Hemeroteca Esta semana
Nº 678
16/1/2006

Joan Saura, consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat


"HAY CRISPACIÓN, PERO MUCHA GENTE EN ESPAÑA RESPETA A CATALUÑA"

Joan Saura es a sus 55 años consejero de Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat y presidente de Iniciativa per Catalunya Verts (ICV), una de las tres formaciones que componen el actual Gobierno catalán. Saura, que procede del PSUC, el antiguo partido de los comunistas catalanes, es conocido por su estilo ponderado y educado de hacer política. En esta entrevista el político catalán desgrana aspectos esenciales del actual proceso de negociación del proyecto de Estatuto. Saura deja claro que "esperamos del Gobierno central una nueva propuesta en materia de financiación que nos permita iniciar la negociación", porque "la propuesta que ha hecho Pedro Solbes es tan mala que no sirve para comenzarla".


Por Paco Soto (Barcelona)

Está usted convencido de que Cataluña tendrá finalmente un nuevo Estatuto?
—Yo creo que sí. Me parece que hay que destacar dos niveles en el debate sobre el Estatuto. Por una parte, quiero señalar que existe una dinámica de negociación positiva entre los partidos catalanes y el Gobierno del Estado. El Gobierno central y su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, quieren de verdad un nuevo Estatuto para Cataluña. Ahora bien, por otra parte, no podemos esconder a la ciudadanía que siguen existiendo diferencias políticas importantes en cuestiones como el nuevo sistema de financiación, la denominación de Cataluña como 'nación' o las competencias de la Generalitat hay serias diferencias. De todos modos, quiero hacer una valoración positiva.

—El tripartito y CiU, a pesar de sus diferencias, han conseguido pactar una estrategia común para negociar con el Gobierno del PSOE. ¿El sistema de financiación y la aceptación del término 'nación' para Cataluña son innegociables?
—Yo creo que innegociables no. Podemos

y debemos hablar de todo y negociar todas las cuestiones que plantea el proyecto de Estatuto. Lo que ocurre es que el tripartito y CiU se han puesto de acuerdo sobre una serie de puntos esenciales. En el tema de la financiación, por ejemplo, planteamos que lo que no se puede negociar es la propuesta de Pedro Solbes. Es una propuesta que no mejora la financiación de Cataluña y no sirve como base de negociación. Nosotros planteamos un proyecto ambicioso en temas como las competencias de la Generalitat, la inmigración, el poder judicial o la gestión de las infraestructuras por parte de la administración catalana. Son temas esenciales.Esperamos del Gobierno central una nueva propuesta en materia de financiación que nos permita iniciar la negociación. La propuesta que ha hecho Pedro Solbes es tan mala que no sirve para iniciar la negociación.

— ¿Para cuándo cree usted que debería ser aprobado el proyecto de Estatuto catalán?
— Mire, me parece que sería bueno que antes del 1 de febrero, que es cuando empieza el trabajo de la Comisión Constitucional, hubiéramos llegado a un acuerdo sobre los grandes temas. A partir de aquí, ya veremos. La Comisión tendrá dos meses para trabajar, el Congreso y el Senado también tendrán que cumplir su trabajo. Yo creo que es posible tener Estatuto antes del próximo agosto. Sería el mejor escenario posible.

— ¿Cómo piensa el Gobierno de la Generalitat que se puede convencer al PP y al sector del PSOE reticente con el Estatuto?
— El PP, desgraciadamente, está fuera del escenario estatutario. En el PSOE, hay opiniones diferentes, pero en estos momentos hay, por parte del presidente del Gobierno y de la dirección del PSOE, un clara voluntad de que se apruebe el Estatuto. La Ejecutiva del PSOE está por la labor de que salga adelante el Estatuto. Esto es lo que a mí, personalmente, me parece más positivo. Sabíamos que iba a ser un proceso complicado. Es normal que existan voces críticas, esto forma parte del juego político. Rodríguez Zapatero dio su palabra de que el Estatuto sería aprobado y me consta personalmente que hay voluntad por parte de la dirección del PSOE de que sea aprobado.

- ¿Es de la opinión de que la crispación que despierta la estrategia del PP con el Estatuto catalán ha hecho mella en la sociedad española?
— Sí que ha hecho mella. Tenga en cuenta que desde octubre de 2005, fuera de Cataluña, en el resto del Estado español, el PP está haciendo una campaña feroz contra el Estatuto y Cataluña. El PP no critica el Estatuto, lo que sería legítimo desde el punto de vista democrático, lleva ocho meses manipulando e intoxicando a la ciudadanía, diciendo mentiras de todo tipo como, por ejemplo, que el Estatuto favorece la poligamia, crea una justicia paralela en Cataluña que no servirá en el resto de España y quiebra la unidad de mercado. La repetición continua de tantas mentiras ha acabado influyendo a un sector de la opinión pública. Ahora bien, estoy convencido de que poco a poco esta situación irá cambiando. Muchos ciudadanos españoles, la mayoría, incluso la mayoría de los votantes del PP, se darán cuenta que una vez que se haya aprobado el Estatuto, y de esto estoy seguro, no habrá ninguna catástrofe en España. Pasará como durante la invasión de Iraq: poco a poco los españoles se dieron cuenta que el Gobierno del PP les estaba mintiendo. Estoy convencido de que pasará lo mismo con el Estatuto. Es más, creo que quedarán en evidencia las mentiras del PP, y pienso también que el propio PP vivirá fisuras internas.

—¿Por qué?
—Pues por una sencilla razón: no todo el mundo en el PP piensa de la misma manera, aunque las voces críticas, de momento, no se manifiesten. Tenga en cuenta que va a haber cambios estatutarios en comunidades gobernadas por el PP como Valencia o Baleares. No todos los dirigentes del PP secreen estas tonterías y falsedades de que el Estatuto favorece la poligamia. Ni tampoco todos los militantes y sus casi 10 millones de votantes. Una parte importante del PP se dará cuenta que el Estatuto no es malo para el resto de España, ni favorece el terrorismo. Se aprobará el Estatuto y no pasará nada. El problema del PP con el Estatuto no es la discrepancia política, sino que sus mentiras han creado una cierta crispación en España.

— A su juicio, ¿las declaraciones del teniente general José Mena son las opiniones aisladas de un alto mando militar o reflejan el sentimiento de la cúpula del ejército?
— Son un hecho aislado, y me consta, por la información que tengo y las explicaciones que ha dado el Ministerio de Defensa, que esto es así. Mena y algunos altos mandos militares en la reserva han expresado una opiniones personales que no reflejan la realidad de las fuerzas armadas hoy en día. Ni hay ruido de sables ni hay ningún tipo de intentona estructurada de presionar el poder político desde los cuarteles.

—Sobre el boicot a los productos catalanes, ¿tiene algún tipo de información privilegida?
— Tengo la información que tiene todo el mundo. Ni más ni menos. De todos modos, si bien es cierto que el boicot ha tenido repercusión en algunos productos, estoy convencido de que esta situación cambiará y se recuperarán la normalidad y el sentido común. La gente acabará, como siempre, comprando el mejor cava y los mejores productos, sean catalanes o no. No me preocupa excesivamente el comportamiento de una minoría de ciudadanos del Estado español.

— Por lo tanto, ¿no cree que pueda haber un enfrentamiento entre la sociedad catalana y la española?
— No, para nada. Puede haber crispación y tensión, y es verdad que en algunos sectores de la sociedad española la imagen de Cataluña no es buena. Esto lo he podido percibir en mis viajes institucionales a determinados lugares de España, pero también he recibido el apoyo y la comprensión de mucha gente en España que respeta a Cataluña y entiende el proceso de cambio estatutario que vivinos. Cataluña desempeñó un papel de vanguardia en la transición democrática, y creo que la mala situación actual cambiará. Hemos aprobado un proyecto de Estatuto en el marco de la Constitución que, además, cuenta con el apoyo del 90% del Parlamento catalán. La ciudadanía española lo acabará entendiendo.

— De todas formas, ¿no le parece que el comportamiento político y las declaraciones de algunos dirigentes catalanes tampoco favorecen un clima de entendimiento y mutuo respeto?
—Yo tengo mi propio estilo de hacer política y mi propio carácter. Personalmente, creo que hay que acabar con las gesticulaciones y la teatralidad en la política. No me gusta esta forma de hacer política, porque creo que es una manera de engañar a la gente. Está pasando en Cataluña con el tema del Estatuto. La política tiene que ser fruto de la razón, la reflexión, el diálogo. No hay que amenazar ni crispar. No hace falta decir día sí y día no que retiraremos el Estatuto si no nos gusta lo que se apruebe en Madrid. Los políticos tienen que ser responsables y fomentar confianza en la ciudadanía.

— ¿Está pensando en CiU al decir esto?
— Creo que CiU está haciendo lo que hizo en otras épocas. Lanza grandes amena-zas como la retirada del Estatuto porque no sabe cómo negociar este asunto. Las amenazas de Artur Mas no sirven para nada. CiU no puede olvidar que cuando gobernaba jamás se atrevió a tocar el Estatuto. El momento histórico se ha producido con el cambio de izquierdas en Cataluña.

— ¿Puede interpretarse el Estatuto catalán en clave de una relectura de la naturaleza política, social e institucional de España?
— Yo creo que sí. España es una realidad plurinacional, y si se aprueba el Estatuto, significará un impulso cualitativo en el modelo de Estado. Hay que adecuar el Estado a la realidad plurinacional de España. El Estado de las autonomías ha significado una gran descentralización pero es un modelo en crisis, y ahora, de lo que se trata es de adaptarlo. La Constitución fue el resultado de un pacto entre rupturistas y reformistas; se construyó sobre la carcasa del Estado centralista un nuevo Estado autonómico. Esto ha entrado en crisis, y hay que entender que España no es la suma de las provincias sino de las naciones y comunidades autónomas que la componen. Por eso creo que el Estatuto contribuye a la definición de una España plural.

— ¿Qué valoración le merece el tripartito, que ha vivido momentos difíciles y trifulcas internas importantes?
— Creo sinceramente que va bien y cada vez mejor. Estamos avanzando en cuestiones sociales importantes como la educación, la vivienda o el Estado del bienestar. Hemos aprobado los presupuestos más sociales desde que Cataluña recuperó su autogobierno aunque es cierto que el tema del Estatuto tapa en buena parte la obra de gobierno.

— ¿El Gobierno del PSOE podría sustituir a sus actuales socios parlamentarios por CiU?
— Hoy por hoy, no lo creo. Otra cosa es que en el futuro el PSOE opte por ampliar el apoyo parlamentario. El PSOE, en estos momentos, quiere aislar al PP y necesita del apoyo de las izquierdas del Estado. La propia composición del Gobierno catalán condiciona en buena parte la actividad del Gobierno del PSOE.

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