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Por
Salvador Martínez (París)
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| Nº 679 - 23 de enero de 2006 |
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Rebelión de intelectuales e historiadores franceses FRANCIA VOLVERÁ A REESCRIBIR SU PASADO COLONIALISTA Jacques Chirac intentó cerrar la llaga histórica que
es para
El 29 de noviembre,
La controversia despertada por la afirmación “papel positivo” y los fantasmas de la colonización francesa son tales que el primer día de 2006 en que tuvo ocasión de manifestarse ante la prensa, Jacques Chirac, reconoció que el artículo “debe ser reescrito”. La orden de la reescritura, según justificó Chirac, se debe a que el artículo cuatro de la ley “divide a los franceses”. Sin embargo, los sondeos de opinión realizados a principios del mes pasado revelaron que el 64 por ciento de los franceses aprobaban la redacción del artículo. El porcentaje restante de encuestados o bien no contestaron por no saber qué responder o bien se manifestaron en contra. Entre los que eligieron esta última opción se encuentran, también, la gran cantidad de historiadores que han hecho frente común para que el artículo cuatro sea derogado. Claude
Liauzu, profesor emérito de Historia en Karsfeld
y los miembros del partido que preside Sarkozy, Al hablar de “parte”, Liauzu reconoce de forma implícita que la colonización no se identifica exclusivamente con los desmanes del régimen colonial compilados recientemente por Olivier Le Cour Grandmaison en el libro Coloniser Exterminer. Sur la guerre et l’Etat Colonial (Ed. Fayard. 2005). Como aseguran los historiadores Gilbert Meynier y Pierre Vidal-Naquet al comentar este libro que juzgan de parcial por centrarse sólo en las violencias desencadenadas durante la colonización, “la historia no se sacia jamás con algo unívoco”. Pero, si más allá de tener que considerar la ambigüedad del hecho histórico, de lo que se trata es de establecer un balance entre los hechos positivos y negativos que tuvieron lugar durante la colonización francesa, el saldo que establece Marc Ferro es “globalmente negativo”. De hecho, se puede afirmar que el balance es tan negativo que incluso tras la firma de los acuerdos de Evian en 1962 que pusieron fin a la más violenta de las experiencias coloniales francesas, la de Argelia, en Francia todavía se vive de batallas ligadas al colonialismo: “Les batailles des mémoires” (batallas de las memorias). Esther Bembassa, de Las leyes memoriales son producto
de las presiones que ejercen las diversas memorias sobre las instituciones
en Francia. De esta forma, en julio de 1990 se aprobaba la ley Gayssot.
Un texto que prohibía el negacionismo. En enero de
La ley de 23 de febrero de 2005 es también producto de esa misma lógica de acción parlamentaria que tanto inquieta a los historiadores. En especial a los que firmaron el texto Libertad para la historia a mediados de diciembre. Chandernagor, Bembassa, Pierre Vidal-Naquet, Pierre Nora y Marc Ferro forman parte del grupo de 19 intelectuales e historiadores que firman dicho texto con el objetivo de mostrar su preocupación “por las cada vez más frecuentes intervenciones políticas y la cada vez más frecuentes apreciaciones de hechos del pasado, así como por el procedimiento judicial que toca a los historiadores y los pensadores”. Esther Bembassa reconoce que esta tendencia actual, seguirá empapando a la historia pues ésta “no será impermeable a las memorias que se manifiestan hoy día en Francia”. Entre otras cosas, “porque la historia es el producto de los esfuerzos de los hombres y mujeres de su tiempo”. 2006 ofrece un escenario no menos inquietante para los historiadores. Porque Chirac no se plantea abrogar las leyes memoriales como solicitan los signatarios de Libertad para la historia. El texto se va a rescribir, pero antes de hacerlo se pedirá opinión a los científicos de la historia. Una pequeña gran diferencia respecto del procedimiento con el que se preparó la ley de 23 de febrero de 2005. Durante los dos años de preparación del texto no hubo contacto alguno con historiadores. |