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Hasta
hace poco, e" 99,99% de nosotros nunca había oído lo
de avial (y mira que tengo yo vacunadas miles y miles de gallinas).
Supongo que no resulta políticamente correcto llamar chino a nadie,
o nada, de forma peyorativa o con malas connotaciones.
Ya hace casi cincuenta años, cuando aún teníamos
sabañones y el butano no había sustituido al brasero de
cisco, ni había agua hasta que se deshelaban las cañerías;
en plena euforia de los 25 años de Paz; cuando sólo habíamos
nacido los viejos, hace muchos, muchos años, digo, un invierno
nos llegó a España la terrible gripe deseo asiática.
Nada de China (yo sólo recuerdo que, de aquellos días de
fiebre ye sudadera, me quedó mi afición al coñá
y mi ayersión a la leche caliente). al Hace muchos años
también, las cigüeñas venían por San Blas y
antes que las golondrinas hicieran verano, las palomas y los patos se
largaban al norte de Europa. Ya no, hoy día, las cigüeñas
y otros muchos pájaros migratorios se pueden ver todo el año
en cualquier charcón manchego.
Pero sí, aún hay mucho pájaro emigrante legal que
cada año nos llega del frío o el calor, a miles de kilómetros.
Y traen con ellos entre las uñas o entre las mismas plumitas semillas,
bichitos o plantas.
Y, claro está, traen también parásitos. Y hasta virus.
Hoy, cuando justificadamente pensamos los-países-ricos que el cáncer
está a punto de control y el sida es una lepra Ilevadera (si no
vives en África); en un mundo de transgénicos; cuotas de
CO2; ener-
gías alternativas; explosión económica en China y
"Viva la Virgen" en España, hoy, digo, un desconocido
virus (gripe avial) se niega al juicio de la razón, la ley y las
buenas costumbres y, así, sin más, vuela de acá para
allá, sin pasaporte ni identificación alguna, con la libertad
de su migra-torio portador, para contagiar y matar a todo pájaro
viviente.
Y digo pájaro para ajustarme a lo másevidente, pero es una
realidad que los que están al loro de esto, hablan ya de cerdos
y otros domésticos, y, en gallineros bien informados, se les ponen
los mismísimos de corbata sólo en pensar lo más fácil,
eso que pudiera pasar: el contagio de hombre a hombre.
Cual secuela de desconocidos sidas y vacas locas, a ciegas también,
caminamos minamos al borde del precipicio más espeluznante y apocalíptico
que uno se pueda imaginar. Mientras, hoy, de cada diez grúas de
construcción operando en el mundo, cinco están en China.
Y, en Europa, de cada diez kilos de cemento, España consume cinco.
Y dirás tú: y a mí, ¿qué? ¿Esto
qué tiene que ver con la gripe aviar? Pues nada.
Está claro que aquí y allá todo va muy bien y las
autoridades correspondientes no nos están escamoteando información,
y, ahora, lo propio es creer que sí, que los pájaros maman
y los cerdos vuelan.
Claro que yo, Darwin y Noé creemos en el process of evolution
y, en consecuencia, que los pájaros (birds), cerdos (pigs)
y hombres (mankind), chinos o manchegos, sólo somos un eslabón
del proceso.
Mutis mutandi, que Manitú nos coja confesaos.
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