|
¿Es inevitable esta derecha?
A lgunos acontecimientos recientes han puesto de manifiesto que la escalada de la derecha, no sólo verbal, sino de movilización de "sus poderes mediáticos y sociales" apenas conoce límites. Un senador de Melilla dijo que Tejero había asaltado el Congreso con pistola y Zapatero con un tren de cercanías. Tras una tímida reconvención de la dirección popular, fue apoyado por el presidente del PP en Canarias. María San Gil (PP de Euskadi) dice que ETA "nunca miente" y por lo tanto, ella sí cree que hay negociaciones con el Gobierno (de pasada: entonces, ¿por qué se acusa de "miserables" a los que creyeron en el comunicado de ETA desmintiendo su autoría en el 11-M?). Astarloa afirma que algunos "pueden tener la percepción de que se pretenden cambiar armas por naciones". Y, finalmente, para acabar de arreglarlo, Rajoy, sin compartir las declaraciones del general Mena, afirma que son inevitables en el contexto que se producen. Claro, el problema de los contextos es que siempre todo se produce en algún contexto. La dictadura de Primo de Rivera surgió en un contexto determinado, el gol-pe de estado de 1936 también. Y el intento de golpe de Tejero. Con lo que hay que tener mucho cuidado para no explicar primero las cosas por su contexto y luego justificarlas. 0 casi.
La pregunta en relación con todo esto es, si cabe, otra derecha distinta a la que tenemos. Es evidente que la pregunta no puede hacerse en general. Cuando vemos a Angela Merkel exigir el fin de Guantánamo o al candidato derrotado de la derecha
en Chile, Sebastián Piñera, abrazando a la vencedora socialista Michelle Bachelet está claro que responden a una determinada manera de entender el mundo o la democracia, por muy de derechas que sean en lo económico, por ejemplo. Y si vamos a terrenos más próximos todos conocemos personas votantes de la derecha (e incluso diputados del PP) que no comparten que se vaya a romper la familia por el matrimonio homosexual; otros piensan que es una exageración decir que se rompe España por la reforma del Estatuto catalán o que se traicione a las víctimas del terrorismo. Pero la cuestión es otra, ¿cabe una modulación en serio de la política de la dirección del PP a corto plazo? Una línea de pensamiento fuerte a considerar es que, mientras las encuestas no cambien a peor, o incluso las elecciones de Mayo 2007 (municipales y autonómicas) muestren un retroceso, esto es imposible.
Sea por convicción o por obligación, Rajoy estaría obligado con laherencia aznarista (y más debido al cercano aliento - en todos los sentidos - de Zaplana y Acebes ) por lo que a corto plazo no cabe otra política. Algunos piensan que este componente, digamos "estructural" es tan fuerte como determinante de la línea del PP que no habría nada que hacer, pase lo que pase, hasta las elecciones generales. Sin dejar de estimar la fuerza de este argumento, me parece que alguna modulación sería posible.
Por ejemplo, ante el previsible acuerdo en torno a la reforma del Estatuto , el PP de Cataluña ve posibilidades para "acercar posiciones" y "ve el texto en el camino de la racionalidad". Bueno, es un principio. En mi opinión Piqué trata de evitar quedarse totalmente fuera de juego y esto va en este sentido. Haría bien Rajoy en seguir esta línea. Probablemente mejoraría sus posibilidades electorales, pero lo verdaderamente importante es que el restablecimiento de una relación normal gobierno-oposición sería muy beneficioso para el país en conjunto. No obstante, hasta ahora los hechos parecen desmentir una vez más esa posibilidad: de momento Acebes ya ha desautorizado tajantemente a Piqué, y éste ha amenazado con dimitir. Rajoy, después de proponer un referendum (manifiestamente inconstitucional) sobre el Estatut en toda España, ratifica a Piqué... pero desautoriza también sus ideas. ¿Hasta cuándo este "equilibrio" inestable? Continuará.
Juan Antonio Barrio
|