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Un
giro a la izquierda en América Latina
Las
victorias recientes y espectaculares de Michelle Bachelet en Chile y de
Evo Morales en Bolivia se añaden a las de otros presidentes actuales
de izquierdas, con distintos matices, eso sí, que habían
ganado en las urnas en los últimos años. Todo este proceso
supone un aumento de las dirigentes que representan a la izquierda en
América Latina y, por tanto, una gran oportunidad que no puede
ser desperdiiada, como ha sucedido en tantas ocasiones anteriores. Un
giro éste que se viene dando de un tiempo a esta parte, que resulta
esperanzador y a su vez necesario para afrontar los grandes retos a los
que se enfrenta esta región, y se ha venido enfrentando tradicionalmente,
entre los que destaca fundamentalmente la gran desigualdad dentro de los
países y los altos niveles de pobreza actualmente existentes.
En Chile se dirá que la victoria de Michelle Bachelet no significa
un aumento de los gobernantes de izquierda, sino una continuidad, debido
a que el presidente Ricardo Lagos era socialista. Sin embargo, su programa
tiene un clara apuesta por combatir la gran desigualdad existente en Chile
y tiene en este sentido un propósito más ambicioso de reformas
sociales que el de su predecesor, el cual nadó en aguas cómodas
y con la corriente a favor de un modelo económico que ya venía
de años atrás, y al que se puede calificar de exitoso en
cuanto a crecimiento, pero que no trató de corregir, con políticas
reformistas, sus perversiones más graves.
El modelo chileno desde los años setenta para acá ha gozado
de unimportante crecimiento impulsando las exportaciones y sin haber estado
sujeto como otros países de Latinoamérica a las graves crisis
financieras que han padecido. Se ha puesto como ejemplo a seguir, y algunos
tratadistas lo han señalado como el nuevo dragón de América
Latina. No es así exactamente, pues las exportaciones de productos
primarios siguen desempeñando un papel muy considerable, y aunque
las exportaciones de productos industriales han tendido al aumento, todavía
se encuentran lejos del dinamismo de los nuevos países industriales
asiáticos. De todas formas, su comportamiento económico
ha sido el de mayor éxito en América Latina, aun cuando
se sigue sustentando en una gran desigualdad.
Así, por ejemplo, en el año 2004, la progresión de
la actividad en Chile ha sido la más fuerte registrada desde 1997
(6%). Sin embargo, la economía se basa en un modelo que beneficia
poco los salarios, pues a pesar del crecimiento, el empleo y los salarios
reales han aumentado sólo un 1,3% y un 2%, respectivamente. De
ahí que el reto principal en Chile es conseguir una economía
más equitativa y que los frutos del crecimiento se distribuyan
entre todos. Desde esta perspectiva el programa de la primer mujer presidente
en Chile tiene un planteamiento de izquierdas, ausente en Lagos, que se
dejó llevar más por el social-liberalismo, y sin Estado
del Bienestar. Por lo que concierne a Evo Morales, se enfrenta a una realidad
distinta, a un país poco desarrollado, con muchos pobres aun cuando
tiene petróleo y gas natural. Pero esas riquezas explotadas por
grandes empresas multinacionales y españolas no han supuesto un
beneficio para tantos pobres como allí existen. Es el momento de
aprovechar esas grandes riquezas para la población en su conjunto
y no, como ha sido hasta ahora, para el enriquecimiento de las empresas
allí ubicadas. Se enfrenta no sólo al desafío de
las reformas internas para conseguir unas estructuras económicas
y sociales más justas, sino al que suponen los grandes intereses
internacionales. La tarea es inmensa y Estados Unidos y los grandes poderes
económicos, así como las oligarquías locales, intentarán
que fracase para que su modelo no sirva de ejemplo a otros países.
Sin embargo, el éxito de estas dos propuestas son fundamentales,
pues con programas distintos el de Evo Morales más radical
se enfrentan a realidades diferentes, más dramática la de
Bolivia, pero que tienen como objetivo común avanzar en la igualdad,
en los derechos y en las oportunidades. América Latina no puede
seguir con tanta desigualdad, con tanta pobreza.*
Carlos Berzosa
*Rector
de la Universidad Complutense de Madrid
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