españoles. Quién sabe si las ovejas negras del PP se convertirán, en un futuro no niuy lejano, en los pastores del rebaño.

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