|
En
un palacio llamado Moncloa
La
batalla de Madrid la perdió el PSOE cuando murió estos
días se ha conmemorado el vigésimo aniversario de su fallecimiento
el viejo profesor. El sucesor de Tierno Galván fue Barranco, su
mano derecha en el Ayuntamiento. Barranco tuvo que gobernar con una coalición
municipal complicada, en la que el CDS que tenía la llave
de la gobernabilidad estaba dispuesto a jugar todas las cartas.
Y las jugó. Rodríguez Sahagún sustituyó el
año 1989 a Barranco en la Alcaldía, tras una moción
de censura promovida por AP y secundada por los suaristas. La muerte volvió
a desempeñar un papel decisivo respecto a la Alcaldía madrileña.
Falleció Sahagún en 1991, lo que permitió la elección
de Álvarez del Manzano.
La derecha controla, pues, el Ayuntamiento de Madrid desde 1989. Cuando
Aznar en 2003 olfateó el riesgo de que el PP perdiera las municipales
en la capital de España olvidó su hostil relación
con Ruiz-Gallardón presidente exitoso de la Comunidad madrileña
y le pidió que encabezara la candidatura al Ayuntamiento. Las encuestas
apuntaban de modo significativamente unánime que o Gallardón
capitaneba la lista o el retorno de las izquierdas se iba a producir de
forma inexorable. Aceptó Gallardón y venció a una
candidata, Trinidad Jiménez, poco conocida pero con cierto tirón
electoral. Fue Aznar con acierto quien se cruzó en
el camino de Trini y le cerró el paso.
Dentro de un año y medio volverán a celebrarse comicios
municipales. Gallardón continúa siendo el favorito. Trinidad
Jiménez, que alterna su condición de jefa de la oposición
con la de responsable de Relaciones Internacionales del PSOE, sigue atendiendo
sus tareas municipales más por disciplina que por entusiasmo personal.
Desea abandonar su actual destino. De nuevo se habla como alcaldable de
Javier Solana. El otro día en elplural.com adelantaba la
noticia todavía no confirmada, porque este género
de procesos requiere algún rumor previo y no pocos globos sonda
el periodista Antonio San José, cuyo rigor es una de sus características.
¿Regresará Solana a la política española?
Es verosímil que así suceda y que lo haga en el frente municipal.
Resulta ocioso resaltar la importancia de Madrid. Zapatero necesita llegar
a sus propias elecciones con triunfos, como el que supondría reconquistar
para la izquierda Madrid. Frente un alcalde centrista el único
centrista, con Piqué, que hay en el PP actualmente, Solana
ofrecería un perfil parecido, capaz de pescar votos en los caladeros
que tanto gustan, por cierto, a Bono. Solana no asusta, más bien
tranquiliza, al centroderecha urbano.
Si el PSOE quiere dar la batalla de ver-dad en Madrid ha de alinear a
Solana. O a alguien similar. El ciclo internacional de Solana está
tocando a su fin, aunque mantenga un protagonismo en Europa muy elevado.
Pueden llegar a ser, si se confirman los candidatos, unas elecciones apasionantes
las de la ciudad de Madrid. Los dos candidatos arriesgarían su
futuro. Una derrota de Gallardón supondría, casi sin apenas
dudas, el último capítulo de su brillante trayectoria política.
Satisfaría a sus adversarios, o enemigos, que son muchos, en el
interior del PP. El fracaso de Solana significaría, asimismo, haber
llegado a la etapa final de su dilatado recorrido político.
Si ganara Solana, lo que es perfectamente posible, se habría conseguido
otra cosa: que ZP y sus gentes de confianza aprendieran de una vez que
el planeta Tierra no empezó a girar sobre sí mismo el día
en el que Zapatero se fue a vivir en un palacio llamado Moncloa.
Enric Sopena
|